¿Rally político o impulso global? Las fuerzas detrás del crecimiento de la BVC

Algunos atribuyen la valorización de la Bolsa de Valores de Colombia a apuestas frente a 2026; otros señalan que el repunte también responde a flujos hacia emergentes, cambios regulatorios y factores externos que han impulsado las acciones y al peso.

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24 de febrero, 2026 | 05:00 AM

Bloomberg Línea — El repunte reciente de la Bolsa de Valores de Colombia ha reabierto el debate sobre qué está detrás del renovado apetito por los activos locales. Mientras algunos inversionistas se anticipan a un eventual giro político en 2026 y toman posiciones de mayor riesgo, otros advierten que el movimiento coincide con una ola de flujos hacia mercados emergentes y factores regulatorios internos. En ese cruce de expectativas políticas y dinámicas globales se está definiendo el nuevo precio del mercado colombiano.

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“El trade electoral ya comenzó. Los inversionistas con un perfil de riesgo alto fueron los primeros en adquirir activos locales ante la expectativa de un posible giro político en las elecciones de 2026”, afirmó Juan David Ballén, director de Economía y Mercado de Aval Asset Management, al describir cómo una parte del mercado se está adelantando a los resultados y asumiendo mayores riesgos en busca de retornos potenciales.

Según Ballén, estos inversionistas son quienes más pueden ganar o perder según el desenlace electoral, mientras que los perfiles más conservadores prefieren esperar a que se confirme el resultado antes de invertir.

Steffanía Mosquera, vicepresidenta de Equity en Credicorp Capital, destacó que “el sólido momentum del mercado colombiano se da en un contexto de flujos hacia Latinoamérica que, para 2026, se ubican en niveles históricamente elevados”. Según explicó, estos recursos han estado canalizados principalmente a través de asignaciones regionales y vehículos pasivos, como los ETFs, lo que implica “apuestas por país más que selecciones puramente por compañías”.

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Los inversionistas de bajo riesgo, agregó Ballén, “esperarán hasta el día posterior a la jornada electoral, cuando exista mayor certidumbre sobre los ganadores; de este modo, aunque obtendrán menores ganancias, reducirán significativamente el riesgo de pérdidas”.

Este comportamiento diferenciado genera un contraste marcado entre las estrategias de quienes buscan maximizar retornos y quienes priorizan la preservación de capital, influyendo en la dinámica de liquidez y precios en el mercado local.

Entre los activos que ya reflejan esta dinámica, Ballén destacó a las acciones, que alcanzan máximos históricos, y al dólar, actualmente en su nivel más bajo en cinco años. Esto se observa inicialmente en las acciones de compañías que cuentan con ADR, como es el caso de Ecopetrol (ECOPETL) y Grupo Cibest (CIB), donde los flujos de inversión anticipan posibles ganancias derivadas de cambios en el panorama político y regulatorio.

Mosquera señaló que “esta dinámica beneficia particularmente a emisores con alta ponderación en índices y elevada liquidez”, como Grupo Cibest e ISA, cuyos fundamentales “se ven amplificados por la mecánica de flujos pasivos”. En este entorno, consideró que “mantener exposición en estos nombres continúa siendo atractivo”, especialmente ante la posibilidad de un “trade electoral” que incremente el apetito por riesgo en activos locales.

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Mosquera agregó que, bajo esta dinámica favorable, “observamos un desempeño positivo generalizado en la renta variable”; sin embargo, advirtió que existen casos puntuales donde “el mercado parece estar descontando escenarios excesivamente optimistas”.

En particular, enfatizó el caso de Ecopetrol, donde “el perfil riesgo-retorno es marcadamente binario”. Explicó que la compañía enfrenta “una alta sensibilidad al resultado electoral”, dado que su estrategia corporativa —incluyendo política de exploración, transición energética, asignación de capital y gobierno corporativo— “está estrechamente vinculada al entorno político”. A su juicio, “un escenario electoral favorable al mercado podría traducirse en una mejora en expectativas sobre producción, inversión y disciplina financiera”; mientras que “un escenario menos alineado con criterios de generación de valor para accionistas del sector petrolero podría generar una presión significativa sobre la acción”.

