Las monedas de Latinoamérica que más se apreciaron en febrero pese a aranceles y repunte del dólar

En el remate de febrero, el movimiento cambiario en América Latina combinó el giro comercial de Estados Unidos con un reacomodo rápido de carteras globales, según XTB Latam.

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La región muestra ajustes moderados tras la activación de los aranceles. El dólar se fortalece de forma selectiva, con movimientos diferenciados según la exposición comercial y la estructura interna de cada economía.
27 de febrero, 2026 | 08:00 AM

Bloomberg Línea — Las monedas de Latinoamérica se mantuvieron en terreno positivo en febrero a pesar del repunte global experimentado por el dólar, la volatilidad que predominó en los metales y el regreso de la incertidumbre por cuenta de los aranceles globales del presidente Donald Trump.

En lo corrido de febrero, el comportamiento del dólar y de las monedas latinoamericanas ha estado marcado por una combinación de factores globales más que por eventos estrictamente locales, de acuerdo con los analistas.

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El índice del dólar DXY fue el ancla del movimiento regional, mientras que los metales y los aranceles explicaron las diferencias de magnitud entre países, señalan.

Las monedas más líquidas, como el real brasileño (R), el peso mexicano (MXN) y el peso chileno (CLP) actuaron como válvula de ajuste, absorbieron cobertura y salida de flujos, mientras que las divisas con menor liquidez mostraron movimientos más desordenados.

Además, “en varios países coincidió con la toma de utilidades tras meses de carry atractivo, lo que amplificó la depreciación” en ciertos casos, dijo a Bloomberg Línea Emanoelle Santos, analista de mercados de la plataforma global de inversiones XTB Latam.

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El repunte del índice del dólar global fue un factor central. “No solo por el nivel, sino también por la velocidad del movimiento”, según Santos.

El analista dice que cuando el dólar se fortalece de forma generalizada por la búsqueda de refugio y por el ajuste en las expectativas de tasas en Estados Unidos, el canal financiero domina sobre los fundamentales locales.

En esta ocasión, explicó que el avance del dólar explicó buena parte del movimiento sincronizado en la región, sobre todo en monedas con una alta participación de inversores extranjeros en la deuda local.

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El impacto fue mayor donde el diferencial de tasas ya venía comprimiéndose o donde la posición técnica estaba cargada a favor de la apreciación previa.

“En los últimos meses, el dólar estadounidense ha experimentado movimientos relevantes que han impactado tanto los mercados internacionales como las economías de América Latina”, dijo Renato Campos, CEO de la firma financiera GH Trading.

En la foto, billetes de dólar estadounidense en una oficina de cambio de divisas.

“Este fortalecimiento del billete verde se entiende por una confluencia de factores globales y geopolíticos que han tensado los mercados emergentes y las expectativas de los inversionistas”, entre ellos, "la incertidumbre generada por intentos de ampliar aranceles a nivel global", dijo Campos.

En lo corrido del mes hasta el 26 de febrero, el índice global del dólar DXY repuntó un 0,76%, pero no logró generar un deterioro profundo o sostenido en las monedas latinoamericanas.

“Esto se explica por un elemento estructural que ha venido operando en los últimos meses: el atractivo relativo de la región en términos de tasas reales y diferenciales de rendimiento”, manifestó a Bloomberg Línea Paula Chaves, analista de mercados de HFM.

“Varias economías latinoamericanas mantienen políticas monetarias restrictivas y tasas nominales elevadas, lo que sigue ofreciendo un colchón frente a episodios de fortalecimiento del dólar", anotó Chaves. “Cuando el ruido externo disminuye, ese diferencial vuelve a atraer flujos hacia activos de la región”.

Para la analista, en febrero no se ha mostrado una tendencia lineal, sino un movimiento por tramos: episodios de fortalecimiento del dólar alternados con fases de corrección, lo que ha generado ajustes tácticos en las divisas de la región.

Las tasas de interés

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En opinión de Chaves, el primer gran factor de influencia para el dólar ha sido la recalibración de expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos.

