Meta y Google son declaradas culpables en un caso de adicción a las redes sociales

Un jurado en California declaró responsables a Meta y Google por negligencia en el diseño de Instagram y YouTube, al considerar que sus plataformas contribuyeron a problemas de salud mental en una usuaria desde temprana edad.

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Meta y Google son declaradas responsables en un caso de adicción a las redes sociales
Por Madlin Mekelburg - Maia Spoto
25 de marzo, 2026 | 02:01 PM

Bloomberg — Meta Platforms Inc. (META) y Google, de Alphabet Inc. (GOOGL), deben pagar una indemnización a una mujer de 20 años que afirmó que su adicción a las redes sociales le provocó problemas de salud mental, según concluyó un jurado en una sentencia histórica que podría suponer un riesgo considerable para las empresas, que se enfrentan a miles de demandas similares.

El veredicto de este miércoles en Los Ángeles, en el noveno día de deliberaciones del jurado, pone de manifiesto la dificultad de determinar en qué medida las redes sociales son responsables de que los jóvenes sufran distintos grados de angustia. Pero también subraya la posible exposición a demandas por valor de miles de millones de dólares que alegan que Instagram, YouTube y otras plataformas están diseñadas intencionadamente para crear adicción en los usuarios jóvenes sin tener en cuenta su bienestar.

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Está previsto que otros dos casos emblemáticos se juzguen este año en un tribunal estatal de California. Las derrotas de las empresas podrían impulsar las negociaciones para llegar a un acuerdo, lo que posiblemente conduzca a un acuerdo general similar a los que empañaron la reputación de las industrias del tabaco y los opioides.

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Las demandas han sido presentadas por niños, adolescentes y jóvenes —en ocasiones a través de sus padres, hermanos u otros familiares— y se basan en alegaciones de angustia psicológica, discapacidad física y muerte por suicidio.

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“Está claro que los jurados están preocupados”, afirmó Eric Goldman, vicedecano de investigación de la Facultad de Derecho de la Universidad de Santa Clara, quien lleva más de 30 años impartiendo clases e investigando sobre derecho de Internet. Están “dispuestos a imponer indemnizaciones por daños y perjuicios elevadas”.

En el primer caso de este tipo que ha llegado a juicio, el jurado, compuesto por 12 personas, determinó que Meta y Google fueron negligentes en el diseño y el funcionamiento de sus plataformas y que deberían haber advertido de que sus productos podían ser peligrosos para los menores. A diferencia de los casos penales, algunas demandas civiles no requieren veredictos unánimes. Los miembros del jurado votaron por 10 a 2 a favor de declarar responsables a ambas empresas.

Los miembros del jurado dictaminaron que Meta debe pagar US$4,2 millones a la demandante, Kaley G.M., y que Google debe pagar US$1,8 millones. La mitad del pago de cada empresa se destinará a compensar a Kaley por sus pérdidas, incluido el coste de la terapia, y la otra mitad corresponde a daños punitivos, destinados a castigar la conducta indebida y disuadir de conductas similares en el futuro.

En su alegato ante el jurado, Mark Lanier, abogado de Kaley, sugirió que los miembros del jurado tuvieran en cuenta la enorme riqueza de ambas empresas, subrayando que incluso US$1.000 millones en daños punitivos serían una gota en el océano.

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Kaley —quien afirmó que empezó a ver vídeos en YouTube a los seis años y a utilizar la aplicación para compartir fotos Instagram a los nueve— culpó a las plataformas de diversos daños, entre ellos ansiedad, depresión y dismorfia corporal. Estuvo presente en la sala del tribunal para escuchar los veredictos, pero no mostró ninguna reacción.

Meta y Google han manifestado su desacuerdo con el veredicto. El portavoz de Meta ha indicado que la empresa está evaluando sus opciones legales, mientras que un portavoz de Google ha señalado que la empresa tiene la intención de presentar un recurso de apelación.

“Este caso malinterpreta la naturaleza de YouTube, que es una plataforma de streaming diseñada de forma responsable, no una red social”, ha declarado José Castañeda, portavoz de Google.

Los abogados de Kaley afirmaron en un comunicado que el veredicto envía “un mensaje inequívoco”.

“Hoy, un jurado ha visto la verdad y ha considerado a Meta y Google responsables de diseñar productos que crean adicción y perjudican a los niños”, según el comunicado.

El juicio se consideró una prueba crucial de los novedosos argumentos jurídicos que sustentan la avalancha de demandas presentadas en los últimos tres años contra Meta, Google, Snap Inc. y TikTok Inc., en las que se alega que son los diseños de las plataformas, y no su contenido, los que están causando daño a los jóvenes. TikTok y Snap llegaron a acuerdos confidenciales con Kaley antes del juicio, pero siguen siendo demandados en el conjunto más amplio de demandas.

