Buenos Aires — Gas, petróleo y cobre, son tres de los recursos que prometen motorizar grandes niveles de inversiones en Argentina en los próximos cinco años. Argentina prevé, por lo pronto, captar inversiones por US$170.000 millones en petróleo, gas e infraestructura durante la próxima década, impulsada por las políticas de desregulación de Javier Milei y el potencial exportador de la formación Vaca Muerta.
En el caso de los hidrocarburos, las probabilidades que se cumplan las estimaciones de los privados son elevadas, dado que se apalancan en una industria que ya produce y que está en crecimiento. Mientras que en relación al cobre, mineral que apenas se produce en el país por el momento, el Gobierno traza proyecciones más ambiciosas y que dependen de factores locales pero también internacionales.
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La Cámara de Exploradores y Productores de Hidrocarburos (CEPH) estimó que, en un escenario expansivo, las inversiones de las empresas en petróleo, gas e infraestructura, alcanzarán los US$170 mil millones entre el 2026 y el 2035. Inversiones que ocurrirán mayormente en torno a la formación no convencional de Vaca Muerta, que ya explica el 60% de la producción local.
Ese escenario expansivo prevé una expansión más significativa de la producción de crudo que superaría el millón de barriles diarios hacia 2030 y los 281 millones de metros cúbicos de gas. Prevé que el oleoducto Vaca Muerta Sur incremente su capacidad de transporte hacia los 700 mil barriles diarios a 2028 mientras que considera el desarrollo del proyecto de Gas Natural Licuado (GNL) de YPF y la construcción de un gasoducto que permita expandir la exportación de gas natural al norte de Chile y a Brasil.
Este es el escenario que las productoras ven como más probable y que se fija en un punto medio entre la proyección “moderada” y la “acelerada”. Está simulada según los precios de contratos a futuro del Brent previos al conflicto de Medio Oriente.
De suceder estas inversiones, las exportaciones energéticas de Argentina se multiplicarán por cuatro en 2030, desde los US$11.100 millones en 2025 hasta los US$40.074 millones en 2030, con un saldo superavitario que sería de US$36.768 millones.
¿Qué esperar para las inversiones de cobre?
Argentina no es un jugador relevante en el mercado del cobre pero sí lo será a partir de la próxima década, cuando la demanda de este mineral supere a la oferta impulsado un 78,9% por el transporte de red eléctrica, según la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés).

La necesidad de aumentar la producción y los mejores precios, sumados al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) y los recientes cambios a la Ley de Glaciares generaron las condiciones para que se acelere el desarrollo del cobre en Argentina, que en la actualidad tiene un sólo proyecto en producción, pese a que del otro lado de la Cordillera de los Andes está Chile, principal productor del mundo.
Según cálculos de la Secretaría de Minería de la Nación, las inversiones según los gastos de capital estimados por los nueve principales proyectos en carpeta, se acelerarán a partir de 2027 con un promedio para el periodo 2027-2030 de US$4.546 millones.
Durante ese periodo, las inversiones de capital estarían lideradas por Josemaría, el proyecto de Vicuña (joint venture entre Lundin y BHP), en un estimado de US$4.061 millones.
De suceder, las exportaciones de cobre treparían a US$5.269 millones en 2030 y a US$17.757 millones en 2030. Para tener una referencia, las exportaciones mineras en Argentina, con el oro y el litio a la cabeza, registró un récord histórico en 2025 con ventas externas por US$6.037 millones.













