Bloomberg — Argentina puede haber ganado tiempo con el Fondo Monetario Internacional esta semana, pero el presidente Javier Milei aún enfrenta una escasez de divisas que deberá abordar antes de las elecciones del próximo año.
Tras alcanzar acuerdos con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, además de operaciones repo, emisiones de deuda local y futuras privatizaciones de empresas estatales, el ministro de Economía Luis Caputo prácticamente completó sus necesidades de financiamiento para este año.
Sin embargo, en 2027 enfrenta vencimientos de deuda por más de US$30.000 millones, además de una elección que seguramente pondrá a prueba a Milei y al banco central.
“Está totalmente incorporado ya en el precio de los bonos que Argentina va a pagar”, dijo Ramiro Blazquez, analista para América Latina en StoneX. “El problema es lo que pase en la elección”.
El acuerdo por US$20.000 millones alcanzado en abril pasado con el organismo tenía como objetivo reconstruir reservas y devolver a Argentina a los mercados internacionales. Pero en octubre, el partido de Milei estuvo cerca de perder las elecciones legislativas antes de revertir el resultado, lo que desató pánico en los mercados y una corrida contra el peso que obligó al gobierno a buscar otro salvavidas por US$20.000 millones del Tesoro de EE.UU.
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“Necesitan empezar a construir ahora los colchones para 2027 para evitar las dinámicas electorales típicas de Argentina, como vimos antes de las legislativas”, dijo Joaquín Bagues, director gerente de Grit Capital en Buenos Aires.
El gobierno de Milei estuvo cerca de emitir deuda en el exterior en enero, pero desistió por los altos costos de financiamiento. Funcionarios señalaron que las tasas no reflejaban la magnitud de la transformación económica del país. Sin acceso a los mercados internacionales, las conversaciones entre el equipo del FMI y las autoridades argentinas sobre las metas de reservas se retrasaron y el país debió asegurar otras fuentes de financiamiento, según una persona con conocimiento directo del tema. La segunda revisión del programa del FMI, que debía realizarse alrededor de febrero, recién fue aprobada esta semana.
El gobierno evitó en gran medida comprar dólares el año pasado para no debilitar el peso. En enero, la administración cambió de estrategia y comenzó a adquirir reservas con mayor agresividad. Sin embargo, esos dólares salieron rápidamente para pagar deuda, dejando las reservas netas prácticamente sin cambios.
“Hubo un desvío enorme en el objetivo de la acumulación de reservas”, dijo Marina Dal Poggetto, directora de Eco Go en Buenos Aires. “Pero el principal objetivo que había, que no era un target, era que Argentina recupere el acceso al crédito”.

Qué dice Bloomberg Economics
Creemos que el Fondo probablemente ha impulsado a Argentina a emitir bonos globales tan pronto como las condiciones lo permitan y evitar perder ventanas de oportunidad. Eso ayudaría a aumentar las reservas netas antes del ciclo electoral de 2027 y a cumplir con las obligaciones externas, incluidas las con el propio Fondo, durante el resto del mandato del presidente Javier Milei.
— Jimena Zúñiga, economista para Argentina, Bloomberg Economics
Argentina firmó su acuerdo actual, el número 23 con el FMI, en abril de 2025, del cual se han desembolsado hasta ahora cerca de US$14.000 millones.
Pero para el momento de la primera revisión en agosto, ya había incumplido su meta de reservas en unos US$3.600 millones, y posteriormente relajó el objetivo en otros US$5.000 millones adicionales.
La revisión más reciente de Argentina desbloquearía otros US$1.000 millones, pendientes de aprobación del directorio, lo que se espera ocurra en mayo. El FMI señaló que la revisión no será elevada a su directorio hasta que el gobierno implemente “medidas correctivas”.
“De cara al futuro, creemos que mediante la movilización de este financiamiento, la implementación del programa y una mayor acumulación de reservas, veríamos una reducción de los diferenciales y, con el tiempo, un acceso oportuno y más sostenible a los mercados internacionales de capital”, dijo el viernes Luis Cubeddu, subdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, en una conferencia de prensa durante las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial.
Sin embargo, el FMI perdió gran parte de su capacidad de presión sobre Argentina al desembolsar una porción tan grande de los fondos por adelantado, dijo Gabriel Caamaño, economista de la consultora Outlier en Buenos Aires.
“Cuando entró el Tesoro, el Fondo terminó de tener cualquier leverage”, afirmó Caamaño.
El gobierno terminó utilizando US$2.500 millones de esos fondos para defender el peso en medio de la volatilidad previa a las elecciones legislativas de octubre del año pasado. Aún no está claro si esa línea seguirá disponible el próximo año, cuando la continuidad del gobierno de Milei vuelva a estar en juego.
Con todo, aunque Milei no ha logrado fortalecer las reservas, sí ha superado los objetivos del FMI en otros aspectos. Su gobierno redujo el déficit fiscal en el equivalente a 5% del producto interno bruto, desaceleró de forma marcada la inflación y redujo significativamente la pobreza.
“El problema de Argentina es el cortoplacismo”, dijo Dal Poggetto. “Si no alargaste el horizonte —y alargar el horizonte es que la alternativa no te rompa todo lo que hiciste— es un loop”.
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