¿Hay una burbuja en la IA? BlackRock y Janus revelan oportunidades y segmentos “sobrevalorados”

Las gestoras sostienen que el rally de la inteligencia artificial se apoya en el crecimiento de las ganancias, pero advierten que algunas áreas del mercado ya lucen sobrevaloradas.

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Mano humanoide

Bloomberg Línea — La concentración del rally bursátil en un puñado de gigantes tecnológicos ha alimentado las alertas sobre una posible burbuja de la inteligencia artificial, aunque a diferencia de la era de las puntocom las empresas líderes contarían ahora con fundamentos que justificarían gran parte de sus valoraciones.

La narrativa de burbuja suele aparecer cuando las valoraciones de los activos alcanzan niveles elevados o cuando los precios suben de manera acelerada.

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“No obstante, al estudiar episodios anteriores, se observa que las valoraciones, por sí solas, no siempre han sido un buen indicador para anticipar una corrección, dijo a Bloomberg Línea Ignacio Mieres, líder de Investigación de la ‘app’ de inversiones XTB. “Factores como la liquidez, las condiciones financieras y la disponibilidad de crédito suelen tener una mayor influencia sobre la evolución del mercado”.

En todo caso, explica que el mercado actual sí presenta un elemento relevante: su elevada concentración.

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Solo diez compañías representan aproximadamente el 40% del índice S&P 500, lo que demostraría que una parte importante del rally sí ha estado impulsada por un grupo reducido de empresas, principalmente aquellas relacionadas con la inteligencia artificial.

La gestora BlackRock (BLK) considera que el auge de la inteligencia artificial continúa respaldado por inversiones en infraestructura, chips y centros de datos, aunque advierte que los inversionistas deben ser selectivos.

Frente a las dudas sobre una posible burbuja en torno a la inteligencia artificial, BlackRock señala que, por ahora, no existen señales de ello.

La firma sostiene que el aumento en el precio de las acciones ha estado respaldado por un crecimiento en las ganancias corporativas.

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“En el último trimestre en Estados Unidos, por ejemplo, las ganancias corporativas del Standard & Poor’s 500 subieron alrededor del 25%”, dijo a Bloomberg Línea en Bogotá Diego Mora, country manager para Colombia, Perú y Centroamérica de BlackRock. “Si vemos solamente las ganancias corporativas de compañías de tecnología, estas subieron encima del 50%. Es decir, los aumentos en precio han venido acompañados de subidas en las ganancias corporativas”.

Para BlackRock, una de las grandes incógnitas es cómo evolucionará el costo de utilizar la inteligencia artificial.

Mora manifestó que aún está por definirse si el costo marginal de esta tecnología disminuirá lo suficiente como para impulsar una adopción masiva o si, por el contrario, los principales actores del mercado consolidarán su poder y capturarán una mayor parte del valor mediante mayores precios.

Ante esa incertidumbre, la firma explica que su estrategia de inversión no se centra en anticipar qué modelo de inteligencia artificial será el ganador, sino en identificar los cuellos de botella que enfrenta el desarrollo de esta tecnología.

Por ello, está priorizando oportunidades en segmentos como centros de datos, semiconductores, memorias y otros componentes clave de la infraestructura que sustenta la IA.

“La inteligencia artificial se está implementando con una expectativa de que eventualmente haya ganancias en productividad, mejoras en los procesos de innovación que eleven el potencial de crecimiento de las economías globales y de Estados Unidos, en particular, para llegar a un mundo de abundancia”, comentó Diego Mora.

Disciplina sobre las valoraciones

A trader works on the floor of the New York Stock Exchange (NYSE) in New York, US, on Friday, June 5, 2026. Wall Street’s historic weekly run is poised to come to a halt, with stocks and bonds falling after a solid jobs report added to speculation the Federal Reserve’s next interest-rate move will be a hike. Photographer: Michael Nagle/Bloomberg

Richard Clode, gestor de cartera de la firma de gestión de activos Janus Henderson, dice que el entorno actual responde a un ciclo estructural impulsado por el crecimiento de las ganancias empresariales, más que a una burbuja, una visión sustentada en una estricta disciplina sobre las valoraciones.

“El sector tecnológico cotiza con una prima frente al mercado general que está muy por debajo de su promedio de los últimos cinco años, y los múltiplos en varias áreas del ecosistema de la inteligencia artificial se han reducido en los últimos seis a nueve meses, pese a que las previsiones de ganancias continúan mejorando”, dijo Richard Clode a Bloomberg Línea.

Para evaluar en qué punto del ciclo se encuentra el mercado, desde Janus Henderson observan tres indicadores: el progreso tecnológico, la evidencia de monetización y el nivel de expectativas de los inversionistas.

