Menos café, precios bajos y un peso fuerte: así se revierte la bonanza cafetera en Colombia

La producción cae 12,5% en 2026 y el valor real de la cosecha acumula una reducción cercana al 35%. El reciente sismo en el país dificulta la recuperación y El Niño no deja de ser una amenaza.

Granos de café orgánico

Bogotá — La bonanza cafetera que durante 2024 y 2025 fortaleció los ingresos de los productores y ayudó a impulsar el consumo privado en Colombia se está revirtiendo en 2026. La menor producción, la corrección de los precios internacionales y la apreciación del peso están reduciendo el valor de la cosecha y afectando las finanzas de los caficultores.

“Como resultado, según nuestras estimaciones, el valor real de la cosecha cafetera acumula una reducción cercana al 35% en lo corrido de 2026”, señaló Corficolombiana en un documento.

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El año cafetero 2024-2025 había sido uno de los más favorables de las últimas tres décadas. La producción alcanzó 14,87 millones de sacos, su nivel más alto en 33 años, en un contexto de condiciones climáticas favorables y precios internacionales históricamente elevados.

En 2025, el valor de la cosecha cafetera llegó a COP$24,4 billones, 52% más que en 2024 y el nivel más alto de la historia. La combinación de mayor producción y mejores precios fortaleció los ingresos de los productores.

Ese aumento también tuvo efectos sobre el consumo. Según el Banco de la República, el mayor gasto de los hogares estuvo explicado, entre otros factores, por los ingresos provenientes de la actividad cafetera.

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Pero los factores que impulsaron ese ciclo comenzaron a cambiar en 2026. La producción cafetera acumula una caída de 12,5% en lo corrido del año a julio y los precios internacionales atraviesan una fase de corrección frente a los máximos observados en 2025.

Pero a pesar de la caída, desde el sector preveían que era algo que podía suceder. Germán Bahamón, gerente de la FedeCafé, aseguró en una entrevista con El Colombiano que, las lluvias incesantes que de este año dieron origen al escenario actual. “Ese cambio en los fenómenos climáticos modificó los patrones de cosecha en Colombia”, explicó el directivo gremial.

En dicho espacio, Bahamón aseguró que “desde el principio sabíamos que esas lluvias tendrían ese efecto: una ralentización de la cosecha del primer semestre, principalmente en el sur del país”.

Corficolombiana agrega que a esto se suma la apreciación del peso colombiano, que ha reducido el precio recibido por los productores en moneda local. En conjunto, estos factores han cambiado el panorama para el sector cafetero.

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Menor producción

La primera señal del cambio de tendencia estuvo en la producción. Entre noviembre de 2025 y abril de 2026, la actividad cafetera registró caídas consecutivas de dos dígitos.

El comportamiento respondió a factores biológicos y climáticos. Después de una cosecha récord, el cafeto destina una proporción importante de sus reservas de energía y nutrientes a la formación y maduración de los frutos, reduciendo temporalmente su capacidad para mantener el mismo nivel de floración.

Este ajuste natural se vio amplificado por el exceso de precipitaciones registrado en las regiones cafeteras durante el primer trimestre de 2026. Las lluvias afectaron los procesos de floración, retrasaron el desarrollo del grano y alteraron el calendario de cosecha.

Los aumentos de producción de mayo y junio no significaron, según Corficolombiana, una recuperación estructural. La producción creció 29% en mayo y 43% en junio debido principalmente al retraso de la primera cosecha del año.

En julio, la producción volvió a caer 22,5%, reforzando la lectura de que el repunte de los dos meses anteriores estuvo asociado principalmente con un efecto calendario.

La Federación Nacional de Cafeteros proyecta una producción cercana a 12,5 millones de sacos en 2026, equivalente a una caída anual cercana al 9%.

El panorama climático añade otro factor de incertidumbre. Para el cuarto trimestre de 2026, la Oficina Nacional de Administración Atmosférica de Estados Unidos prevé una probabilidad superior al 90% de un fenómeno de El Niño de intensidad muy fuerte.