Además de los casos en Los Ángeles, las empresas de redes sociales se enfrentan a demandas de protección al consumidor presentadas por unas tres docenas de fiscales generales estatales y a demandas por alteración del orden público presentadas por más de 1.000 distritos escolares públicos de todo Estados Unidos, agrupadas ante un juez federal en Oakland, California. Esos casos, que se espera que comiencen a juzgarse a finales de este año, también exponen a los gigantes tecnológicos a indemnizaciones de miles de millones de dólares y a posibles cambios en el funcionamiento de las plataformas.

El veredicto del miércoles supone la segunda derrota de Meta esta semana. El martes, un jurado de Nuevo México determinó que la empresa engañó a los adolescentes del estado sobre la seguridad de sus redes sociales, aun sabiendo que Facebook e Instagram se habían convertido en caldo de cultivo para los depredadores sexuales. Los miembros del jurado impusieron sanciones civiles por un total de US$375 millones.

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En Los Ángeles, los abogados de Kaley argumentaron que, al diseñar las plataformas para que sean tan difíciles de resistir, las empresas están causando un grave perjuicio a los usuarios jóvenes, que son especialmente vulnerables a la adicción porque sus cerebros aún se están desarrollando.

Los abogados no se centraron en el contenido que los usuarios publican en las plataformas, ya que las empresas de Internet suelen estar protegidas frente a demandas por contenido de terceros.

En cambio, el juicio se centró en las funciones de software que las empresas incorporaron a sus productos y que, supuestamente, los hacen adictivos, entre ellas las notificaciones, los “me gusta”, los comentarios, el desplazamiento infinito o sin fin, los vídeos de reproducción automática y los filtros de belleza que modifican la apariencia de una persona.

A lo largo del juicio, que duró un mes, el jurado escuchó los testimonios del director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg; del director de Instagram, Adam Mosseri; de varios expertos en salud mental y de la propia Kaley, quien habló sobre el impacto de esas funciones.

El abogado de Kaley, Lanier, argumentó que las plataformas estaban diseñadas como casinos, donde cada desplazamiento o nueva notificación desencadena una descarga de dopamina en el cerebro del usuario.

Durante sus alegatos finales, afirmó que “estas no son aplicaciones, se convierten en trampas” que las empresas tecnológicas tienden para atraer a los usuarios jóvenes a sus sitios y mantenerlos allí el mayor tiempo posible, con el fin de maximizar los beneficios. Lo denominó “adicción por diseño”.

Tanto Meta como Google negaron ser responsables de los problemas de Kaley. Los abogados de Meta afirmaron que otras influencias contribuyeron a su angustia psicológica, entre ellas los conflictos en el hogar, las dificultades en la escuela y el acoso por parte de sus compañeros.

Los abogados de ambas empresas destacaron que los informes de los terapeutas de Kaley y otros profesionales médicos no indicaban que fuera adicta a las redes sociales, e incluían referencias a las experiencias positivas que había tenido con ambas plataformas.

Un informe médico señalaba que Instagram era un elemento positivo en la vida de Kaley que le permitía expresar su creatividad. Otro indicaba que veía vídeos en YouTube para ayudarse a conciliar el sueño por las noches.

El abogado de Google, Luis Li, distinguió entre YouTube e Instagram, argumentando que la plataforma de streaming de vídeo no es una red social. También señaló que el pico de uso de YouTube por parte de Kaley se produjo cuando tenía ocho años y que disminuyó a medida que fue creciendo. Ahora pasa gran parte de su tiempo en la plataforma escuchando música.

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Los miembros del jurado recibieron instrucciones frecuentes del juez y de los abogados para que ignoraran las cuestiones relacionadas con el contenido a la hora de deliberar sobre el veredicto. Se les indicó que no podían responsabilizar a ninguna de las dos empresas por no haber eliminado determinados contenidos o por permitir que algunos contenidos fueran privados o desaparecieran tras un periodo de tiempo determinado.

Tras el veredicto, el portavoz del jurado, que solo dio su nombre de pila, Matthew, dijo que el jurado tardó nueve días en llegar a una decisión porque había muchas pruebas que revisar.

“Queríamos asegurarnos de tomarnos nuestro tiempo y ser realmente minuciosos, analizando las pruebas desde ambos puntos de vista y a qué conducían”, dijo. “Por eso nos llevó tanto tiempo”.

En ocasiones, a los miembros del jurado les costó dejar de lado sus experiencias personales con las redes sociales, dijo Victoria, una madre que formó parte del jurado.

“Nos esforzamos mucho por centrarnos en las instrucciones que se nos habían dado y no dejarnos llevar por nuestros propios pensamientos y sentimientos”, afirmó.

Victoria dijo que no era una usuaria habitual de las redes sociales antes del juicio.

“He aprendido muchas cosas”, afirmó. “De ahora en adelante, probablemente tendré opiniones muy firmes al respecto y seguramente me mantendré alejada de ellas”.

*Esta historia fue actualizada a las 21:00 ET con detalles del caso a los largo del texto.

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