Bogotá — En el contexto económico como el que se vive actualmente, con inflación y tasas de interés altas, una desaceleración de la actividad productiva, entre otros factores, las empresas se enfrentan a un panorama desafiante para poder seguir creciendo y generar valor.
Síguenos en las redes sociales de Bloomberg Línea Colombia: Twitter, Facebook e Instagram
De acuerdo con un informe de LLYC, consultora de comunicación y reputación, estos son los 10 retos que las empresas deben afrontar para crecer, aún en medio de contextos complejos.
10 desafíos para hacer crecer su empresa:
- Aprovechar momentos complejos para mejorar su posición competitiva. Ser dueño de la propia imagen es uno de los retos más difíciles a los que se enfrentan las marcas. Por eso, es fundamental que las empresas adopten soluciones de inteligencia avanzadas para medir la conversación e impacto de sus acciones. Solo así podrán adaptar sus estrategias a las demandas del mercado e ir un paso por delante de sus competidores.
- Ajustar la estrategia de marketing sin perder impacto. En periodos de incertidumbre las empresas apuestan por reducir sus presupuestos de marketing. Sin embargo, la realidad es que las que han mantenido o incrementado sus inversiones han tenido un mayor éxito comercial. En 2021, el 97,7% de las compañías del S&P 500 y el 75% de las del Ibex 35 que en 2020 aumentaron el dinero destinado a marketing habían superado sus ingresos del 2019.
- Afrontar la hiperregulación. A nivel global, el sector empresarial ha encontrado su principal barrera en las normas que deberían darle incentivos. La UE aprueba una media de 18 al día y los CEO de América Latina aseguran que la elevada regulación es la segunda mayor amenaza para el crecimiento de sus firmas, solo por detrás del populismo. Ante este escenario las compañías deben dar un paso al frente en el diálogo público-privado y reclamar que las instituciones les escuchen.
- Identificar el talento y fidelizar en momentos de incertidumbre. El nuevo contexto en la relación talento- empresa está marcado por fenómenos globales como la gran renuncia que ha elevado los índices de rotación en las compañías por encima del 20%, según Gartner. Las empresas ya no escogen: son los candidatos los que eligen dónde trabajar. Son tiempos de innovación, de reformular lo que se hace e incorporar a los equipos de RRHH nuevas capacidades para abordar el futuro.
- Desarrollar a los líderes para que hagan evolucionar la organización. Los nuevos modelos de liderazgo basados en la escucha, que comunican con alma y empoderan a los equipo son los únicos aptos para afrontar las necesidades más exigentes del futuro. El líder tiene que generar una cultura corporativa de humanización del trabajo en la que todos se sientan partícipes y responsables de un proyecto común, inspirar y generar un impacto real en el entorno.
- Proteger el negocio en sectores muy expuestos. Hay que tener en cuenta que pueden pasar situaciones tan improbables como una pandemia mundial o una guerra de invasión en Europa seguida de una crisis energética. En el actual contexto, el desafío no consiste en anticipar eventos de riesgo pensando sólo en cómo mitigar los impactos negativos a corto plazo, sino en cómo revertirlos en positivos a medio plazo.
- Navegar en la conversación en una sociedad tan polarizada. Hoy, 1 de cada 4 personas está expuesta a la polarización extrema. De mantenerse la tendencia en 2040 esta cifra ascenderá a 2 de cada 4. Según el estudio The Hidden Drug elaborado por LLYC en 2022, al igual que otras drogas existentes, la polarización tiene efectos en el individuo y en la sociedad. Tenemos la responsabilidad de crear espacios de conciliación para encontrar un camino de salida a esta situación.
- Seguir siendo relevantes e influyentes en un contexto complejo. La incertidumbre, la volatilidad y el escepticismo son ingredientes ineludibles en la gestión empresarial. Si logran enfocarse en los temas importantes para los grupos de interés, dar respuesta a las inquietudes sociales, relacionarse y crear alianzas con comunidades clave, podrán ser relevantes e influyentes en un contexto cada vez más retador y transformador.
- Convertir la transformación en un activo reputacional. La transformación y su conversión en un activo reputacional, se conseguirá solo trabajando con un objetivo común. Es clave la escucha activa, desarrollar una narrativa cercana, sencilla y creíble y crear orgullo de coparticipación del éxito. El contexto exige que las empresas inviertan en una cultura de engagement para que los empleados puedan sentir, cada día, que lo que hacen tiene sentido y que hay un fin que realmente importa.
- Seguir conectados a unos clientes con menos capacidad de compra. Con un consumidor nervioso será clave generar estrategias que se basen en los datos y abordar con creatividad los componentes del modelo de negocio poniendo al usuario como centro de todo. Por supuesto, contando con aliados (proveedores) que les hagan ese camino sencillo, con una propuesta de valor específica, y que los ayuden a llevar a cabo las soluciones de manera más concreta y eficaz.