Precios internacionales y dólar

El mercado internacional también cambió frente a las condiciones que acompañaron la bonanza. En lo corrido del año a julio, la cotización del café arábica acumula una caída de 13%, al pasar de 363,2 a 317,2 centavos de dólar por libra.

La disminución está relacionada principalmente con las expectativas de una mayor oferta mundial, impulsadas por la perspectiva de una cosecha récord cercana a 70 millones de sacos en Brasil.

Aunque los precios registraron un repunte durante julio, Corficolombiana señala que este estuvo asociado a las lluvias en Minas Gerais y a la reducción de los inventarios certificados de arábica en la Bolsa ICE.

El Banco Mundial estima una caída cercana al 13% para los precios del café en el conjunto de 2026. Los términos de intercambio del café descendieron 7% entre mayo de 2025 y julio de 2026.

La apreciación del peso colombiano ha añadido presión sobre los ingresos de los productores. La tasa de cambio acumula una apreciación de 16,5% en lo corrido del año.

El precio interno del café pasó de COP$2,9 millones por carga, en promedio durante el primer semestre de 2025, a COP$2,3 millones en el mismo periodo de 2026.

“En consecuencia, un caficultor recibe hoy cerca de COP$700.000 menos por cada carga comercializada”, indicó Corficolombiana.

Un impacto que va más allá del café

La reversión de la bonanza no se limita a los productores. Cerca de 550.000 familias dependen directamente de la actividad cafetera, que se desarrolla en alrededor de 603 municipios del país.

En esas regiones, los ingresos generados por la caficultura también tienen relación con actividades como el comercio, el transporte y los servicios, debido al gasto de los hogares productores.

El café también tiene un peso importante en las exportaciones colombianas. Es el cuarto producto de exportación del país y, en lo corrido del año a junio, el valor exportado registra una contracción de 9,7%.

El volumen exportado, por su parte, acumula una caída de 18,5% en el mismo periodo.

La situación ocurre además en medio de los efectos del sismo que afectó varias regiones cafeteras del occidente colombiano. Cerca del 44% del área cultivada de café se concentra en Antioquia, Cauca, Caldas, Valle del Cauca y Quindío.

“Desde ya, la Federación está en el territorio identificando, familia por familia, los daños en viviendas, fincas e infraestructura rural”, indicó Bahamón tras el sismo, pero al mismo tiempo aseguró que “después de la emergencia vendrá la reconstrucción y allí también estará la Federación, al lado de nuestros cafeteros”.

Aunque el impacto económico del sismo sobre el sector aún está por determinarse, el análisis señala que varias regiones afectadas tienen una importante presencia cafetera. En el Eje Cafetero, alrededor de 57.000 familias dependen directamente de esta actividad.

El sector ha mantenido los flujos de exportación mediante rutas alternativas y el uso de terminales ubicadas en la costa Caribe, debido a las afectaciones sobre corredores estratégicos de transporte.

En condiciones normales, cerca de dos terceras partes de las exportaciones cafeteras del país se realizan a través del puerto de Buenaventura. El desvío de carga hacia terminales del Caribe podría incrementar los costos de transporte para los exportadores.

Para Corficolombiana, la reversión de la bonanza evidencia la sensibilidad de la caficultura frente al clima, los precios internacionales y la tasa de cambio.

“El principal desafío para la caficultura colombiana no consiste únicamente en recuperar los niveles observados durante la última bonanza, sino en fortalecer su capacidad para sostener el crecimiento y la generación de ingresos a lo largo de distintos ciclos económicos y climáticos”, señaló Corficolombiana.

El análisis plantea además la importancia de fortalecer los mecanismos de estabilización de ingresos, invertir en infraestructura rural y conectividad, y avanzar en productos de mayor valor agregado.

La bonanza de 2024 y 2025 mostró la capacidad del café para fortalecer el ingreso rural y aportar al crecimiento económico. Su reversión en 2026 pone nuevamente el foco sobre la producción, los precios internacionales y la tasa de cambio como factores determinantes para el sector.

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