Bloomberg Línea — El precio del dólar en Colombia, que ya rompió a la baja la barrera de los COP$3.600, se moverá en abril más por el ritmo de la situación regional y global que por la campaña presidencial local.
“La presión a la baja de la divisa es por lo que está pasando en Latinoamérica. Son las bolsas que más rápido se recuperaron después de la guerra de Irán, las que mayor retorno han tenido y las que mayor entrada de capital están teniendo”, indicó a Bloomberg Línea Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria.
En ese sentido, explicó que de los recursos que entraron de mercados emergentes la semana pasada, 75% fueron para Latinoamérica, cuando está región es solo el 13% de los activos emergentes.
Con lo que se habla de una valoración importante para la región, con una mención especial para los países petroleros, “donde el liderazgo lo tiene, en el mundo, Brasil y después Noruega, ambas valorizándose más que Colombia”.
Este martes 14 de abril el billete verde abrió a COP$3.574, COP$34 por debajo de la TRM (Tasa Representativa del Mercado del Día). Durante la jornada tocó un precio mínimo de COP$3.558 y cerró a COP$3.581.
Campos también manifestó que han influido en el comportamiento de la divisa las altas tasas que hay en América Latina, tanto en Brasil como en Colombia.
Recordemos que en su reunión de marzo, la Junta Directiva del Banco de la República decidió subir 100 puntos básicos la tasa de interés, para llevarla hasta 11,25%, continuando el ciclo agresivo de alzas que arrancó en enero de 2026, cuando también se subieron en esa magnitud.
“Es un tema económico generalizado. Lo político va a tener su espacio y una enorme volatilidad sobre los activos, más adelante. Mientras esté por debajo de COP$3.600, el siguiente nivel es COP$3.400, que es el nivel mínimo que ha tenido Colombia en la pospandemia”, concluyó el experto.
Dos escenarios para el dólar global
Rodrigo Lama, Chief Business Officer de la fintech latinoamericana Global66, explicó que el dólar enfrenta una semana donde el resultado de las negociaciones diplomáticas del fin de semana en Islamabad será el principal catalizador de los mercados, por encima de cualquier dato macroeconómico.
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“El fracaso de las conversaciones y el anuncio de un bloqueo al Estrecho de Ormuz han revertido el optimismo de la semana anterior, generando un escenario de riesgo renovado” dijo.
Con lo que explicó que la dinámica es clara: mientras persista la incertidumbre geopolítica y los precios del petróleo se mantengan elevados, las expectativas de inflación seguirán al alza, la Fed mantendrá su postura cautelosa y el dólar conservará su prima de refugio.
Sin embargo, cualquier avance diplomático concreto podría revertir rápidamente esta dinámica, generando un alivio significativo para las monedas emergentes latinoamericanas.
El analista habló de dos escenarios: el primero, favorable para monedas emergentes. Si se retoman las negociaciones y se logra una desescalada efectiva con la reapertura del Estrecho de Ormuz, los precios del petróleo podrían corregir hacia la zona de US$80 US$85 por barril WTI.
Este escenario aliviaría las presiones inflacionarias, reactivaría las expectativas de recortes de tasas de la Fed hacia el segundo semestre y debilitaría al dólar a nivel global.
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Y el escenario desfavorable para monedas emergentes: si el bloqueo al Estrecho de Ormuz se materializa plenamente y las negociaciones colapsan, el petróleo podría escalar hacia US$115 US$125 por barril, profundizando los temores de estanflación y eliminando por completo las expectativas de recortes de tasas para 2026.
El dólar se fortalecería significativamente como activo de refugio, el VIX podría superar los 35 puntos y los commodities volverían a estar bajo presión de liquidación.













