Buenos Aires — A días de cumplir 100 años, la icónica cementera Loma Negra (LOMA) comienza una nueva etapa. El centenario trajo consigo un cambio de accionistas -ahora con el dueño de Pampa Energía, Marcelo Mindlin, como principal controlante- y luego de dos años en los que la construcción quedó muy por debajo del récord alcanzado en 2022, en la principal cementera del país aseguran que se mantiene el rumbo con una situación financiera sólida y esperan que el impulso llegue de la mano de la minería, Vaca Muerta y la consolidación del crédito hipotecario a partir del 2027.
Así lo explicó, en una entrevista con Bloomberg Línea, el CEO de Loma Negra, Sergio Faifman. El ejecutivo aseguró que “para los inversores, hoy el ZIP Code pesa más que el balance y el negocio”, en referencia a que los datos macro de la Argentina y las noticias que se difunden en el mundo sobre el país tienen impacto directo en las decisiones del mercado.
Como empresa listada en Nueva York, Loma Negra mantiene un diálogo permanente con inversores internacionales y Faifman reconoce que el foco dejó de estar sobre la compañía y su desempeño sino que se mira el riesgo argentino. El ejecutivo recordó: “Cuando salimos a Bolsa (2017) las preguntas eran sobre Loma Negra y el mercado del cemento. Hoy, casi el 90% de las reuniones con inversores giran alrededor de lo que sucede en Argentina”.
VER MÁS: Mindlin se convierte en principal accionista de Intercement y pasa a controlar Loma Negra
Según explicó, eso hace que muchas veces los resultados propios queden eclipsados por el contexto macroeconómico. “Nos pasó de presentar balances muy buenos y que la acción cayera igual por una noticia negativa sobre el país”, dijo.
De hecho, el ADR de Loma Negra (LOMA) cayó 12,59% en lo que va del año. Con respecto a los últimos 12 meses, tuvo un leve alza de 0,62%. En paralelo, en el último anuncio de resultados de la compañía, con datos del balance del primer trimestre del año, se informó que los ingresos netos por ventas se situaron en US$149 millones y aumentaron un 1,1% interanual, explicado principalmente por un alza del 0,8% en los ingresos del cemento.
El EBITDA ajustado consolidado alcanzó los US$45 millones, un aumento del 11,5% respecto al primer trimestre de 2025 y la utilidad neta fue de ARS$40.627 millones (un 44% superior a la del mismo período del año anterior).
El consenso relevado por Bloomberg sobre el ADR sigue mayormente comprador, con cinco recomendaciones de compra y tres de mantener en cartera.
“Hoy estamos operando al 50% de nuestra capacidad”, aseguró Faifman. La situación responde al contexto actual. Con la actividad de la construcción estancada en el país en los últimos años -Loma Negra cerró 2022 con el mayor volumen de ventas de su historia y desde entonces el mercado cayó más de 20% y todavía no recuperó esos niveles, aseguró el ejecutivo-, las proyecciones de Faifman son igualmente optimistas.
“La capacidad está. Tenemos las plantas, la logística, FerroSur, Lomax y presencia en todo el país. Si la economía mejora, estamos preparados para capturar rápidamente ese crecimiento”, sostuvo. Y agregó que hoy se encuentran con “US$200 millones de una deuda totalmente manejable, con un vencimiento para adelante”.
Por ello, aseguró: “No tenemos ningún problema de ni de caja ni de de deuda”.
VER MÁS: El magnate argentino Marcelo Mindlin ve en InterCement una “oportunidad única en la vida”
Cambio de accionistas sin cambios en la gestión
Faifman, que lleva 32 años en Loma Negra y cumple una década como CEO, asegura que la transición accionaria prácticamente no modificó la operación diaria aunque sí el horizonte de planificación.
