Pausa en el rally del cobre: qué esperan los expertos hacia adelante y cómo impacta en Chile

El metal rojo había superado los US$6,60 por libra, pero en las últimas dos ruedas se desplomó por debajo de los US$6,30.

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Cobre

El precio del cobre encadenó una serie de alzas que lo llevaron a ubicarse por encima de los US$6,60 la libra. Si bien en las últimas dos ruedas se revirtió parte del alza y este martes el metal opera por debajo de los US$6,30, sigue en zona de máximos. Ante este escenario, Bloomberg Línea consultó a un grupo de analistas si esperan que los movimientos alcistas continúen y, por otro lado, qué impacto puede tener en la economía chilena.

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XTB: fundamentos firmes detrás del rally del cobre

Ignacio Mieres, Head of Research de XTB, señaló que el panorama de largo plazo para el cobre continúa siendo favorable, aun cuando el metal opera en máximos históricos. Según reseñó, detrás de esa dinámica persiste una combinación de factores de oferta y demanda que sostiene una visión “constructiva” para el mercado, aunque aclaró que no se pueden descartar correcciones de corto plazo.

El analista remarcó que “la estructura de largo plazo para el cobre se mantiene favorable”. En ese sentido, atribuyó el escenario actual a restricciones del lado de la oferta, tras las interrupciones registradas durante 2025, y a una producción que no logró expandirse significativamente mediante nuevos proyectos mineros.

Al mismo tiempo, sostuvo que la demanda sigue apuntalada por tendencias estructurales vinculadas a la economía global. Entre ellas mencionó el crecimiento de los centros de datos, las inversiones en infraestructura energética y el avance de la electromovilidad. Sobre este último punto, destacó que “un auto eléctrico requiere entre tres y cuatro veces más cobre que un vehículo tradicional”.

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Mieres también incluyó entre los factores de sostén de la demanda el incremento del gasto en defensa en Europa, en un contexto de mayores tensiones geopolíticas y refuerzo presupuestario en varios países del continente.

Respecto de Chile, el ejecutivo consideró que los actuales niveles de precios tienen efectos positivos tanto en términos macroeconómicos como microeconómicos. Además, consignó que pese a la reciente caída en la producción de cobre, los valores elevados del metal generan incentivos para sostener e incluso reactivar inversiones en la industria minera.

A su juicio, esto podría convertirse en un apoyo para la actividad económica chilena en un contexto en el que “los últimos Imacec han mostrado señales de deterioro”.

Además, señaló que un mayor precio del cobre suele derivar en un aumento del ingreso de divisas al país, lo que podría impactar favorablemente sobre el tipo de cambio y contribuir a moderar presiones inflacionarias.

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En el plano microeconómico, agregó que el escenario también podría beneficiar a empresas proveedoras del sector minero, al empleo asociado a la actividad y a las regiones chilenas con mayor dependencia de la minería.

Ebury ve pausa de corto plazo y un ciclo alcista de fondo

Diego Barnuevo, analista de mercados de Ebury, consideró que el rally del cobre podría perder impulso en el corto plazo, en un contexto marcado por mayores costos energéticos y elevados niveles de inventarios globales.

Mencionó que el mercado todavía no incorpora completamente el impacto que podrían tener precios de la energía “más altos y persistentes”. En ese sentido, advirtió que un petróleo sostenidamente por encima de los niveles previos al conflicto en Medio Oriente podría afectar la demanda de sectores industriales intensivos en cobre.

Barnuevo también remarcó que los inventarios en las principales bolsas de metales se ubican en máximos desde 2003, un factor que, a su juicio, “reduce la urgencia de comprar de forma inmediata” y podría moderar el avance reciente del metal rojo.

Sin embargo, el analista sostuvo que, más allá de las posibles correcciones de corto plazo, el cobre mantiene perspectivas favorables a largo plazo. “Seguimos pensando que al cobre le espera un ciclo alcista estructural y prolongado”, afirmó.

