Bloomberg Línea — La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones de este domingo en Brasil introduce un contrapeso al avance de la derecha en América Latina y a una nueva ola de retórica populista que se ha extendido en países como Colombia, Perú, Chile y Argentina.
La victoria de Lula en Brasil pone a prueba el avance de una derecha que ha ganado terreno con las alianzas con Donald Trump, promesas de mano dura, un giro en las políticas económicas y críticas al progresismo.
Lula se ha impuesto con un discurso centrado en la soberanía nacional, la protección de los enormes recursos naturales del país, el blindaje a los derechos ganados por los trabajadores brasileños y la necesidad de recuperar la integración latinoamericana.
“Fue una victoria contra el negacionismo y la mentira”, dijo Lula en su discurso en Sao Paulo tras la victoria en las elecciones de este domingo. “Este país no acepta ser el patio trasero de nadie”, recalcó en su mensaje en referencia a Estados Unidos.
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En campaña, Lula cuestionó las alianzas de su rival, el ultraderechista Flávio Bolsonaro, quien adoptó la retórica de Javier Milei en Argentina de recorte al gasto público con su propia versión de la motosierra, el ‘tesouraço’ (“tijeretazo”).
Citi (C) advirtió en días pasados sobre la “rápida” pérdida de popularidad de los nuevos gobiernos de derecha en Chile, Colombia y Perú, así como las dificultades para alcanzar consensos políticos que permitan impulsar reformas, atraer inversiones y aprovechar las condiciones económicas favorables para la región.
“Como dije yo, no basta ganar con la Presidencia ni en Colombia, ni en Perú, ni en Chile, hay que hacer el trabajo y ahora justamente estamos viviendo esa etapa en toda la región”, respondió a Bloomberg Línea Ernesto Revilla, economista en jefe de Citi para América Latina.
Revilla indicó en la previa de las elecciones brasileñas que el triunfo de Lula podría aportar continuidad y previsibilidad a la economía brasileña, aunque tiene “el riesgo fiscal hacia adelante”.
Destacó que este será el cuarto mandato presidencial de Lula y, por ello, tanto el mandatario como sus políticas ya son conocidos por los inversionistas.

“Aunque hay una clara consolidación de esos gobiernos de extrema derecha, parece que todos tienen graves problemas de gobernabilidad”, dijo a Bloomberg Línea Alejandro Mantilla Quijano, analista y profesor del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia.
A su juicio, los gobiernos de derecha de la región enfrentan dificultades para impulsar el crecimiento económico y contener las protestas sociales.
Como ejemplos, menciona las dificultades de Nayib Bukele en El Salvador por su propuesta de “amnistía y alternatividad penal”, el fortalecimiento de las protestas contra el Gobierno chileno, los resultados económicos en Argentina que aún no convencen, y la falta de mejoras en materia de seguridad en Ecuador.
Por ello, expresa “cierto escepticismo sobre la continuidad a largo plazo de la consolidación de las extremas derechas en el continente”.
Quijano dice que, pese a sus diferencias, los gobiernos de esta nueva ola de la derecha comparten una agenda política con cuatro características.
Identifica “un alineamiento claro” con el Gobierno de Donald Trump y las políticas del Estado Israel; una retórica antiprogresista que cuestiona derechos de comunidades indígenas, campesinas, mujeres y personas LGTBIQ+ bajo el pretexto de una lucha contra lo que denominan ‘wokismo’; un “neoliberalismo recargado” con la aplicación de políticas que recortan derechos sociales y laborales, y un discurso de mano dura contra la delincuencia, que en algunos casos también se traduce en persecución de migrantes.
Tras la victoria de Lula da Silva en Brasil, líderes de izquierda en la región expresaron sus felicitaciones, entre ellos la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum: “Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil”.
Por su parte, el expresidente colombiano, Gustavo Petro (2022-2026), dijo que “se ha detenido el fascismo en América Latina en Brasil” (...). Este es un triunfo para la humanidad y una derrota estratégica para las fuerzas de la oscuridad".
Mientras que la exmandataria argentina, Cristina Fernández (2007-2015), dijo que Lula “supo despertar en sus compatriotas sentimiento y sentido para ganar esta batalla”.
