Guerra en Medio Oriente desafía el mejor inicio bursátil de América Latina desde 1991

El mejor inicio de año de las acciones latinoamericanas desde 1991 choca con un shock externo: petróleo al alza, mayor aversión al riesgo y presión cambiaria.

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Sede de la Bolsa de Brasileña.
04 de marzo, 2026 | 05:00 AM

Bloomberg Línea — El avance de las bolsas de América Latina en 2026 enfrenta su primera prueba de estrés. La escalada del conflicto en Medio Oriente, el repunte del Brent hacia la zona de US$80 y el fortalecimiento del dólar alteran el equilibrio que ha sostenido el mejor inicio de año en más de tres décadas.

Ver más: Las tres condiciones históricas para que un shock petrolero hunda la bolsa, según Deutsche Bank

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El MSCI EM Latin America acumula un alza cercana al 18% en lo que va de 2026 y alcanzó su nivel más alto en 11 años, antes de la corrección registrada esta semana. El índice llegó a encadenar nueve semanas consecutivas de ganancias, su racha más prolongada desde 2017, lo que contribuyó a consolidar el mejor inicio de año para el indicador desde 1991 en términos de rendimiento acumulado.

Brasil, México y Colombia han liderado las entradas de capital extranjero, con un flujo concentrado en vehículos listados en Estados Unidos como el iShares Latin America 40, que captó más de US$1.000 millones en enero y elevó sus activos a US$4.300 millones.

Sin embargo, la aversión al riesgo ha supuesto un freno de mano para los activos latinoamericanos, que no han sido ajenos a la oleada de ventas generada por el conflicto en Medio Oriente. “Las acciones latinoamericanas mantuvieron su rendimiento superior en febrero, pero se avecina una nueva prueba: el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente y la fortaleza del dólar”, escribió Jennie Li, analista de Bloomberg Intelligence.

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Para la experta, la región superó el temor a la IA que hubo durante el mes pasado “gracias a una exposición limitada a la tecnología y una preferencia por los activos tangibles”, pero ahora se enfrenta a un efecto heterogéneo, en un momento en que los inversores deberán sopesar entre la aversión al riesgo y los pros y contra del alza del petróleo.

Petróleo, oferta y sensibilidad sectorial

El conflicto tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán elevó el precio del Brent hasta tocar US$80 por barril, nivel no observado desde enero de 2025. Las afectaciones sobre el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de 20% del suministro global de petróleo y gas natural, incrementó el riesgo sobre la oferta.

Felipe Barragán, senior research strategist de Pepperstone, dijo que el efecto en la región se ha transmitido inicialmente “a través del fortalecimiento global del dólar y del cambio en el apetito por riesgo”.

El MSCI EM Latin America, que reflejó el buen inicio de año para la región, registró en la sesión del martes su mayor caída diaria desde abril de 2025, cuando el presidente Donald Trump anunció su paquete arancelario en el llamado “Día de la Liberación”.

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“Si las tensiones escalan o se prolongan, el mercado podría enfrentar un escenario de energía estructuralmente más cara, inflación más rígida y un ciclo de recortes de tasas más gradual, con implicancias relevantes para la trayectoria del dólar, la selectividad sectorial en renta variable y la sensibilidad de los activos latinoamericanos al ciclo global"

Felipe Barragán, senior research strategist de Pepperstone

No obstante, pese a las pérdidas generalizadas, el impacto puede llegar a no ser igual en todas las bolsas, pues la transmisión hacia la renta variable depende de la estructura productiva de cada mercado.

Barragán indica que “bajo el supuesto de un petróleo alto durante el segundo trimestre, el primer corte para evaluar el balance riesgo retorno en América Latina es distinguir entre exportadores netos de crudo que cuentan con un colchón externo y fiscal cuando sube el precio del petróleo y aquellas economías más dependientes de importaciones energéticas”.

En ese marco, Colombia mejora sus términos de intercambio y su recaudación, mientras Brasil se beneficia por su complejo petrolero y por el peso de energía en su índice. México presenta un perfil mixto debido a su dependencia de combustibles importados.

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El sector energía lidera el desempeño regional con un avance de 31% en el año y Petrobras representa cerca de 7% del MSCI Latin America, lo que amplifica el efecto del crudo sobre el índice agregado y podría ayudar a revertir las caídas que se han visto esta semana.

El análisis de Citi sobre rendimientos recurrentes de flujo de caja libre para el accionista muestra que escenarios de Brent elevado favorecen a productores con mayor apalancamiento operativo, aunque la cobertura de producción limita el impacto inmediato en algunos casos.

Emanoelle Santos, analista de XTB Latam, coincide en que si el Brent se mantiene por encima de los niveles recientes durante el segundo trimestre, “el mejor perfil riesgo retorno en acciones suele inclinarse hacia exportadores netos de energía por el soporte a la balanza externa, la recaudación y la moneda”.

Chile Spreads On Track To Hit A 15-Year Low As Elections Loom

Para Santos, “Chile y Uruguay aparecen más expuestos por su condición de importadores netos, porque el shock encarece la factura energética, presiona la inflación y acota el espacio de baja de tasas”. El Ipsa, por ejemplo, acumula una caída de 7,75% en los últimos tres días.

La sensibilidad histórica refuerza esa lectura. Li afirma que “con base en betas históricas, un aumento de 2% en los precios del petróleo implica casi 1% de alza para Colombia y Perú en términos de moneda local”. También, advierte que “Chile es el menos sensible, con movimientos implícitos cercanos a 0,4%, por debajo del impacto del mercado global, ya que está mucho más vinculado a los metales que a los precios de la energía”.

