Letras intransferibles: gobierno de Milei reduce a la mitad una deuda de 20 años con el BCRA

El Gobierno utilizó ARS$18,4 billones de las utilidades que recibió del Banco Central para cancelar Letras Intransferibles

Bloomberg

Buenos Aires — El gobierno de Javier Milei utilizó ARS$18,4 billones de las utilidades que recibió del Banco Central para cancelar deuda con la propia autoridad monetaria. A través del Boletín Oficial, oficializó este miércoles que canceló Letras Intransferibles (LI) por un monto efectivo de US$13.225 millones, recomprando esos instrumentos de deuda por un valor nominal de US$20.434 millones. Así, en el último año y medio ya redujo el stock de Letras Intransferibles en poder del BCRA a la mitad.

La utilización de un 75% de los ARS$24,4 billones que recibió el Tesoro en concepto de Utilidades por el ejercicio 2025 para la cancelación de Letras Intransferibles había sido anticipada por el propio ministro de Economía, Luis Caputo, el 14 de mayo pasado, cuando el Central reportó ganancias récord al presentar sus Estados contables del último año.

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Con esta recompra, el stock de Letras Intransferibles en poder del BCRA a valor nominal cayó de la zona de US$52.500 millones a US$32.500 millones, la mitad de los US$67.100 millones que exhibía a septiembre de 2023, previo al cambio de gestión, según reflejó un gráfico publicado en redes sociales por el economista Fernando Marull.

Ocurre que en 2025 el gobierno de Milei ya había dado dos pasos en esa misma dirección. En mayo del año pasado, utilizó los US$12.000 millones que recibió del FMI para recomprar LI por US$13.617 millones, mientras que en agosto utilizó otros US$2.000 millones que desembolsó el Fondo para recomprar LI por US$3.269 millones.

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“En total, ambas operaciones de compra cancelaron deuda bruta del Tesoro por US$16.886 millones reduciéndola en US$2.886 millones y recapitalizando al BCRA por US$14.000 millones”, señaló el por entonces secretario de Finanzas y hoy canciller Pablo Quirno.

“Las Letras Intransferibles fueron un ‘pagadios’ utilizado por gobiernos kirchneristas para apropiarse de las reservas del BCRA”, marcó por entonces el funcionario.

Pero el hecho de que para esta última cancelación se utilizaran pesos girados por el propio BCRA, no obstante, había despertado algunas críticas entre economistas privados por considerar que se trataba de una suerte de contabilidad creativa.

“Si las LI eran un simple asiento contable iliquido en el balance del BCRA, y por eso lo descapitalizaron, cancelarlas contra otro asiento contable, como lo son el giro de utilidades devengadas (no realizadas), no mejora el balance del BCRA y tampoco reduce la deuda consolidada (Tesoro+BCRA) que es la relevante”, había señalado a mediados de mayo Gabriel Caamaño, de Outlier.

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Qué son las Letras Intransferibles

Las Letras Intransferibles son instrumentos de deuda que fueron creadas el 5 de enero de 2006 por el Gobierno de Néstor Kirchner, a través de dos resoluciones conjuntas de las Secretarías de Hacienda y Finanzas. Ese mismo día el Directorio del Banco Central, que por entonces presidía Martín Redrado, emitió una resolución por la cual aceptó su ingreso al patrimonio de la entidad con carácter de intransferibles.

Dos días antes, el 3 de enero de 2006 el Gobierno argentino había cancelado la deuda que el país mantenía con el FMI por unos 6.656 millones de DEG, equivalentes por entonces a unos US$9.530 millones, utilizando dólares de las reservas del BCRA. A cambio, el Central recibió una Letra Intransferible a 10 años nominada en dólares estadounidenses.

Ese mecanismo luego se repitió durante los gobiernos siguientes. Un informe publicado por la consultora Eco Go en mayo 2023, detalló que durante los dos gobiernos de Cristina Kirchner el Tesoro le emitió Letras Intransferibles al BCRA por una cifra cercana a los US$54.800 millones, y que el de Alberto Fernández había hecho lo propio por unos US$12.000 millones.

“Entre 2006 y 2015 el Tesoro se llevó US$60.000 millones en Letras Intransferibles”, recordó Javier Casabal, de Adcap.

El Gobierno de Mauricio Macri, en cambio, redujo el stock de esos instrumentos en unos US$16.000 millones a través de un canje de tres Letras Intransferibles por nuevas emisiones de bonos (BONAR 2022, BONAR 2025 y BONAR 2027). Por entonces, el BCRA –bajo la gestión del hoy ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger– argumentó que la decisión implicaba “una fuerte mejora en la hoja de balance del BCRA mediante la sustitución de activos de liquidez limitada por otros con mayor liquidez y calidad”.

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Más cerca en el tiempo, el Gobierno de Milei también emitió una letra intransferible. Fue en enero de 2024, menos de un mes después de asumir al frente del Ministerio de Economía, en una operación en la que el Tesoro tomó US$3.200 millones del BCRA para pagar vencimientos de deuda de ese mes. Se trataba prácticamente de la totalidad de divisas que había logrado acumular la entidad desde el cambio de gestión.

Pero tras aquella primera colocación para atender ese pago, el gobierno de Milei tomó la dirección opuesta y fue buscando valorizar el activo del BCRA. Primero, vía valuación y luego a través de cancelación de Letras Intransferibles.

En mayo de 2024, el BCRA reconoció una pérdida superior a los ARS$40 billones, tras valuar esas letras a su costo amortizado considerando el límite del valor recuperable. Según comunicó, la valuación anterior no reflejaba la situación patrimonial real de la entidad.

Es que, en enero de 2020, la autoridad monetaria que por entonces conducía Miguel Ángel Pesce había modificado su valor contable a valor técnico argumentando su intención de mantenerlas hasta el vencimiento. Por entonces, sin embargo, analistas privados sugirieron que la medida podía tener por objetivo incrementar las ‘ganancias’ de la entidad para así financiar al Tesoro vía emisión de pesos.

De esta manera, la gestión de Miguel Pesce revertía el criterio modificado por la gestión anterior -bajo la conducción de Guido Sandleris- en base al acuerdo con el FMI de junio de 2018 que contemplaba una cancelación anticipada de las Letras que finalmente no ocurrió.

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