La retórica populista de derecha

La retórica populista suele asociarse a los gobiernos de izquierda de América Latina que emergieron a comienzos de este siglo y que lograron consolidarse en medio del ‘boom’ de los precios de las materias primas.
La estrepitosa caída de estos modelos en países como Venezuela y Cuba ha favorecido la aparición de nuevas formas de populismo como respuesta en la región, que combinan elementos de distintas corrientes ideológicas, como el denominado populismo libertario.
Esta nueva ola de retóricas populistas de derecha gana repercusión en distintos países de América Latina bajo la premisa de crisis y el colapso del modelo anterior.
Esta persistencia del populismo en la región refleja problemas que “se repiten y se alimentan mutuamente como la corrupción, la inseguridad económica y social, e instituciones problemáticas”, respondieron a Bloomberg Línea los autores de un nuevo informe de la Universidade Presbiteriana Mackenzie, en Brasil.
Los académicos Vladimir Fernandes Maciel y André Pyles Siqueira explicaron que los líderes populistas convierten estas quejas en una disputa entre “el pueblo” y “la élite”.
El riesgo para la democracia, indican, surge cuando esta lógica comienza a deslegitimar a los adversarios, a la prensa y a las instituciones de control. “Cuando el discurso cuestiona las normas o los límites institucionales, puede aumentar la incertidumbre sobre las políticas futuras”, escribieron los analistas.
El reporte compara la retórica populista en 19 países de América Latina entre 2000 y 2025 mediante el análisis de 45.492 documentos políticos con modelos de lenguaje y análisis de texto a gran escala. El análisis sustantivo se centra en 34.821 documentos.
Estos nuevos discursos populistas de derecha se traducen en mensajes políticos como el de mano dura, con la estrategia de seguridad del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, o la motosierra de recortes al gasto público impulsados por Milei.
“Por lo general, el discurso populista suele asociarse con candidatos de izquierda”, dijo a Bloomberg Línea Vladimir Fernandes Maciel, autor del documento y coordinador del Centro Mackenzie para la Libertad Económica.
Sin embargo, “lo que hemos observado a lo largo de los últimos 10 años es el aumento del discurso populista como estrategia para ganar las elecciones sin que el candidato sea necesariamente de izquierda”.
Citó el caso de la retórica de Javier Milei en Argentina (antiélites y antisistema) o del propio Jair Bolsonaro (2019-2023) en Brasil, quienes apelaron a esta estrategia “en un intento por aprovechar el sentimiento de descontento de la población”.
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¿Políticas económicas populistas?
Generalmente, según el informe de la Universidade Presbiteriana Mackenzie, los discursos populistas tienden a convertirse en políticas económicas populistas.
Basados en el análisis, los autores explican que estas medidas suelen generar resultados positivos a corto plazo en términos de empleo y aumento del PIB, pero posteriormente provocan crisis fiscal, más inflación y descontento social.
“América Latina ha experimentado históricamente ciclos recurrentes de liderazgo populista caracterizados por políticas económicas expansionistas, indisciplina fiscal y erosión institucional”, dice el informe.
“Estos ciclos a menudo han culminado en espirales inflacionarias, crisis en la balanza de pagos y estancamiento a largo plazo”, añade.
En la actualidad, Maciel aclara que “esta nueva ola de discursos populistas no se traduce necesariamente en una política económica populista”, mencionando nuevamente el caso de Javier Milei, quien “adopta medidas impopulares de recorte de gastos y subsidios”.
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La identidad del ‘villano’ de los líderes populistas varía ampliamente
El reporte recoge distintas aproximaciones a la definición de la retórica populista, pero señala que la mayoría de estas convergen en una lógica de ‘nosotros contra ellos’ o ‘el pueblo contra la élite’”.
En la práctica, “la identidad de este ‘villano’ varía ampliamente. Entre los conservadores de EE.UU., a menudo es el establishment liberal, mientras que en Bolivia, bajo Evo Morales (2006-2019), se enmarcó como la élite mestiza corrupta opuesta al pueblo indígena virtuoso”, dice el documento.
