Bloomberg Línea — El mercado de salidas a bolsa en América Latina muestra señales “tempranas” de reactivación, en un entorno más selectivo, con mayor foco en empresas de escala y condiciones financieras más estables luego del invierno de startups posterior a la pandemia.
El reciente debut del banco digital brasileño PicPay en el Nasdaq, con una recaudación de US$434 millones, vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de una reactivación del mercado de salidas a bolsa en América Latina.
A esto se suman las previsiones de que 2026 podría convertirse en “el año de las OPI”, según el presidente y CEO de Blackstone (BX), Jon Gray.
Cuando se concreta un exit, el capital reciclado tiene el potencial de crear más inversión, los founders se convierten en inversores, y el ecosistema gana dinamismo.
“Lo que estamos observando es que hay señales tempranas, pero no es un regreso masivo todavía. El debut de PicPay en el Nasdaq es una señal importante, pero hay que leerla con matices”, dijo a Bloomberg Línea el cofundador y general partner en la aceleradora de startups Pygma, Andrés Cano. “Hay una ventana que empieza a abrirse, pero todavía es estrecha y muy selectiva”.

Según la Asociación de Capital Privado de América Latina (Lavca), existen 59 compañías en Latinoamérica que han levantado más de US$150 millones y que aún no han tenido exit por adquisición o IPO.
“Eso es capital que lleva años represado”, dice Cano. “La reactivación de esa liquidez es probablemente el evento más transformador que puede pasarle al ecosistema de venture capital (VC) en la región en los próximos años”.
Lavca señaló en un reciente informe que los exits de capital privado en Latinoamérica repuntaron en 2025 hasta los US$13.200 millones en 246 operaciones, tras dos años de mínimos.
Estas operaciones se vieron impulsadas por un mercado secundario más activo y la reapertura selectiva de las bolsas.
“Un elemento clave en 2025 fue la reactivación de IPO en México, con tres salidas a bolsa: Grupo Aeroméxico, Quantum Energia y Esentia”, detalló a este medio Emanuel Hernández, director de investigación de Lavca.
En 2024, las operaciones registradas incluyeron los IPO de Tiendas 3B (México), LATAM Airlines Group (Chile) y Grupo Auna (Perú/Colombia).
Las transacciones secundarias marcaron récord el año pasado con US$4.000 millones, lideradas por activos de infraestructura madura, lo que sugiere un retorno progresivo de la liquidez en los mercados públicos y mejores ventanas de salida para gestores de capital privado.
Las ventas estratégicas siguieron siendo la principal vía de salida, con US$4.500 millones, en medio del interés de compradores internacionales por expandirse en la región.
En lo que va de 2026, ya se concretaron las ofertas públicas iniciales de las empresas de servicios financieros brasileñas Agibank y PicPay (aunque PicPay no estaba respaldada por fondos de VC o PE).
Para Emanuel Hernández, en el entorno actual, un IPO es “menos una meta aspiracional y más una decisión táctica que depende del timing de mercado y de la calidad del activo”.
Ver más: La fintech brasileña PicPay recauda US$434 millones en su salida a bolsa en EE.UU
Un período de transición
La red de emprendedores global Endeavor observa que, tras varios años de sequía en las bolsas locales, el mercado atraviesa un período de transición.
Patrick Kaper, gerente de investigación en Endeavor México, considera que “el debut de Tiendas 3B en Nueva York en 2024 marcó un punto de inflexión para los emisores regionales”.
Explica que, aunque el número de IPO bajó de 91 en 2024 a 71 en la región en 2025, el capital levantado por estas compañías aumentó de US$1.778 millones a US$4.743 millones, evidenciando una reapertura selectiva enfocada en empresas de mayor escala.
“Esto sugiere un renovado apetito de los inversionistas por inyectar capital significativo en empresas preparadas para cotizar en bolsa, apostando por su crecimiento y por estrategias de salida como el dual listing”, explicó.
Múltiplos de valuación y tasas de interés

