Así impactaría en Brasil el alza de fertilizantes por el cierre de Ormuz

El gigante sudamericano es uno de los principales productores agrícolas del mundo. Si el conflicto en Irán se extiende, el costo de sembrar puede ser mucho más alto.

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La campaña agrícola brasileña comienza con previsiones récord
19 de marzo, 2026 | 12:17 PM

Brasil es uno de los grandes jugadores del mercado agrícola mundial y, además, el principal importador mundial de urea, un fertilizante clave cuyo precio ha subido más de 55% en lo que va del año, raíz de la guerra de Irán y el consecuente cierre del estrecho de Ormuz. Ahora bien, ¿cómo puede afectar la escasez de este insumo a la próxima cosecha brasileña?

Un documento publicado por Bank of America (BofA) sostiene que, suponiendo que los agricultores del hemisferio norte ya hayan asegurado en gran medida los fertilizantes nitrogenados para la actual siembra de primavera, existe una ventana de aproximadamente seis meses antes de que las disrupciones en el mercado de nitrógeno tengan consecuencias irreversibles para el mercado del maíz.

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Ese período, menciona BofA, coincide con el ciclo de compra de fertilizantes de Brasil de cara a la próxima campaña, que comienza en octubre con la primera cosecha de maíz (alrededor del 20% de la producción total) y continúa con la siembra de la safrinha a partir de enero.

“Brasil es el segundo mayor exportador de maíz y el mayor importador de urea del mundo, con más del 40% de sus compras provenientes del Golfo Pérsico, lo que lo deja particularmente expuesto ante un eventual cierre prolongado del Estrecho de Ormuz”, recuerda BofA.

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Impacto limitado y agosto como mes clave

En la misma línea, Emanoelle Santos, analista de mercados de la app de inversiones XTB Latam, señaló que, por ahora, el impacto inmediato es limitado, ya que Brasil atraviesa la etapa de cosecha de la zafra de verano, caracterizada por un uso intensivo pero no de compras de fertilizantes, lo que actúa como amortiguador. En este contexto, algunas empresas del sector retiraron sus tablas de precios ante la incertidumbre, reflejando la falta de referencias claras para la formación de valores hacia adelante.

Santos advirtió que el punto de inflexión se ubica en agosto, cuando comienza el ciclo de siembra de la próxima zafra de verano y el mercado debe salir a adquirir grandes volúmenes de insumos.

Si el conflicto se prolonga hasta entonces, Brasil deberá competir por la oferta disponible con Estados Unidos, India y Europa, en un escenario de oferta ajustada y mayores costos logísticos.

La soja y el maíz, cultivos en los que los fertilizantes representan cerca del 40% del costo total de producción, quedarían entre los más expuestos. A esto se suma que China, tercer proveedor de fertilizantes fosfatados para Brasil, restringió sus exportaciones para priorizar el abastecimiento interno, reduciendo las alternativas en el mercado global.

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La ejecutiva de XTB Latam consignó que redirigir compras hacia otros orígenes es posible, pero implica mayores costos, competencia por la carga disponible y demoras logísticas. “En un contexto agrícola, esos factores resultan críticos, ya que si el insumo no llega a tiempo, la ventana de siembra se cierra”, reseñó.

Impacto sobre los alimentos

Santos indicó que el impacto sobre los alimentos no es inmediato. Según explicó, si los productores no logran acceder a fertilizantes en volumen y precios adecuados para la próxima campaña, el ajuste podría darse a través de una menor superficie sembrada o una reducción en la aplicación por hectárea, con efectos sobre los rendimientos y la oferta de granos.

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Aún así, agregó que, dado que el maíz y la soja son insumos clave en la cadena de proteína animal en Brasil, el impacto se trasladaría con rezago a los precios de carnes, huevos y lácteos.

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