Bloomberg Línea — Paraguay está entre las economías que más impulsarán el crecimiento de Sudamérica este año, según el Banco Mundial y el FMI, con la expectativa de que el PIB se expanda encima del 4% en 2026, aunque persisten retos que van desde cuestiones fiscales hasta el fortalecimiento institucional.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) espera que el PIB de Paraguay se expanda un 4,2% en 2026 y un 3,5% en el 2027, mientras que el Banco Mundial prevé que la economía crezca un 4,4% este año y un 4,2% el próximo, siendo el mejor desempeño esperado en Sudamérica después de Guyana, que viene experimentado un ‘boom’ petrolero.
En los últimos tres años, la economía de Paraguay se ha expandido a una tasa promedio del 5,5%, más del doble del promedio regional de América Latina.
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La aceleración del crecimiento “se ha producido sobre la base de un sólido desempeño del consumo privado, la inversión y las exportaciones”, dijo a Bloomberg Línea Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta para América Latina y el Caribe del Banco Mundial (BM). “Y esto, a su vez, refleja una combinación de gestión macroeconómica disciplinada y una trayectoria de reformas gradual, pero significativa”.
Según la vicepresidenta regional del organismo, este dinamismo ha estado respaldado por un régimen de metas de inflación establecido en 2011.
Este régimen, señaló, mantuvo la inflación general en el 3,1% en 2025, por debajo del punto medio del banco central, mientras que la Ley de Responsabilidad Fiscal de 2013 ha anclado la política fiscal, contribuyendo a reducir el déficit al 2% del PIB y a mantener la deuda pública entre las más bajas de Sudamérica.
En conjunto, el BM indica que la credibilidad ganada a través de este historial ha sido reconocida por los mercados internacionales, con Paraguay obteniendo dos calificaciones crediticias de grado de inversión en los últimos años.

“El progreso de Paraguay se ha centrado en los pilares de la creación de empleo”, dijo Cordeiro Guerra. “El empleo ha crecido y se ha desplazado hacia puestos de trabajo más estables y mejor remunerados”.
El Banco Mundial señala que en los últimos 20 años Paraguay ha logrado una fuerte reducción de la pobreza, pasando de más del 50% al 16% en 2025, gracias a la expansión del empleo formal.
Solo en los últimos dos años, cerca de 300.000 personas escaparon de la pobreza.
Cordeiro Guerra dice que este resultado “ha sido posible gracias, en gran medida, al crecimiento de los ingresos laborales”. Y especialmente al hecho de que las mayores ganancias en ingresos se han concentrado en los estratos más bajos de la distribución.
Esta dinámica se ha apoyado en el desarrollo de infraestructura energética y logística, reformas que facilitan la inversión y la contratación, y una gestión macroeconómica estable que ha atraído capital privado.
Particularmente, “la abundante y limpia energía hidroeléctrica de las represas de Itaipú y Yacyretá brinda a la industria paraguaya una ventaja de costos duradera, atrayendo inversiones en manufactura e industrias verdes", según un blog publicado por el BM.
El analista financiero paraguayo Amilcar Ferreira destacó que Paraguay se encuentra en una fase de alto crecimiento que podría convertirlo en uno de los principales impulsores de la expansión económica de Sudamérica en 2026.
Ferreira atribuye este desempeño al grado de inversión otorgado al país por Moody’s en 2024 y por Standard & Poor’s en 2025.
Según el analista, esta mejora en la calificación crediticia ha incrementado el interés de inversionistas extranjeros y ha incentivado el traslado de capitales desde países vecinos con mayores cargas impositivas.
En este contexto, considera que Paraguay está en un momento “muy particular” en el que se posiciona como “una economía impulsada por inversiones” en Sudamérica.
Entre los sectores motores económicos principales, destacó el comercio -particularmente el comercio fronterizo tras la normalización cambiaria en Argentina y el mayor flujo de turistas brasileños-, así como la construcción privada, impulsada por la llegada de capitales al sector inmobiliario.
También resaltó el desempeño de los servicios, especialmente hotelería, gastronomía y centros comerciales, junto con la ganadería, favorecida por los altos precios internacionales de la carne.
A esto se suma el crecimiento industrial, impulsado por empresas brasileñas que están trasladando operaciones a Paraguay en busca de menores cargas fiscales. “Hay ahí un movimiento importante que va a potenciar la exportación especialmente del rubro de la maquinaria”, comentó Amilcar Ferreira.
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Paraguay vuelve al radar en Sudamérica

