Bloomberg — Los países pobres podrían sufrir diez veces más muertes por altas temperaturas que los ricos, según un análisis del Climate Impact Lab.
El estudio, publicado este miércoles, tiene como objetivo ayudar a las ciudades y comunidades a comprender y hacer frente a los peligros que les plantea el aumento de las temperaturas. Se publica en un momento en que una ola de calor sin precedentes azota gran parte de EE. UU. y surgen nuevas pruebas de que el calentamiento global se está acelerando. Aunque el aumento de las temperaturas es un fenómeno global, sus consecuencias para la salud varían drásticamente en función del nivel de riqueza.
Ver más: La Tierra se está calentando más rápido de lo estimado anteriormente, advierte un estudio
“Sigo consternado por la desigualdad del cambio climático”, afirmó Michael Greenstone, economista de la Universidad de Chicago, coautor del informe y codirector del Climate Impact Lab, una colaboración entre investigadores centrada en los riesgos emergentes. “Todas estas muertes adicionales se producirán en lugares que han contribuido muy poco” a las emisiones de gases de efecto invernadero que están calentando la atmósfera.
El nuevo informe prevé que, para 2050, los países vulnerables registrarán un aumento de las muertes relacionadas con el calor equivalente al número actual de fallecimientos por enfermedades comunes. Níger, Burkina Faso y otros países de la región africana del Sahel podrían registrar 60 o más muertes al año por cada 100.000 habitantes, una tasa superior a la actual de la malaria en África. En Yibuti mueren unas 55 personas por cada 100.000 habitantes a causa del VIH/sida; el país podría experimentar un aumento similar en la mortalidad relacionada con el calor. En el sureste de Bolivia, la tasa de mortalidad podría aumentar en 30 personas por cada 100.000, lo que equivale aproximadamente a la tasa actual de la diabetes.
Algunos climas fríos experimentarán un descenso en las muertes relacionadas con el calor. Las islas de Nueva Siberia, en el noreste de Rusia, podrían registrar el mayor descenso en la tasa de mortalidad, 161 menos por cada 100.000 habitantes, aunque en realidad no vive mucha gente allí. Otros lugares de países ricos también se beneficiarán, como la vertiente norte de Alaska, Banff (Canadá) y Oslo.
Todos menos dos de los 20 países con las mayores mejoras netas son de ingresos altos, y 16 de los 20 países que se enfrentan al mayor número de nuevas muertes son de ingresos bajos.
El informe en sí no ha sido sometido a revisión por pares, pero su metodología, desarrollada hace varios años, fue revisada y publicada en una revista de economía en 2022. El trabajo inicial del grupo se centró en el aumento de la mortalidad por calor para 2100, y demostró en detalle la relación entre la riqueza, la temperatura y el riesgo.
“Las alarmas están sonando”, afirmó Cascade Tuholske, geógrafa de la Universidad Estatal de Montana que trabaja en el ámbito del riesgo climático. “Las tasas de mortalidad seguirán aumentando debido al calor extremo provocado por las emisiones de carbono y los combustibles fósiles. La carga recae sobre quienes tienen menos recursos para adaptarse y sobre las personas que, en general, no son las causantes de este problema”.
Para Tuholske, que no participó en el estudio, este destaca acertadamente los lugares que se enfrentan a condiciones cada vez más peligrosas, pero que no se consideran generalmente entre los más vulnerables. Pakistán ya se enfrenta a otros graves impactos climáticos, como las históricas inundaciones de 2022; la alta densidad de las ciudades del país y una economía dependiente del trabajo al aire libre hacen que sus riesgos de calor sean significativos y crónicos, afirmó Tuholske.
“Para mí, siempre ha sido un país que me preocupa, solo con mirar las proyecciones climáticas globales sobre el calor extremo”, dijo.
El enfoque de los autores se basa en dividir el mundo entero en pequeñas unidades, del tamaño aproximado de un condado de EE.UU. o un distrito de China o la India, casi 25.000 de ellas, Esta granularidad muestra cómo regiones vecinas, incluso dentro de los mismos países, pueden enfrentarse a futuros muy diferentes.
A veces, las diferencias se explican fácilmente por la geografía.
Las comunidades de las Montañas Rocosas de EE.UU. podrían registrar decenas de muertes menos al año para 2050 debido al calentamiento de los inviernos, mientras que al sur y al suroeste es más probable que el calor se cobre vidas cada año.
La investigación deja claro cómo la desigualdad económica se convertirá cada vez más en una cuestión de vida o muerte. La tasa de mortalidad prevista para Yibuti es más del doble que la de Kuwait, situado al otro lado de la península arábiga.
Ver más: Estudio advierte que el calor intenso limita cada vez más las tareas diarias en todo el mundo
El estudio parte de la base de que la economía mundial seguirá creciendo. De lo contrario, habría siete veces más muertes relacionadas con la temperatura. Los ingresos adicionales permitirán a las personas adquirir medios de adaptación, aires acondicionados, refugios, parques y otras medidas de refrigeración, salvando así más vidas.
El problema es que la financiación y la atención siempre son escasas.
“Estas muertes no tienen por qué ser inevitables”, afirmó Emily Grover-Kopec, coautora del informe y directora del área de clima y energía de la consultora Rhodium Group. El informe “ofrece una guía de dónde el crecimiento de los ingresos por sí solo no será suficiente y dónde las políticas de adaptación deliberadas y las inversiones pueden salvar el mayor número de vidas”.
Lea más en Bloomberg.com