César Huiman, analista de Renta4 Perú, afirma que ha observado un aumento en la aversión global al riesgo tras la escalada del conflicto en Irán. En el caso de la Bolsa de Lima, que en la sesión del martes retrocedió más de 4%, el ajuste ha estado liderado por el sector minero, que representa cerca del 50% del índice, en medio de una toma de utilidades y presiones sobre los metales, con caídas en el oro y el cobre.

QPor ahora, el movimiento responde más a factores externos que a un deterioro de fundamentos locales, aunque será clave monitorear el comportamiento del petróleo, el dólar y los commodities”,

César Huiman, analista de Renta4 Perú

La composición sectorial del MSCI Latin America confirma que la región mantiene una estructura distinta frente al índice global, con mayor peso en commodities, energía y financieros y una exposición limitada a tecnología.

Mientras el índice global presenta una participación relevante del sector tecnológico, América Latina concentra cerca de 30% en materias primas y más de 30% en financieros, con casos extremos como Perú, donde alrededor de 54% corresponde a commodities, y Colombia, con cerca de 80% en financieros.

Brasil combina 29% en commodities y 39% en financieros, México muestra 31% en materias primas y 28% en consumo, y Chile distribuye 20% en commodities y 34% en financieros. Esta configuración sectorial refuerza la sensibilidad del bloque a los movimientos del petróleo y de los metales, y condiciona la trayectoria del rally en un entorno de shock energético y mayor aversión al riesgo.

Ver más: Oxford Economics cree que conflicto con Irán sacude a mercados energéticos, pero no los rompe

Valuaciones, flujos y límite al rerating

El repunte de 2026 ha venido acompañado por una expansión de múltiplos. Li señala que “la relación precio utilidad futura se expandió 9% en los primeros dos meses de 2026 hasta 11,6 veces desde 10,7 veces en diciembre”. La mayoría de los mercados registró expansión de múltiplos, con la excepción de Chile.

El escenario de un petróleo alto y un dólar fuerte altera esa trayectoria. Barragán plantea que "suelen operar en la misma dirección adversa para los múltiplos ya que endurecen las condiciones financieras y de liquidez, al tiempo que elevan las expectativas de inflación”.

“Un petróleo más caro de manera prolongada puede reavivar las presiones inflacionarias y ralentizar los ciclos de recorte de tasas en la región justo cuando las valoraciones venían expandiéndose"

Felipe Barragán, senior research strategist de Pepperstone

Santos coincide en que “un crudo alto junto con un dólar fortalecido tiende a frenar la expansión de múltiplos en América Latina al subir el costo de capital tanto por la inflación importada, que reduce la convicción en recortes de tasas, como por un aumento de las primas de riesgo y el menor apetito por duración”. En mercados que ya registraron revalorización, el retorno depende en mayor medida de utilidades que de expansión adicional de múltiplos.

Además, el componente político añade una capa adicional de incertidumbre. Li recuerda las próximas elecciones en mercados como el colombiano, el peruano y el brasileño.

La analista advierte sobre el impacto que estos procesos pueden seguir teniendo en los mercados financieros y subraya que “las encuestas que indican una ventaja del candidato de izquierda, el senador Iván Cepeda, pesaron sobre los activos colombianos”, un factor local que podría distorsionar el desempeño vinculado al comportamiento del petróleo.

El impacto del dólar fuerte

El frente cambiario concentra otra parte del riesgo. La reacción inicial al conflicto replicó el patrón tradicional con apreciación de la moneda estadounidense.

Brendan McKenna, de Wells Fargo, advierte que su escenario base “para los eventos en Medio Oriente sigue siendo una disrupción de corta duración para la economía global y los mercados financieros”. Sin embargo, indica que “el escenario bajista de un aumento prolongado de la incertidumbre geopolítica y volatilidad sostenida en los mercados es cada vez más probable y necesita ser evaluado”.

En ese contexto, la vulnerabilidad depende de fundamentos externos y posición fiscal. McKenna sostiene que "los países dependientes de financiamiento externo con perfiles adversos de deuda soberana y reservas de divisas inadecuadas son los más vulnerables”. Para McKenna, “Argentina y Turquía destacan en ese grupo, mientras que Brasil y México tienen sólo vulnerabilidad moderada a una parada en los flujos de capital”.

Sobre monedas específicas, el mismo análisis establece que “las monedas asociadas con fundamentos débiles y valuaciones caras pueden ver una reversión pronunciada como COP, MXN y ZAR”.

Ver más: Goldman Sachs descarta una crisis bursátil si el petróleo no sube de forma sostenida

Barragán indica que el peso mexicano es una de las monedas más vulnerables debido al débil contexto fiscal de México “y la volatilidad asociada a las renegociaciones del T-MEC”, mientras que Santos complementa que “el real y el peso mexicano suelen sufrir más cuando se revierte el diferencial de tasas y sube la volatilidad global”.

El rally latinoamericano se ha sustentado en la entrada de flujos a mercados emergentes, pero también en su baja exposición al sector tecnológico, el mayor peso relativo de las materias primas, una mejora en las valuaciones y un dólar débil. Por ello, la escalada en Medio Oriente será determinante para establecer si la región logra consolidar las ganancias acumuladas o si entra en una fase de ajuste.

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