“Los tres siguen siendo favorables. La monetización es cada vez más visible gracias al acelerado crecimiento en el uso de tokens, los compromisos de gasto de capital de los grandes proveedores de nube (hyperscalers) hasta 2028 y 2029, y los acuerdos de suministro de largo plazo en la industria de memorias, que superan los US$100.000 millones en ingresos contratados”, anotó Clode.

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Comparación con la burbuja de final de siglo

En visión de Janus Henderson, la comparación que suele hacerse con la burbuja tecnológica de finales de los años noventa no se sostiene.

Explica que las empresas líderes de hoy son rentables, generan caja y ya están monetizando la inteligencia artificial, mientras que en aquella época las valoraciones crecían muy por delante de los fundamentos.

“Aún existen oportunidades atractivas, especialmente en compañías cuyas valoraciones han caído pese a que sus fundamentos han mejorado, sobre todo en segmentos de la cadena de suministro de infraestructura para IA”, dijo Clode.

A su juicio, la clave está en seguir la curva de adopción de la tecnología, analizar la evolución de las ganancias y mantener disciplina en las valoraciones, “en lugar de reaccionar a las narrativas más llamativas”.

Detalló que los ciclos tecnológicos suelen seguir un patrón de entusiasmo, decepción y, finalmente, adopción productiva.

Por ello, “analizamos en qué etapa se encuentra cada segmento del universo de la IA y dónde realmente se está generando capacidad de ganancias, en contraste con aquellos casos en los que las expectativas han superado los fundamentos”.

En la práctica, añade, esto implica invertir en las áreas donde la demanda estructural es más evidente y los resultados ya se están materializando.

Por eso, para Janus Henderson la infraestructura de IA —como semiconductores, memorias, equipos para fabricación de chips, conectividad y energía— sigue siendo la principal convicción de la cartera.

En su visión, las plataformas y dispositivos tienen un peso menor, aunque relevante, mientras que las aplicaciones de IA representan una oportunidad aún incipiente, pero en crecimiento.

En contraste, “hemos reducido nuestra exposición al software, ya que la competencia de empresas nativas de IA empieza a presionar el poder de fijación de precios en algunos segmentos del software como servicio (SaaS)”.

Dentro de ese sector siguen siendo selectivos, privilegiando infraestructura de datos y ciberseguridad, donde la demanda estructural parece más sostenible.

Áreas consideradas “sobrevaloradas”

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Entre las áreas que Janus considera “más sobrevaloradas” o “congestionadas” están algunos segmentos de tecnología no rentable y productos temáticos muy específicos, como los ETF de espacio o computación cuántica.

Asimismo, se refieren a ciertos ETF apalancados de acciones individuales y de memorias impulsados por inversionistas minoristas, donde el posicionamiento ha amplificado los movimientos bursátiles mucho más allá de los fundamentos, en su opinión.

La dispersión entre compañías del sector es cada vez mayor, por lo que la selección activa de acciones y la disciplina en las valoraciones hoy son más importantes que en cualquier otro momento de este ciclo, en visión del analista de Janus.

“Creemos que el ciclo tecnológico actual todavía se encuentra en una etapa relativamente temprana, especialmente en infraestructura de IA y en la transición hacia la inteligencia artificial agéntica (agentic AI), por lo que no consideramos que el repunte de los semiconductores y las memorias corresponda al punto máximo del ciclo”, anotó Richard Clode.

Hasta ahora, la interacción tradicional con la IA ha sido intermitente, mientras que los sistemas agénticos pueden operar de manera continua, generando un patrón de demanda muy diferente para capacidad de cómputo, redes, almacenamiento, energía y memorias.

Como referencia, empresas del sector de redes estiman que la IA agéntica podría multiplicar por cinco el tráfico de red.

Del lado de la oferta, la industria de memorias apenas se está recuperando de una de las peores crisis de su historia, ocurrida hace tres años.

“Como construir y poner en marcha nuevas plantas de fabricación toma aproximadamente ese mismo tiempo, las restricciones de oferta probablemente se extenderán hasta finales de 2028 o incluso más allá”, anotó Clode.

Expuso que esta situación ya ha dado lugar a contratos de suministro a cinco años con importantes pagos anticipados, modificando el comportamiento de la industria y favoreciendo márgenes mínimos más elevados durante el próximo ciclo.

Considera que estas áreas están respaldadas por una demanda estructural de largo plazo, más que por un repunte propio del final del ciclo, ante el sostenido gasto de capital de los hyperscalers, la creciente demanda de empaquetado avanzado de chips y la transición de redes de cobre a fibra óptica a medida que aumenta la densidad de las GPU.

Aunque algunas acciones ya reflejan expectativas muy elevadas, Clode dice que la oportunidad consiste en identificar las empresas con las posiciones competitivas más sólidas y la mayor visibilidad sobre sus ganancias futuras, en lugar de invertir de forma indiscriminada en toda la temática de inteligencia artificial.

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