Bloomberg — El índice de aprobación del líder izquierdista colombiano Gustavo Petro subió a su nivel más alto desde 2024, impulsando potencialmente las posibilidades de su aliado Iván Cepeda en las elecciones presidenciales de mayo.
La proporción de personas que aprueban la gestión de Petro aumentó 1,6 puntos porcentuales hasta el 41,8%, mientras que la desaprobación se mantuvo estable en el 54,7%, según LatAm Pulse, una encuesta realizada por AtlasIntel para Bloomberg News.
El mandato de cuatro años de Petro termina en agosto y no puede presentarse a la reelección. Sin embargo, el senador Cepeda figura entre los tres favoritos en la próxima votación.
La controvertida decisión de Petro de aumentar este año el salario mínimo en un 23%, una cifra récord, reforzó su apoyo entre los sindicatos y algunos trabajadores de bajos ingresos.
El repunte de su apoyo contrasta con las tendencias de otros grandes líderes regionales. Los índices de aprobación del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, del presidente de Argentina, Javier Milei, y de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, han descendido este año.
Los colombianos consideran mayoritariamente que la corrupción es el mayor problema del país, según la encuesta, lo que viene siendo habitual desde hace tiempo. Sin embargo, este año el sistema sanitario ha superado a la inseguridad como la segunda mayor preocupación de los votantes, según la encuesta.
Posición de los candidatos presidenciales
Los tres favoritos para ganar la presidencia están codo a codo en términos de índice de aprobación, según la encuesta. La senadora de derecha Paloma Valencia obtuvo un 44% de valoración favorable, mientras que el abogado conservador Abelardo de La Espriella y Cepeda obtuvieron ambos un 43%. Sin embargo, menos colombianos tenían una opinión negativa de Valencia que de sus oponentes. Valencia tiene una valoración neta de -1 punto porcentual, frente a -6 para de la Espriella y -10 para Cepeda.
Colombia celebrará la primera vuelta de sus elecciones presidenciales el 31 de mayo, con una probable segunda vuelta tres semanas después.
El próximo presidente heredará unas cuentas fiscales tensas, el aumento de la inseguridad y el narcotráfico, y un sistema sanitario profundamente deteriorado.
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