Prima de riesgo por la guerra en Irán eleva precios de combustibles sobre los US$200

Las compañías de transporte por carretera ya sienten el impacto del encarecimiento y otros países están recortando las compras de combustibles para barcos.

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Depósitos de almacenamiento de petróleo en una terminal petrolera de Richmond, California. Fotógrafo: David Paul Morris/Bloomberg
Por Alex Longley - Grant Smith - Rong Wei Neo
24 de marzo, 2026 | 10:58 PM

Bloomberg — Tres semanas después del inicio de la guerra de Irán, crece la brecha entre el precio de los futuros del petróleo y los suministros que determinan los costos para los consumidores en el mundo real.

La referencia mundial del Brent se ha disparado cerca de un 50% hasta situarse en torno a los US$110 el barril, a medida que el cierre casi total del estrecho de Ormuz y los ataques a las instalaciones energéticas de Medio Oriente ahogan el suministro.

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No obstante, el coste de casi todos los barriles físicos está subiendo aún más, ya que la escasez de suministros dispara los precios de los productos que los consumidores usan realmente, como la gasolina, el gasóleo (diésel) y el combustible para aviones.

Las refinerías de Asia, la principal región consumidora, están comprando cargamentos a miles de kilómetros de distancia con primas exorbitantes para el Brent, mientras intentan asegurarse los suministros disponibles.

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Las compañías de transporte por carretera están empezando a sentir el impacto del encarecimiento del combustible y algunas partes del mundo están recortando las compras de combustibles que propulsan los barcos.

Las empresa de mueven carga en portacontenedores ya están agragando recargos por combustibles a sus facturas.

Con los precios del combustible para aviones por encima de los US$200 el barril, las principales aerolíneas europeas afirman que los pasajeros tendrán que asumir los costes adicionales.

La desconexión entre los futuros, que se sustentan en cientos de miles de millones de dólares de transacciones diarias, y el petróleo físico es consecuencia en parte a los agresivos intentos estadounidenses de mantener los precios a raya, incluso mediante la liberación de suministros de emergencia.

La realidad es que la economía mundial está sufriendo un mayor golpe inflacionista de lo que sugieren los futuros, algo que está acumulando presión sobre los banqueros centrales y la administración Trump antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

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“Si nos fijamos en los mercados de papel, se han desconectado por completo de los mercados físicos”, dijo Jeff Currie, director de estrategia de vías energéticas de Carlyle Group Inc. “Nos enfrentamos a un enorme shock de oferta”.

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La sacudida de los precios podría ser mucho peor.

Los gigantes de Wall Street Goldman Sachs Group Inc. (GS) y Citigroup Inc. (C) explicaron esta semana que si el conflicto persiste, los futuros podrían alcanzar máximos históricos en las próximas semanas, superando los US$147,50 establecidos en 2008. No es habitual que los precios físicos y los de los futuros se mantengan alejados durante largos periodos de tiempo.

Estas subidas están siendo impulsadas por lo que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) describió como la mayor interrupción del suministro de petróleo de la historia. Goldman ha calculado que unos 17 millones de barriles al día de flujos de petróleo a través del Golfo Pérsico se están viendo afectados por el conflicto.

No todos los tipos de curdo está elevándose igual, con algunos mucho más caros que otros.

El Brent se acercó dos veces a los US$120 en las últimas dos semanas, un nivel no visto desde 2022, lo que ha presionado a Washington para que calme el mercado.

Este jueves, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo a Fox Business que pocos días después de anunciar una liberación masiva de reservas, EE.UU. podría considerar otra, a pesar de los interrogantes sobre la viabilidad de hacerlo desde el punto de vista logístico.

A continuación hizo unos comentarios que dejaron atónitos a los ya exhaustos comerciantes de petróleo: Estados Unidos podría levantar algunas sanciones al petróleo iraní, a pesar de estar en guerra con Teherán. Los operadores de todo el mundo, que durante años han tenido que abordar las operaciones con Irán con la máxima cautela, expresaron su exasperación ante la noticia.

Otros esfuerzos por domar los precios incluyen la desanexión del petróleo ruso en el mar, y los operadores han especulado intensa-mente con la posibilidad de que Estados Unidos esté interviniendo en los mercados de futuros, algo que Bessent ha negado.

El aumento de la volatilidad también ha limitado el tamaño de las posiciones que pueden tomar los operadores, ya que resulta más caro hacerlo. Aunque eso ha ayudado a mantener un techo en los futuros, es limitado comparado con el impacto de la interrupción en Ormuz.

Casi no existen barcos curzando el Estrecho de Ormuz.

“EE.UU. casi ha agotado sus recursos para impedir que suban los precios, dado este grado de incertidumbre, si no se abre el estrecho y no se elimina la incertidumbre del daño físico”, dijo Christof Ruhl, asesor global de Crystol Energy y antiguo economista de BP Plc, en una entrevista de Bloomberg TV. “Así que no hay mucho que puedan hacer”.

Los signos de tensión también están creciendo.

Las líneas de transporte marítimo de contenedores están añadiendo recargos por combustible, y las enormes oscilaciones de precios en los diferentes mercados están provocando que algunos compradores de combustible marítimo pospongan grandes pedidos debido a las fluctuaciones de precios.

En Estados Unidos, los precios al por menor de la gasolina se acercan rápidamente a los US$4 el galón y los del diésel han superado los US$5.

En Alemania, un vendedor de diésel para calefacción dijo que la gente sólo compra “cuando es absolutamente necesario” debido a los altos precios, mientras que las compañías aéreas han cancelado algunos vuelos al dispararse el combustible para aviones.

“Los movimientos en los mercados energéticos se trasladan a nuestra base de costes casi de inmediato”, afirmó Pavel Kveten, CEO de Girteka Logistics, una de las principales empresas de transporte por carretera de Europa. El combustible representa alrededor del 30% de los costes de transporte de la empresa, dijo.

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Poniendo de relieve la pugna por los barriles de crudo del mundo real, el barril de referencia de Omán, en Medio Oriente, superó los US$162 esta semana. El crudo de Murban, en los Emiratos Árabes Unidos, superó los US$145.

Mientras esos precios se disparan, los compradores asiáticos se han hecho con la mayor cantidad de petróleo estadounidense en tres años, a la caza de sustitutos para los flujos de Medio Oriente que cada vez parece que se reducirán durante más tiempo.

Por ahora, la guerra no muestra signos de amainar, ya que el conflicto está a punto de entrar en una cuarta semana.

Los funcionarios iraníes se han vuelto reacios incluso a discutir la reapertura de Ormuz, ya que se centran en sobrevivir a la embestida estadounidense-israelí, según declaró el viernes una persona involucrada en contactos directos de alto nivel con Teherán.

“Vemos poco alivio para la crisis energética que se agrava a medida que más instalaciones energéticas caen bajo fuego”, dijo en una nota Helima Croft, analista de RBC Capital Markets LLC.

“Los funcionarios de la Administración han invertido considerables horas de trabajo para transmitir a los participantes en el mercado que la interrupción será de corta duración, ya que la guerra pronto terminará. Sin embargo, nada apunta a un compromiso limitado en esta coyuntura”.

--Con la colaboración de Yongchang Chin, Serene Cheong, Rachel Graham, Ari Natter y Charles Gorrivan.

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