¿Qué puede pasar con los bonos argentinos si el peronismo vuelve al poder? El análisis de 1816

Un informe de la consultora se hace esa pregunta y, si bien no ensaya una respuesta exacta, menciona los factores que hay que poner sobre la balanza a la hora de calcular el valor de los bonos si el peronismo regresa al poder en 2027.

Elecciones

Buenos Aires — Quienes invierten en bonos argentinos pueden quedar expuestos a una alta volatilidad producto de las elecciones presidenciales de octubre de 2027. Pero su inversión también podría sufrir pérdidas cuantiosas si el resultado electoral es diferente al que espera el mercado, tal como ocurrió tras las primarias de 2019, cuando la Bolsa porteña sufrió la segunda mayor caída bursátil en la historia del capitalismo global.

Es por eso que un informe de la consultora 1816 indaga en cómo podrían los activos de renta fija si el peronismo vence a Javier Milei en las urnas el año próximo.

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“¿Cuánto valen los bonos si gana el Partido Justicialista?" se pregunta 1816. La respuesta comienza con un dejo de optimismo: “Dada la herencia que habrá en diciembre de 2027, con superávit primario y un presente y futuro increíble para la balanza comercial de energía y minería, cualquier programa económico que incluya en primera instancia una reestructuración de la deuda con acreedores privados sería, en nuestra opinión, un error no forzado por parte de los hacedores de política económica”.

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No obstante, 1816 reconoce que le teme a dos cosas ante un escenario de triunfo opositor:

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  • “Que, dada la reputación del Partido Justicialista, el mercado lleve rápido los bonos a una zona ( quizás en torno a los US$50) que termine desencadenando una renegociación de la deuda en un caso de profecía autocumplida”
  • “Que, incluso con voluntad de pago, una futura administración peronista encare una agenda de medidas económicas que limiten considerablemente la capacidad de pago en moneda extranjera del sector público”.

Deuda manejable y superávit

El documento menciona que Argentina no tiene un problema de stock de deuda, ya que “la deuda neta del Tesoro es de apenas 35% del PBI” y tiene superávit primario, algo “casi inédito en todo Latinoamérica”.

Pero, advierte el estudio, dado el todavía bajo nivel de reservas, “para poder servir la deuda en 2028-2031 se necesitará rollover o grandes compras del Banco Central y/o el Tesoro en el mercado cambiario oficial”.

Sobre este último punto, 1816 aclaró: “Las exportaciones de energía y minería generarán muchos dólares, pero para que esas divisas permanezcan en el país, el programa económico del próximo mandato deberá ayudar a generar suficiente demanda de dinero y/o de activos en moneda local, la única manera de que un creciente resultado de cuenta corriente no se traduzca en un incremento equivalente en la formación de activos externos (FAE)”.

“Pesimismo implícito” en la curva de bonos globales

Con el riesgo país por encima de los 600 puntos, el bróker Facimex Valores publicó un informe en el que señala: “El pesimismo implícito en la curva de Globales parece exagerado cuando la confianza en el gobierno se estabilizó en un piso alto y lo más probable para 2027 sigue siendo un escenario de desinflación con crecimiento moderado, pero crecimiento al fin”.

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De todas formas, el escrito también reconoce: “Con demandas sociales centradas en la dinámica del empleo y el salario real, el mercado se torna cada vez más sensible a los datos de actividad frente a indicadores de aprobación de la gestión que aún no muestran el rebote que esperábamos para esta altura del año”.

Repricing sin dolarización

Un informe de Grupo Financiero Galicia señala que el repricing de la curva soberana no estuvo acompañado por una mayor dolarización de los agentes económicos: “Las compras de dólares de personas humanas sumaron US$2.400 millones en agosto, US$500 millones menos que en julio, y no hay indicios de una aceleración en septiembre, mientras que el tipo de cambio mantiene una baja volatilidad”.

No obstante, la entidad financiera sostiene que el aumento de los rendimientos aleja la posibilidad de colocar deuda en el mercado en el corto plazo. Al momento de la publicación de dicho estudio, el GD35 contra cable rendía 11,3% y el AO29 contra MEP se ubicaba en 12%, mientras que el Tesoro no viene ofreciendo Bonar en sus licitaciones quincenales.

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Según Galicia, si las tasas no vuelven a bajar, el mercado empezará a indagar sobre las fuentes alternativas de financiamiento disponibles para el Gobierno. “Brindar claridad sobre esas fuentes o retomar un mayor ritmo de acumulación de reservas podría ser un driver para sostener el precio de los bonos”, reseñan los analistas de esta firma.

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