En visión de Lavca, las empresas y fondos de PE/VC en la región evalúan principalmente tres dimensiones antes de decidir salir a bolsa.
La primera es la ventana macro, que incluye tasas de interés, liquidez global, volatilidad y apetito por mercados emergentes.
La segunda son las señales del propio mercado primario, como el desempeño post-IPO de emisores recientes, la profundidad del mercado y la reactivación de operaciones secundarias (follow-ons y block trades), que reflejan retorno de liquidez.
La tercera es la preparación interna de la compañía, que considera escala suficiente, disciplina financiera, visibilidad de rentabilidad y estándares sólidos de gobierno corporativo.
Según Patrick Kaper, de Endeavor, las empresas y los fondos de venture capital (VC) están monitoreando principalmente la recuperación de los múltiplos de valuación y la estabilización de las tasas de interés globales.
Cuando los múltiplos suben y el costo del dinero deja de ser incierto, el apetito por invertir en startups aumenta.
En ese sentido, destaca que la mediana de la valuación pre-money en la región —es decir, el valor promedio de los startups antes de recibir inversión— pasó de US$10,12 millones en 2024 a US$72,52 millones en 2025.
Este salto sugeriría “una ventana potencialmente más favorable para capturar valor”.
No obstante, “más allá de las condiciones de mercado, los inversionistas están priorizando fundamentos sólidos”, explicó Patrick Kaper.
Esto implica crecimiento sostenido de ingresos durante al menos dos o tres años, una ruta clara hacia la rentabilidad y un nivel avanzado de institucionalización, “incluyendo gobierno corporativo robusto y estados financieros auditados, antes de considerar una salida a bolsa”.
Otras señales que esperan los ‘founders’

Desde la perspectiva de Pygma, firma de VC con exposición a más de 130 compañías en Latinoamérica, los fondos y ‘founders’ están analizando tres aspectos principalmente:
- Primero, el mercado de capitales público como indicador de apetito, no solo para Latinoamérica sino para tecnología en general. “Cuando ves a compañías como PicPay lograr una colocación de US$434 millones en el Nasdaq, eso valida que hay liquidez disponible para tecnología latinoamericana en mercados internacionales”, dice Cano.
- Segundo, el ciclo de los fondos de VC que invirtieron en 2020–2022. Cano expone que 2026 probablemente va a ser el año en el muchos de esos gestores tienen que decidir si levantan un segundo o tercer fondo o no. “Para justificar esa narrativa ante sus LP (Limited Partners), necesitan demostrar retornos, y eso empuja a que se busquen exits, ya sea por M&A o IPO, más activamente este año”.
- Tercero, las señales del mercado de deuda y crédito en la región. Según explicaron desde Pygma, una compañía que puede crecer con deuda sin diluirse tiene más tiempo para esperar el momento correcto de un IPO.
¿Un entorno global más favorable?
Andrés Cano, de Pygma, analiza que, si bien las condiciones globales promueven más salidas a bolsa, como tasas de interés más bajas globalmente y mayor apetito por riesgo, “Latinoamérica tiene sus propias fricciones estructurales que no desaparecen con la macro global”.
El fundraising de fondos de VC enfocados en Latinoamérica en 2024 y 2025 está en mínimos históricos, comentó.
Eso significa que hay menos capital fresco entrando al ecosistema “desde abajo”.
“Si los LP de los fondos no están comprometiendo capital nuevo, eso es una señal de que el apetito institucional por la región sigue siendo selectivo", dijo Cano, cofundador de la aceleradora de startups Pygma.
Para el ejecutivo, el verdadero indicador de si las IPO volvieron será si a finales de 2026 hay tres o cuatro compañías más de la región que hayan listado exitosamente. “Hasta entonces, estamos ante una ventana que se entreabre, no una que se abre de par en par”.
Desde Endeavor consideran que el contexto actual ha abierto una ventana relevante para emisores latinoamericanos, especialmente a través del dual listing.
Patrick Kaper dice que, aunque los mercados locales siguen siendo menos profundos —la capitalización bursátil en México equivale a 39% del PIB, frente a 196% en EE.UU.- esta brecha ha impulsado una estrategia efectiva de internacionalización.
De hecho, manifiesta que un 73% de las 16 empresas mexicanas que cotizan en EE.UU. utilizan el esquema de doble listado y alcanzan capitalizaciones hasta 12 veces superiores a las de compañías listadas en una sola bolsa.
Además de ampliar el acceso a inversionistas globales, el dual listing mejora la liquidez, visibilidad y estándares de gobierno corporativo, en opinión de Kaper.
Así, más que una limitante, cree que el contexto actual está favoreciendo modelos híbridos que permiten a las empresas de la región capturar la profundidad de los mercados internacionales sin perder presencia local.
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