Bloomberg Línea — Los bonos de Venezuela y de PDVSA todavía podrían registrar nuevas alzas pese al fuerte repunte que tuvieron el martes, en un contexto marcado por expectativas de recuperación petrolera, avances hacia una eventual reestructuración de deuda y un cambio gradual en la postura de Estados Unidos hacia el país.
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Morgan Stanley (MS) considera que los bonos de PDVSA aún tendrían un potencial alcista de hasta 16% dentro de su escenario de recuperación acelerada de la producción petrolera, mientras que los bonos soberanos venezolanos conservarían un margen adicional cercano al 9%.
La visión del banco llega después de que los títulos venezolanos reaccionaran positivamente a una nueva licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos, que autoriza servicios legales y financieros vinculados a una posible reestructuración de deuda de Venezuela y PDVSA.
“Es otra señal positiva tras el reconocimiento por parte del FMI de que la normalización de Venezuela avanza rápidamente y que la resolución de la deuda forma parte de la política estadounidense”, dijo Simon Waever, analista de Morgan Stanley, en una nota. “Los bonos aún ofrecen potencial de crecimiento en el escenario de un rápido aumento del petróleo”.
Sin embargo, el foco del banco no está únicamente en la medida estadounidense, sino en lo que esa decisión refleja sobre el proceso más amplio de normalización financiera y política alrededor de Venezuela.
Posibilidad de renegociación
El banco sostiene que el mercado empieza a descontar un escenario en el que el país podría avanzar gradualmente hacia una renegociación ordenada de su deuda en default, apoyada además por un eventual aumento de ingresos petroleros.
Ese punto es clave porque la capacidad futura de pago de Venezuela depende principalmente de la recuperación de la producción de crudo. Para Morgan Stanley, el mercado todavía podría estar subestimando cuánto valor podrían recuperar los bonos si la industria petrolera logra acelerar su recuperación en los próximos años.
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La firma explicó que sus estimaciones utilizan un precio de largo plazo del petróleo de US$70 por barril, aunque reconoce que el entorno actual podría justificar precios más altos. Eso abriría espacio para mayores flujos de caja y, en consecuencia, para mejores condiciones de pago en una futura reestructuración.
Además, el banco señaló que su valoración tampoco incorpora instrumentos adicionales de recuperación de valor, mecanismos que suelen utilizarse en procesos de canje de deuda soberana y que podrían elevar aún más el retorno para los acreedores.
La reacción del mercado muestra que los inversionistas ya comenzaron a ajustar posiciones ante esa posibilidad. Tras la licencia emitida por OFAC, los bonos soberanos venezolanos subieron entre 3 y 4 puntos, mientras que los papeles de PDVSA avanzaron entre 2 y 3 puntos, aunque hoy retroceden.

Aun así, Morgan Stanley considera que el movimiento no agotó completamente el potencial de valorización, especialmente en deuda de PDVSA.
PDVSA gana atractivo frente a los bonos soberanos
La entidad mantiene una preferencia relativa por los bonos de PDVSA frente a los soberanos venezolanos, argumentando que ambos probablemente terminarían recibiendo un tratamiento similar dentro de una eventual reestructuración.
Bajo esa lógica, algunos bonos de PDVSA todavía cotizan con descuentos que no reflejan plenamente ese escenario. Morgan Stanley destacó particularmente los bonos PDVSA 2021, PDVSA 6% 2022 y PDVSA 2035, que considera entre los más baratos dentro de su marco de valoración.
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Detrás de esa visión hay un elemento estructural: el mercado comienza a percibir que Washington sí tiene interés en facilitar eventualmente una resolución del default venezolano. La nueva licencia de OFAC no autoriza todavía una renegociación formal ni conversaciones directas con acreedores, pero sí permite preparar evaluaciones financieras, estrategias legales y propuestas de reestructuración.
“Esto sugiere que a Estados Unidos sí le importan los acreedores: una preocupación clave para algunos inversores era si Estados Unidos y Venezuela estaban interesados en resolver su deuda impagada”, dice Waever. Esta licencia sugiere que sí lo están, ya que el subtítulo menciona una ‘posible reestructuración de la deuda’, aunque sea solo el comienzo del proceso.
Morgan Stanley interpreta la medida como una señal de que el proceso avanza, aunque bajo supervisión y control de Washington.

El banco también considera relevante que la licencia incluya explícitamente a PDVSA y no sólo al soberano venezolano. Eso refuerza la expectativa de que ambas deudas terminen siendo tratadas de forma conjunta en una futura negociación.
El frente internacional
Otro factor que empieza a modificar el escenario es el retorno gradual de organismos multilaterales. Morgan Stanley recordó que el Fondo Monetario Internacional retomó recientemente contactos con Venezuela tras varios años sin relación activa, algo que el mercado interpreta como otra señal de normalización institucional.
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Ese proceso podría abrir eventualmente acceso a recursos financieros y programas de monitoreo económico, aunque todavía quedan etapas complejas relacionadas con gobernanza, sostenibilidad de deuda y validación de acreencias.
Morgan Stanley advierte que el ritmo de mejoras probablemente será más lento en adelante y que los próximos catalizadores dependerán más de avances concretos en producción petrolera, datos macroeconómicos e instituciones.
Aun así, el banco considera que todavía es temprano para tomar ganancias de forma agresiva, especialmente en los bonos de PDVSA, donde sigue viendo el mayor potencial relativo dentro del complejo venezolano.












