Bloomberg Línea — Las acciones de EE.UU. cerraron la semana con un sólido avance y nuevos máximos históricos, en un mercado que dejó en segundo plano la incertidumbre sobre el futuro de los aranceles impulsados por la administración de Donald Trump y se concentró en un informe laboral que, aunque débil en términos de creación de empleo, reforzó la percepción de que la política monetaria se mantendrá estable en el corto plazo.
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El repunte bursátil contrastó con la persistente presión sobre los bonos del Tesoro, mientras las materias primas mostraron comportamientos divergentes, con fuertes subidas en la energía y caídas pronunciadas en algunos productos agrícolas.
El S&P 500 subió 0,65% en la última sesión de la semana y cerró en territorio récord. El Nasdaq Composite avanzó 0,81%, en una jornada marcada por un ensanchamiento del rally más allá de las grandes tecnológicas.
Los índices de pequeña capitalización y el Dow Jones Industrial también alcanzaron niveles récord, una señal de mayor amplitud del apetito por riesgo.
El mercado tuvo un breve traspié cuando la Corte Suprema evitó pronunciarse sobre la legalidad de los aranceles a las importaciones, lo que presionó momentáneamente a compañías de consumo expuestas al comercio internacional, aunque el episodio fue rápidamente absorbido por los inversores.

Para Mark Malek, director de inversiones de Siebert Financial, el movimiento alcista fue coherente con la reacción inicial al informe de empleo.
“Muchos se enfocaron demasiado en la decisión de la Corte Suprema y minimizaron los datos laborales. Cuando se confirmó que no habría fallo, el mercado volvió a mirar las cifras de empleo y las interpretó como ligeramente positivas: ni malas ni buenas, pero aceptables”, señaló a Bloomberg. No obstante, advirtió que cualquier alivio podría ser transitorio cuando la atención vuelva a centrarse en el déficit fiscal.
El informe laboral de diciembre reportó la creación de 50.000 puestos de trabajo, por debajo de lo esperado, mientras que la tasa de desempleo descendió a 4,4%. Esta combinación reforzó la expectativa de que la Reserva Federal mantendrá las tasas sin cambios en el corto plazo. El rendimiento de los bonos del Tesoro a dos años subió cerca de cinco puntos básicos, hasta la zona de 3,53%, reflejando la rápida eliminación de apuestas a un recorte en la reunión de enero.
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Los operadores continúan proyectando dos bajas de tasas a lo largo de 2026, con el primer movimiento desplazado hacia mitad de año. Desde la Fed, el presidente del banco regional de Richmond, Tom Barkin, afirmó que los datos confirman un entorno de baja contratación y crecimiento moderado del empleo, en un delicado equilibrio que exige cautela ante los riesgos tanto de mayor desempleo como de una inflación persistente.
En el mercado de renta fija, la reacción al informe laboral fue más compleja. La venta inicial de bonos de corto plazo elevó los rendimientos, mientras que los vencimientos largos moderaron sus alzas ante la idea de que un retraso en los recortes reduce el riesgo inflacionario.
Las materias primas aportaron señales mixtas. El cacao se desplomó hasta 13% en Nueva York, su mayor caída intradiaria desde 2024, debido a coberturas agresivas de exportadores que aprovecharon compras técnicas vinculadas al rebalanceo de índices. Analistas del sector coincidieron en que los fundamentos siguen siendo débiles y que cada repunte ha sido aprovechado para vender. El café arábica y el azúcar también cerraron a la baja.

El petróleo, en cambio, amplió las alzas y se encaminó a una tercera semana consecutiva de ganancias. El foco de los operadores se desplazó hacia Irán, donde las protestas y las advertencias de represalias por parte de Washington reavivaron los temores a interrupciones de suministro.
El Brent y el WTI se beneficiaron además de flujos financieros positivos y de una cobertura de posiciones cortas, pese a que persisten expectativas de un superávit de oferta más adelante en el año.
El oro se mantuvo estable cerca de máximos históricos, apoyado en la expectativa de tasas sin cambios en el corto plazo y en la persistencia de riesgos geopolíticos. Aunque la suba de los rendimientos suele ser un obstáculo para el metal, los inversores siguen descontando un entorno de menores tasas hacia adelante y una demanda sostenida por parte de bancos centrales y fondos.
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¿Cómo va el dólar hoy en América Latina?
Para el BBVA, el dato laboral es clave no sólo para la percepción sobre el ciclo económico, sino también para la última recalibración de expectativas de tasas en Estados Unidos y para la política de la Reserva Federal.
La atención, añade el análisis, estará particularmente centrada en los rangos de las rentabilidades estadounidenses y en la posibilidad de una extensión del fortalecimiento del dólar si los rendimientos de más largo plazo continúan desplazándose al alza.

En medio de ese contexto, las monedas de América Latina muestran un desempeño mixto. El real brasileño (USDBRL), el peso chileno (USDCLP) y el sol peruano (USDPEN) avanzaron, mientras que el peso colombiano (USDCOP), el argentino (USDARS) y el mexicano (USDMXN) retrocedieron.
En paralelo, los estrategas advierten que los factores geopolíticos siguen siendo una fuente adicional de ruido para los mercados. Los acontecimientos en Venezuela continúan alimentando la especulación, con especial énfasis en sus posibles implicaciones para los precios del petróleo, aunque BBVA aclara que, por ahora, los datos concretos y los hechos verificables siguen siendo limitados.
Las noticias corporativas del día:
- Meta (META) firmó acuerdos energéticos por más de seis gigavatios con plantas nucleares existentes y en desarrollo, convirtiéndose en el mayor comprador de energía nuclear entre las grandes tecnológicas. Aunque no se reveló el valor total, contratos de este tamaño suelen implicar miles de millones de dólares.
- Rio Tinto (RIO) está abierta a retener el negocio carbonífero de Glencore, uno de los mayores del mundo, si prosperan las negociaciones de fusión entre ambas compañías, según fuentes cercanas a Bloomberg. Este giro marcaría un cambio estratégico importante para Rio, que salió del carbón en 2018 por presión de inversionistas. Aunque podría incomodar a accionistas con restricciones ESG, mantener el negocio de carbón facilitaría avanzar en otros aspectos clave del acuerdo, como la valoración y liderazgo de la empresa combinada.

- Andreessen Horowitz recaudó más de US$15.000 millones en su mayor ronda de financiación hasta la fecha, duplicando lo conseguido en 2024, con planes de inversión centrados en inteligencia artificial, defensa y biotecnología. Con este nuevo capital, la firma alcanza más de US$90.000 millones en activos bajo gestión. Casi la mitad de los fondos se destinarán a su fondo de crecimiento, que respalda startups más maduros.
- TSMC (TSM) , principal fabricante de chips para Nvidia (NVDA) y Apple (AAPL), superó las expectativas del mercado al registrar ingresos por US$33.100 millones en el cuarto trimestre de 2025, un aumento del 20% respecto al año anterior. Este crecimiento refuerza la confianza en una demanda sostenida por chips de inteligencia artificial en 2026, pese a temores de una burbuja en el sector.













