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La cumbre del Mercosur evidencia diferencias comerciales del bloque

La UE se niega a firmar, y mucho menos a ratificar, el acuerdo hasta que el Mercosur aborde sus preocupaciones ambientales.

La sede del Mercosur en Montevideo, Uruguay
Por Ken Parks, Jorgelina Do Rosario y Simone Preissler Iglesias
08 de julio, 2021 | 05:54 PM

Bloomberg — La profunda división en la política comercial del Mercosur se puso de manifiesto durante una cumbre de la unión aduanera sudamericana, cuando Uruguay insistió en un plan para buscar sus propios acuerdos comerciales desafiando la estrategia de negociación del bloque defendida por Argentina y Paraguay.

“Creemos que el camino es cumplir con el Tratado de Asunción: negociar juntos con terceros países o bloques y respetar la figura del consenso como base en la toma de decisiones”, dijo este jueves el presidente de Argentina, Alberto Fernández, durante la cumbre. “En nuestro proceso de integración. Nadie se salva solo”.

Uruguay permanecerá en el Mercosur y su decisión de firmar acuerdos comerciales bilaterales cumple con las reglas del bloque, dijo el presidente Luis Lacalle Pou, cuyo padre fue líder fundador de la unión aduanera en 1991.

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“Eso no significa vulnerar ni reventar la regla del consenso”, dijo. “Uruguay quiere avanzar con Mercosur. Tenemos más fuerza, más dimensión y poder de negociación con el mundo” juntos.

Las fallas técnicas empañaron la cumbre que se apartó del formato tradicional en el que el país anfitrión transmite todos los discursos presidenciales, dejando que cada país encontrara su propia solución. Por consiguiente, el discurso de Lacalle Pou careció de audio y el del presidente Mario Abdo Benítez de Paraguay ni siquiera fue transmitido en vivo al público.

Nueva estrategia

La nueva estrategia comercial de Lacalle Pou trastocó tres décadas de consenso del Mercosur después de que la propuesta de Uruguay de permitir a los miembros negociar acuerdos, individualmente o en grupos, no obtuvo un amplio apoyo. La iniciativa paralela respaldada por Brasil y Uruguay para reducir el arancel externo común del Mercosur también fracasó durante la cumbre de esta semana en la que Argentina entregó la presidencia de seis meses del bloque a Brasil.

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“No podemos permitir que el Mercosur siga siendo visto como sinónimo de ineficiencia, desperdicio de oportunidades y restricciones comerciales”, dijo el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien no llegó a respaldar el plan de Lacalle Pou.

Fernández se resistió a exponer la frágil economía de Argentina, golpeada por tres años de recesión e inflación de dos dígitos, a una mayor competencia extranjera. Las tensiones entre los reformadores del Mercosur y los defensores del statu quo desencadenaron un momento incómodo en marzo cuando Fernández sugirió que Uruguay debería abandonar el Mercosur si no estaba contento.

Además, es la laxa protección de Brasil de la selva amazónica, no los instintos proteccionistas en Buenos Aires, lo que está frenando el histórico acuerdo de libre comercio que el Mercosur y la Unión Europea cerraron hace dos años. La UE se niega a firmar, y mucho menos a ratificar, el acuerdo hasta que Mercosur aborde sus preocupaciones ambientales.

Uruguay, por su parte, está ansioso por ganar nuevos mercados para productos básicos como la soja, la carne vacuna, los lácteos y los productos forestales que constituyen el grueso de sus exportaciones. El periódico local Búsqueda informó el jueves, citando fuentes gubernamentales no identificadas, que la Administración está buscando un acuerdo de libre comercio con China.

“Vamos a tener relaciones comerciales con China tanto como sea posible”, dijo Lacalle Pou durante el Foro de Libertad de América Latina el mes pasado.

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