Sobre el posicionamiento internacional del país, Amilcar Ferreira destacó que Paraguay ha ganado visibilidad por su crecimiento “tan resistente”.
“Ahora estamos empezando a recoger los frutos de más de 20 años de estabilidad macroeconómica y disciplina fiscal, reflejados en un creciente nivel de inversión que está llegando a Paraguay”, dijo.
En su opinión, esta dinámica continuará, dado que aún existen importantes necesidades de infraestructura, tanto pública como privada.
Persisten déficits relevantes en vivienda, oficinas y en infraestructura pública en general, según el analista.
En ese contexto, y con el grado de inversión que facilita el acceso al financiamiento, la reducción de estos rezagos seguiría impulsando el crecimiento de la economía de Paraguay.
Ferreira sostuvo que el contexto geopolítico también favorece al país, al posicionarse como un destino estable frente a la incertidumbre global.
En particular, señaló que la tensión en Medio Oriente podría acelerar la relocalización de capitales hacia regiones más estables.
“Paraguay está en una zona de paz, yo diría un oasis de paz en un mundo convulso, en un mundo que se ha vuelto inestable”, apuntó.
En visión de Ferreira, “Paraguay se ha puesto de moda”, mencionado el aumento de residentes extranjeros (que calculó en alrededor de 50.000 personas por año) y la llegada de nómadas digitales, lo que refleja el creciente atractivo del país.
Desafíos de la economía paraguaya

En cuanto a los desafíos, el analista Amilcar Ferreira identificó tres frentes principales.
Primero, la necesidad de concretar grandes proyectos de inversión (superiores a los US$1.000 millones) y de avanzar en las alianzas público o privadas.
En segunda instancia se refiere a la importancia de realizar ajustes fiscales.
Según un reciente informe de Fitch Ratings, Paraguay deberá avanzar con reformas complementarias a los cambios recientes en su sistema previsional para lograr una reducción sostenida del déficit de la “caja fiscal”.
La calificadora de riesgo señala que las modificaciones aprobadas en marzo representan un avance acotado y que no alcanzan por sí solas para resolver los desequilibrios estructurales del sistema.
Fitch también menciona como factor de riesgo la acumulación de atrasos con proveedores del Estado (por hasta US$1.300 millones, es decir, 2,7% del PIB), que involucra pagos a empresas farmacéuticas y de construcción.
Según la agencia, este stock de deuda podría generar presiones adicionales sobre el déficit si se regulariza de forma directa, o distribuirse en el tiempo mediante mecanismos financieros alternativos.
Y en tercera instancia, Ferreira se refiere a la necesidad avanzar en el fortalecimiento institucional, especialmente en el sistema judicial.
“Paraguay tiene que seguir avanzando con nombramientos de mayor calidad en el poder judicial e ir estableciendo una impronta de mayor fortaleza institucional. Esto de la misma manera en que se ha hecho en el Ministerio de Economía y en el Banco Central”, anotó.
Según el Banco Mundial, Paraguay está expuesto a los cambios en la economía global, en particular a las variaciones en los precios de las materias primas.
Y como gran exportador agrícola, también se ve afectado por las fluctuaciones en las cosechas de un año a otro.
En marzo, la inflación interanual se situó en 1,9%, inferior al 2,3% del último febrero, según el Banco Central (BCP).
“Lo que Paraguay demuestra es que, con buenas políticas implementadas, incluso las economías expuestas a la volatilidad pueden mantener una trayectoria estable de crecimiento y reducción de la pobreza”, opinó Susana Cordeiro Guerra, del Banco Mundial.
Consideró que Paraguay puede sostener y profundizar esta trayectoria de crecimiento continuando con la atención a los desafíos estructurales clave.
En ese sentido, dijo que los esfuerzos del país para fortalecer y diversificar las fuentes de financiamiento, el avance sostenido en las reformas institucionales, un impulso deliberado para diversificar la estructura productiva y una mayor integración comercial serán fundamentales para consolidar el impulso de crecimiento de Paraguay.
Asimismo, ve importante garantizar que el crecimiento continúe beneficiando a los territorios más rezagados.
Para abordar las disparidades regionales, Cordeiro expuso que Paraguay cuenta ahora con el primer mapa de pobreza monetaria a nivel distrital en más de dos décadas, cuyo desarrollo contó con el apoyo del Banco Mundial.
El mapa abarca los 263 distritos del país, orientando ya la focalización de programas como Hambre Cero y la priorización de inversiones.
“Mejores datos conducen a mejores políticas”, dijo la vicepresidenta para América Latina y el Caribe del Banco Mundial.
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