De acuerdo con su visión, ese escenario estará impulsado por tres grandes tendencias globales:

Además, señaló que el mercado mundial de cobre podría entrar en un déficit estructural a partir de 2029, a medida que el actual superávit de oferta comience a reducirse. “El rally se debería acelerar a medida que el superávit actual de la oferta se va estrechando”, indicó.

En relación con Chile, Barnuevo sostuvo que un ciclo alcista prolongado del cobre tendría efectos positivos sobre distintas variables macroeconómicas. Entre ellas mencionó mayores ingresos fiscales, una mejora de la cuenta corriente y un eventual impulso al crecimiento económico.

No obstante, advirtió que la industria minera chilena necesita recuperar niveles de producción, afectados desde comienzos de año, para aprovechar plenamente el contexto de precios elevados.

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En el plano microeconómico, agregó que las compañías mineras podrían beneficiarse mediante una mejora de márgenes y generación de caja, lo que eventualmente se traduciría en mayores inversiones, empleo y salarios en las regiones ligadas a la actividad minera.

Admirals: Chile se beneficia del cobre caro, pero enfrenta riesgos de producción

Felipe Sepúlveda, analista jefe de Admirals Latam, consideró que el rally del cobre tiene fundamentos para sostenerse en niveles elevados, aunque advirtió que el recorrido no necesariamente será lineal y que podrían aparecer episodios de alta volatilidad en el corto plazo.

El especialista señaló que el metal llegó a operar cerca de US$6,59 por libra, luego de haber tocado niveles próximos a US$6,71, impulsado por una combinación de fuerte demanda estructural y riesgos sobre la oferta.

Según explicó, el mercado continúa incorporando expectativas vinculadas al crecimiento de la inteligencia artificial, la expansión de los centros de datos, las redes eléctricas, la electrificación y la transición energética.

Al mismo tiempo, Sepúlveda destacó que comenzaron a ganar relevancia ciertos problemas del lado de la oferta, particularmente las restricciones de ácido sulfúrico y azufre, insumos considerados clave para la refinación del cobre y especialmente sensibles para Chile.

En ese marco, recordó que S&P Global advirtió que Chile figura entre los países más expuestos a eventuales restricciones de exportación de ácido sulfúrico desde China. También señaló que MarketWatch identificó la escasez de este insumo como uno de los factores centrales detrás del rally reciente.

“Nuestra visión es que el cobre puede seguir con soporte de mediano plazo, pero con alta volatilidad de corto plazo”, afirmó Sepúlveda. En esa línea, sostuvo que después de una suba tan acelerada resulta esperable observar tomas de ganancias, especialmente ante una eventual mejora del escenario geopolítico o un fortalecimiento global del dólar.

De todos modos, consideró que mientras persistan la demanda asociada a infraestructura tecnológica y los riesgos de suministro, “vemos difícil que el cobre vuelva rápidamente a niveles mucho más bajos”.

El analista agregó que S&P Global proyecta un crecimiento cercano al 50% en la demanda mundial de cobre hacia 2040, impulsado por la electrificación, la transición energética y la infraestructura vinculada a inteligencia artificial, un escenario que refuerza la expectativa de un mercado estructuralmente más ajustado.

En cuanto a Chile, Sepúlveda evaluó que el contexto resulta positivo en términos de exportaciones, balanza comercial, fortalecimiento del peso chileno y recaudación fiscal asociada a la minería.

En ese sentido, refirió que el Banco Central de Chile informó que las exportaciones chilenas alcanzaron US$110.363 millones en 2025, con un crecimiento de 18,9% en los envíos mineros, impulsados principalmente por el concentrado de cobre.

Sin embargo, aclaró que el impacto económico no es completamente lineal. Según indicó, si el alza del cobre también responde a restricciones de insumos críticos como el ácido sulfúrico, podrían aparecer mayores costos de producción y riesgos de menor capacidad de refinación local.

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A nivel microeconómico, sostuvo que el escenario favorece a las compañías mineras, proveedores industriales, empresas de transporte, servicios vinculados a la minería y regiones productoras. No obstante, también advirtió que precios elevados del cobre pueden encarecer proyectos intensivos en ese metal, como obras de construcción, infraestructura eléctrica, energías renovables y redes de transmisión.

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