Bloomberg — El presidente Donald Trump afirmó que el domingo se firmaría un acuerdo provisional para reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin al conflicto con Irán, una afirmación que Irán desmiente, ya que ambas partes siguen discrepando en puntos clave, como la gestión de la vía navegable y los pagos a la República Islámica.
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“Está previsto que el acuerdo se firme mañana y, inmediatamente después de su firma, el estrecho de Ormuz estará ABIERTO A TODOS”, afirmó Trump en una publicación en las redes sociales el sábado, al tiempo que aseguraba que Irán “ya no quiere armas nucleares”.
Pakistán, que ha actuado como mediador, se está preparando para la firma electrónica del acuerdo de paz,“a la que seguirán conversaciones a nivel técnico la próxima semana”, según ha declarado el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif. Dichas conversaciones durarían hasta 60 días y se centrarían en el programa nuclear de Irán.
Trump afirmó que Irán no recibiría dinero alguno en el acuerdo, mientras que Teherán seguía insistiendo en que se le indemnizara por los daños causados por la guerra y en poder recuperar sus propios activos, que fueron congelados por EE.UU. tras la revolución de 1979.
Trump señaló que, una vez se resolvieran otros aspectos del acuerdo, EE.UU. “entraría y se haría con el polvo nuclear” —término que él utiliza para referirse al uranio altamente enriquecido— y lo destruiría, ya fuera en Irán o en EE.UU.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, se hizo eco de las expectativas de Trump respecto a la firma en un discurso retransmitido por la televisión estatal el viernes, pero un portavoz descartó que se firmara el domingo, según la agencia estatal de noticias IRIB. Los términos del acuerdo aún deben ser aprobados por el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, según un funcionario europeo familiarizado con el asunto.
Trump ha prometido en numerosas ocasiones que está cerca un acuerdo para poner fin a la guerra que comenzó en febrero, pero hasta ahora ninguno se ha materializado. Los principales objetivos de EE.UU. son reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo y frenar el programa nuclear de Irán. Irán insiste en mantener un cierto control sobre la vía navegable y obtener acceso inmediato a sus fondos congelados.

Estados Unidos espera que el acuerdo garantice que Irán no cuente con un programa de armas nucleares, pero le permita mantener un programa de energía nuclear civil, según ha declarado un alto funcionario estadounidense. También garantizaría la retirada del material nuclear enriquecido del país y pondría fin al bloqueo del estrecho de Ormuz por ambas partes. Si se cumplen todas las condiciones, Estados Unidos suavizaría las sanciones contra Irán y le permitiría reintegrarse en la economía mundial, según el funcionario.
Algunos partidarios de la línea dura iraní siguen queriendo frustrar cualquier avance, señaló el funcionario, y algunos de los aliados más belicistas de Trump en el Partido Republicano también se muestran escépticos ante un acuerdo.
Araghchi afirmó que la soberanía de Irán sobre el estrecho se mantendría en virtud del acuerdo propuesto, y añadió que el régimen que gobierne Ormuz sería diferente al del pasado, cuando Teherán prestaba servicios de gestión de forma gratuita.
Poner fin de manera definitiva al conflicto, que ya lleva cuatro meses, ha colocado a Trump en una complicada encrucijada política: quiere presentar el acuerdo como una victoria ante los halcones de la seguridad nacional de su propio partido, así como ante una opinión pública estadounidense que se ha vuelto cada vez más en contra de la guerra que él inició con un bombardeo conjunto de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica el 28 de febrero. La guerra ha causado la muerte de miles de personas en toda la región, principalmente en Irán y el Líbano.
Paso a paso
Un elemento central del acuerdo con Irán que está gestándose bajo la administración Trump es un enfoque gradual que contemplaría la reapertura del estrecho de Ormuz, seguida de la concesión de recompensas económicas a Teherán cada vez que cumpla con las exigencias de Estados Unidos.
Esa secuencia formaliza un enfoque cauteloso diseñado para evitar que la Casa Blanca se vea en apuros en su intento por poner fin a la guerra. Pero también significa que habrá muchas oportunidades para que el acuerdo se venga abajo.
“Cualquier acuerdo que posponga las cuestiones más críticas y se base en condiciones dejaría a EE.UU. e Irán exactamente donde han estado: en un frágil alto el fuego solo de nombre, que se pone a prueba constantemente y es propenso a la violencia”, afirmó Becca Wasser, responsable de defensa de Bloomberg Economics.
Una persona al tanto de las deliberaciones, que pidió mantener el anonimato al tratar asuntos delicados, afirmó que el memorándum dejaría margen para la interpretación en ciertos aspectos, entre ellos lo que significaría en la práctica la reapertura del estrecho de Ormuz.

Otro diplomático familiarizado con las negociaciones señaló que Estados Unidos y sus aliados se propondrían garantizar unos niveles normales de tráfico marítimo a través del estrecho en el plazo de aproximadamente un mes tras la firma. Esto podría verse complicado por la alta probabilidad de que Irán haya colocado minas en el estrecho.
Un alto funcionario de la Administración estadounidense declaró el sábado a los periodistas que, si se firma un acuerdo, el Reino Unido y Francia formarían una coalición para retirar las minas iraníes que, según Estados Unidos, ponen en peligro la navegación en el estrecho de Ormuz.
Durante la reunión del Grupo de los Siete que se celebrará en Francia la próxima semana, Trump también se reunirá al margen del evento con los líderes de Egipto, Catar y los Emiratos Árabes Unidos.
Aproximadamente 140 buques atravesaban cada día este estrecho cuello de botella antes de que estallara el conflicto. El número de buques ha aumentado ligeramente en las últimas semanas, pero sigue estando muy por debajo de los niveles previos al conflicto.
El sábado, la Armada británica informó de que un buque había sido alcanzado por un proyectil desconocido frente a la costa de Omán.
A pesar de la continua incertidumbre, los precios de la energía siguieron cayendo el viernes tras el anuncio de Trump, realizado el día anterior, de que había cancelado los planes de nuevos ataques contra Irán.
Los futuros del Brent cayeron el viernes hasta un 5,1%, cotizando en su nivel más bajo desde los primeros días de la guerra, mientras que el gas europeo se desplomó hasta un 8,4%. Aunque el índice de referencia mundial sigue registrando una subida de casi el 50% este año, ha caído desde el máximo de US$125 alcanzado a finales de abril.
Otro posible escollo es Israel, que no forma parte de las negociaciones del acuerdo provisional. El primer ministro Benjamin Netanyahu ha indicado que preferiría más ataques para debilitar aún más al ejército iraní.
La expectativa mínima de Israel es ahora que un acuerdo de fin de guerra garantice la retirada del uranio altamente enriquecido de Irán, según una persona familiarizada con el asunto.
Araghchi afirmó que Israel era un “enemigo” del acuerdo propuesto con EE.UU. y que estaba tratando de sabotearlo.
El alto funcionario de la Administración sugirió que esta vez era diferente. Los esfuerzos diplomáticos de EE.UU. han sido un proceso en el que se ha movilizado a todo el personal durante las últimas 24 horas, en el que han participado funcionarios como el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth, el yerno de Trump, Jared Kushner, y la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, según dijo el alto funcionario estadounidense.
(Actualizada a las 14:35 ET con antecedentes y detalles a partir del cuarto párrafo)
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