“El management no cambió. Para nosotros fue una ratificación del camino que veníamos recorriendo”, explicó pero admitió: “Nuestro accionista anterior (InterCement, de la brasileña Camargo Correa) tenía una preocupación lógica por la generación de caja, el flujo de fondos y los dividendos. Hoy tenemos accionistas con una visión más de largo plazo y eso quita presión y da mayor libertad para pensar inversiones”, dijo.
El ejecutivo enfatizó que no está pensado un proceso de integración o fusión vertical con Pampa Energía, la mayor generadora de energía eléctrica del país. “Son compañías distintas, con distintos accionistas y Pampa no tiene participación directa en Loma Negra”, aclaró Faifman.
Loma Negra quedó ahora en manos de LATCEM -el vehículo liderado por Mindlin (hoy presidente del directorio de la cementera), junto con Redwood Capital Management y fondos administrados por Moneda –Patria Investments-. Entraron al negocio con la compra de deuda de InterCement, del grupo brasileño Mover (ex Camargo Correa) que transitó un proceso de reestructuración.
Durante los últimos años, Loma Negra destinó US$300 millones para duplicar la capacidad de la planta L’Amalí e invirtió otros US$60 millones para migrar toda su producción de bolsas de 50 kilos a envases de 25 kilos, como impuso una normativa local.
Los cambios y los procesos económicos de la Argentina, con fuertes fluctuaciones, no son nuevos para esta compañía que cumple un siglo.
“Esta es una empresa con una historia de liderazgo absoluto y muy metida en la vida de la gente. Cuando uno mira un puente, un hospital, una ruta o el sueño de la casa propia, siempre hay cemento y en gran parte de esos proyectos estuvo Loma Negra”, dijo Faifman, que recordó que desde la fundación de la compañía en 1926 en Olavarría por la familia Fortabat, son líderes del mercado.

El gran problema del crédito
Aunque el Gobierno de Javier Milei frenó la obra pública nacional, Faifman considera que el principal cuello de botella que se registra para la construcción está definido por otro factor. Para el ejecutivo, el verdadero desafío sigue siendo la falta de financiamiento.
“En todo el mundo el crédito hipotecario es uno de los motores de la construcción. En Argentina nunca logramos sostenerlo”. Si bien cada vez que aparecen líneas hipotecarias, explicó, aumenta rápidamente la compraventa de viviendas: “Nunca llegamos al segundo paso. El que vende debería construir otra casa o iniciar una obra nueva. Eso no ocurre porque el crédito desaparece demasiado rápido.”
A su entender, el problema ya no es exclusivamente macroeconómico: “La macro está bastante mejor. Lo que falta es desarrollar un mercado financiero que permita sostener créditos hipotecarios de largo plazo.”
Minería, petróleo y gas: las apuestas para los próximos años
Mientras espera una recuperación gradual de la construcción privada, Loma Negra observa con atención los proyectos vinculados al RIGI, la minería y Vaca Muerta.
“Estamos cotizando muchos proyectos importantes de minería, petróleo y gas”, dijo Faifman.
Aunque aclaró que ninguna obra individual mueve por sí sola el mercado del cemento, sí considera que el efecto conjunto puede cambiar el escenario.
“No es una mina la que transforma la industria. Es la suma de todos los proyectos y, sobre todo, lo que generan alrededor como viviendas, infraestructura, comercios y servicios; que terminan multiplicando el consumo de cemento mucho más allá de la propia obra industrial”, marcó.
“Prefiero crecer 7% todos los años que subir 20% y volver a caer”, dijo el CEO, que no ve un fuerte rebote para este año pero sí una mejora gradual, con optimismo ya el año próximo.
“Muchos de los proyectos que hoy estamos cotizando probablemente no impacten de lleno este año, pero sí deberían empezar a hacerlo el año próximo”, cerró el ejecutivo de la compañía.
VER MÁS: Vaca Muerta y los motores que impulsan el optimismo del Gobierno de Milei rumbo a 2027