Wilson Tovar, director de Investigaciones Económicas en Acciones y Valores, complementa este análisis desde un enfoque sectorial: “El trade electoral sería más notorio en acciones de sectores regulados como distribución de combustible y electricidad, dependientes de inversiones públicas como la infraestructura y con participación estatal como el petróleo y gas”.

Para Tovar, la reciente recuperación de la valoración de Ecopetrol e ISA (ISA) refleja este patrón, en el que las expectativas políticas pueden mover los precios más allá de los fundamentos tradicionales.

En su evaluación, Tovar advierte que estas acciones tienen “mayor espacio de valorización vía múltiplos” en un escenario de trade electoral.

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Sin embargo, también alertó sobre los riesgos asociados: “Los riesgos incluyen un resultado electoral desfavorable a la institucionalidad económica, riesgos de Gobierno Corporativo o decisiones regulatorias frente a la exploración de hidrocarburos o la incorporación de técnicas no convencionales. Se espera una alta volatilidad dada la incertidumbre del resultado”.

Su observación subraya cómo la política puede actuar como un amplificador de la volatilidad en sectores estratégicos de la economía.

Aun así, no todos los expertos consideran que la valorización responda únicamente a expectativas políticas. Germán Cristancho, director de Investigaciones Económicas de Davivienda Corredores, destacó la multiplicidad de factores que han influido en el optimismo del mercado: “Yo creo que es difícil saber exactamente si el mercado colombiano se ha valorizado únicamente por temas del trade electoral, porque lo que hemos visto es que los flujos de inversión han entrado fuertemente a economías emergentes”, dice.

Incluso, añade que, “en Latinoamérica en enero, fue una de las mayores entradas que se dio en varios años, y pues también se han mezclado distintas cosas relacionadas con lo que ha ocurrido en Venezuela y las expectativas positivas que eso crea, más algunas entradas de índices, por ejemplo, de acciones como Cibest o cosas por el estilo, y la expectativa del decreto que limita las inversiones en el exterior de las AFP”.

Cristancho puntualiza que, si bien ciertas acciones se han beneficiado más directamente de la coyuntura política, “naturalmente las que se ven más beneficiadas son las acciones más líquidas o las que están más directamente relacionadas con el gobierno nacional. Dicho eso, pues Cibest, Ecopetrol e ISA son las compañías que más relacionadas con estos temas están y que se han visto favorecidas”.

Su análisis refuerza la tesis de que la valorización actual es el resultado de una combinación de factores, no únicamente de apuestas electorales.

El comportamiento observado en las acciones más líquidas y con participación estatal refleja cómo los mercados incorporan simultáneamente expectativas políticas y condiciones macroeconómicas.

En este sentido, la valorización de Ecopetrol e ISA no puede atribuirse exclusivamente al trade electoral, sino también a su liquidez, peso en los índices y exposición a inversiones públicas estratégicas.

En el horizonte cercano, la clave será observar cómo reaccionan los inversionistas después de cada hito electoral. Como advierte Ballén, los inversionistas conservadores probablemente esperarán a tener claridad sobre los resultados antes de realizar movimientos significativos.

La combinación de estrategias agresivas y cautelosas generará volatilidad en sectores regulados, mientras que los flujos globales hacia economías emergentes seguirán impactando la valoración de la BVC.

El repunte de la Bolsa de Valores de Colombia refleja una interacción compleja entre expectativas políticas, factores macroeconómicos internos y dinámicas de capital global.

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Aunque el trade electoral está presente, la valorización del mercado no puede entenderse sin considerar flujos internacionales, liquidez de acciones estratégicas y riesgos regulatorios.

Este escenario sugiere que la BVC se mueve en un espacio de alta volatilidad y oportunidad, donde la política y la economía global se entrelazan de manera inseparable, y donde la lectura de los próximos movimientos dependerá tanto de los resultados electorales como de las tendencias financieras más amplias.

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