En la mayoría de los casos, “las dificultades económicas pueden alimentar el resentimiento y propiciar una retórica confrontativa”, respondieron Vladimir Fernandes Maciel y André Pyles Siqueira, máster en Economía y Mercados de la Universidad Presbiteriana Mackenzie (UPM). “La polarización, a su vez, puede reducir la previsibilidad de las políticas y exacerbar la inestabilidad”.
Qué países han estado más y menos expuestos a retóricas populistas

De acuerdo con el informe de los analistas de la Universidade Presbiteriana Mackenzie, los promedios más bajos de retórica populista en el período de análisis del reporte corresponden a Uruguay (7,38), República Dominicana (9,32) y Chile (10,85).
“Es probable que las diferencias en la continuidad institucional, la competencia política y/o la frecuencia de las crisis expliquen estos resultados”, indican los autores a este medio.
Entre tanto, los promedios nacionales más altos de retórica populista en el período de análisis corresponden a Venezuela (58,48), Cuba (49,29) y Ecuador (35,76).
¿Qué países registran los mayores y menores niveles de retórica populista?
Análisis de los discursos entre 2000 y 2025.
| Puesto | País | Número de discursos analizados | Puntuación media de retórica populista |
|---|---|---|---|
| 1 | Venezuela | 3.526 | 58,48 |
| 2 | Cuba | 519 | 49,29 |
| 3 | Ecuador | 1.625 | 35,76 |
| 4 | Costa Rica | 25 | 26,05 |
| 5 | Nicaragua | 800 | 25,19 |
| 6 | México | 2.725 | 24,71 |
| 7 | Argentina | 5.512 | 22,96 |
| 8 | Bolivia | 252 | 19,92 |
| 9 | Honduras | 803 | 19,25 |
| 10 | Brasil | 4.283 | 18,06 |
| 11 | Perú | 1.098 | 14,99 |
| 12 | Colombia | 4.990 | 14,46 |
| 13 | Guatemala | 299 | 12,85 |
| 14 | Panamá | 690 | 12,06 |
| 15 | Paraguay | 368 | 11,38 |
| 16 | El Salvador | 2.225 | 11,35 |
| 17 | Chile | 2.329 | 10,85 |
| 18 | República Dominicana | 1.054 | 9,32 |
| 19 | Uruguay | 1.698 | 7,38 |
Fuente: Informe ‘Análisis de la retórica populista’, de Vladimir Fernandes Maciel y André Pyles Siqueira.
Los autores del informe dicen que los promedios por país son descriptivos y no están ponderados para igualar la cobertura de los documentos.
Entre los líderes con al menos 20 discursos analizados, las puntuaciones más altas son las del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez (1999-2013), con 60,40 sobre 100, seguido por su sucesor político Nicolás Maduro (2013-2026), con 57,52, y el exmandatario ecuatoriano Rafael Correa (2007-2017), con 53,88.
En el cuarto lugar se ubica el actual mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, con un puntaje de 52,30, y el fallecido revolucionario Fidel Castro, quien ejerció el poder ejecutivo en Cuba durante casi 50 años, con 50,37.
La sexta casilla la ocupa la expresidenta de Honduras, Xiomara Castro (2022-2026), alcanzando una puntuación de 40,19, seguida muy de cerca en la séptima posición por el actual jefe de Estado argentino, Javier Milei, quien registra 40,14.
El octavo puesto le corresponde al expresidente cubano Raúl Castro (2008-2018), con un promedio de 39,76.
A continuación, se posiciona el exmandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) en el noveno lugar con 37,18 y la actual presidenta de ese país, Claudia Sheinbaum, en el décimo puesto con 32,71.
Luego siguen el actual presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, en la undécima posición, con 31,01; seguido por el mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, con 30,85; y el fallecido expresidente argentino Néstor Kirchner (2003-2007), con un promedio de 27,97.
Más abajo figuran el exmandatario colombiano Gustavo Petro (2022-2026), en el decimocuarto lugar con un puntaje de 26,17, y el expresidente brasileño Jair Bolsonaro (2019-2023), en el decimoquinto puesto con 25,17,
Los datos del informe muestran que la retórica varía con el tiempo, pero no demuestran qué factor desencadenó cada cambio.
“La interpretación más cautelosa es la de un ciclo de retroalimentación”, dijeron.
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