“El mercado ha reducido la probabilidad de recortes agresivos de tasas en el corto plazo, ante datos que siguen mostrando una economía relativamente resistente y una inflación que no termina de converger con claridad hacia la meta”, según Chaves.

En enero, la Reserva Federal estadounidense (Fed, por sus siglas en inglés) decidió mantener inalteradas las tasas de interés en el rango de 3,5% a 3,75% con miras a seguir apoyando las metas inflacionarias, pese a las presiones del presidente Donald Trump para que se mantengan los recortes.

Esa percepción de que la Reserva Federal puede mantener una postura restrictiva por más tiempo sostuvo el repunte del índice dólar (DXY) en varias sesiones del mes.

Según Paula Chaves, cada vez que aumentó la expectativa de tasas “altas por más tiempo”, el dólar encontró demanda y las monedas emergentes, incluidas las latinoamericanas, tendieron a ceder parte de sus avances.

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Los aranceles

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Otro de los factores clave en febrero fue el componente político-comercial que volvió a concentrar la atención.

Los recientes anuncios arancelarios del presidente Donald Trump introdujeron un factor adicional de incertidumbre en los mercados globales.

“En el corto plazo, este tipo de medidas suele elevar la demanda de cobertura y reforzar la búsqueda de activos considerados más líquidos o defensivos, lo que favorece al dólar”, según Paula Chaves.

Detalló que, si el mercado interpreta que una escalada comercial puede afectar el crecimiento estadounidense o generar represalias, también pueden surgir episodios en los que el dólar pierde impulso frente a otras monedas.

“En febrero hemos visto precisamente esa dualidad: el dólar se fortalece en jornadas de aversión al riesgo, pero pierde tracción cuando la preocupación se traslada al impacto macro de largo plazo”, dijo Chaves.

El episodio de los aranceles se traduce en desafíos adicionales para América Latina sobre cómo gestionar sus monedas, balancear crecimiento con estabilidad cambiaria y adaptarse a una dinámica global que sigue estando muy influenciada por la evolución del dólar y de las políticas económicas en EE.UU., según Renato Campos, CEO de GH Trading.

“Lo interesante ahora es el debate sobre la desdolarización o diversificación de reservas”, expresó Campos. “Aunque este proceso, que busca reducir la dependencia del dólar, es de largo plazo y no elimina la influencia de la principal moneda de referencia mundial”.

Volatilidad de los metales

Una selección de lingotes de oro de un kilo.

Un tercer factor ha sido la volatilidad en los metales y en algunos commodities.

Movimientos bruscos en metales preciosos y en materias primas industriales alteraron el ánimo del mercado en distintos momentos del mes.

Para América Latina, este punto es especialmente relevante porque varias economías de la región tienen una exposición significativa a las exportaciones de materias primas como el oro y el cobre.

Emanoelle Santos dijo que la volatilidad en los metales y los anuncios arancelarios funcionaron como multiplicadores.

En Chile y Perú ahondó el ruido en cobre y otros metales y afectó las expectativas de términos de intercambio y el flujo de dólares comerciales.

“Cuando los metales suben por razones defensivas, como la búsqueda de refugio, no necesariamente se traduce en una mejora automática para las monedas de la región; por el contrario, la volatilidad elevada suele reducir el apetito por riesgo y afectar temporalmente a las divisas emergentes”, apuntó Chaves.

“Así, la dinámica de los metales en febrero funcionó más como amplificador de la volatilidad cambiaria que como un soporte estructural”, remató la analista de mercados de HFM.

En lo corrido del año, el real brasileño lidera la apreciación en la región con un avance de 6,33% frente al dólar, seguido por el colón costarricense (5,28%) y el peso dominicano (5%).

También muestran ganancias relevantes el peso mexicano (4,50%) y el peso chileno (4,09%).

Más abajo se ubican el peso argentino (3,20%), el guaraní paraguayo (2,20%) y el peso uruguayo (1,35%).

Más rezagados aparecen el peso colombiano (0,78%) y el sol peruano (0,21%).

Las monedas con desempeño negativo en el año son el quetzal guatemalteco (-0,02%) y la lempira hondureña (-0,73%), según datos de Bloomberg.

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