Bloomberg Línea — Las grandes fortunas de América Latina están redefiniendo sus inversiones. La preocupación por la deuda global, las tensiones geopolíticas y el riesgo de concentración está impulsando cambios en las carteras de las family office de la región.
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Leonardo Bulgarelli, responsable de Multi-Family Office para América Latina en UBS Global Wealth Management, explicó a Bloomberg Línea que el cambio más relevante no pasa por una apuesta puntual a una clase de activo, sino por una revisión más amplia de la asignación estratégica.
Según el UBS Global Family Office Report 2026, el 61% de las family office latinoamericanas planea realizar cambios en sus carteras durante los próximos 12 meses, por encima del promedio global de 60%. El experto dice que esto “marca una clara ruptura con los patrones de asignación históricamente estables”.
Para Bulgarelli, el fenómeno refleja una transformación en la manera en que las familias más acaudaladas de la región entienden la diversificación. “Estamos presenciando un cambio de mentalidad. La asignación estratégica de activos ya no se considera algo estático, sino que cada vez se percibe más como algo que debe reevaluarse activamente en un mundo más incierto y fragmentado”.

Esa revisión se produce después de años en los que las estructuras de inversión tendían a mantenerse relativamente estables.
El movimiento no implica una ruptura con los mercados desarrollados. Norteamérica sigue concentrando cerca del 60% de las asignaciones regionales de las family office latinoamericanas, mientras América Latina representa el 23%.
Sin embargo, los datos muestran una búsqueda más deliberada de equilibrio entre exposición global y activos donde las familias mantienen conocimiento, experiencia y ventajas competitivas.
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Diversificación más allá del dólar
Uno de los cambios más visibles aparece en la gestión del riesgo cambiario. El informe muestra que el 65% de las family office espera que la confianza en el dólar estadounidense como moneda de reserva pierda fuerza durante los próximos años, mientras casi un tercio ya redujo o evalúa reducir su exposición a activos denominados en esa divisa.
Bulgarelli señaló que el debate no gira alrededor de un abandono del dólar. “Lo que realmente destaca el informe no es una pérdida de confianza en el dólar estadounidense en sí, sino una preocupación creciente por la concentración”.
Entre los factores que explican esa posición aparecen el riesgo de una eventual crisis de deuda, la fragmentación geopolítica y la exposición excesiva a una sola moneda.

La percepción de concentración queda reflejada en otro dato del estudio: el 47% considera que está sobreexpuesto al dólar, una proporción que no se observa en ninguna otra gran divisa.
Como resultado, el 30% está aumentando la diversificación entre monedas y el 21% mantiene liquidez distribuida en distintas divisas.
El cambio también alcanza la composición de los portafolios. Las family office latinoamericanas conservan una posición relativamente defensiva frente a otras regiones, con una asignación de 29% a renta fija y 5% a efectivo.
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Esa estructura refleja la importancia que siguen teniendo la liquidez y la flexibilidad en mercados acostumbrados a convivir con ciclos de volatilidad.
“Las familias no están eligiendo entre innovación y protección, están intentando capturar ambas”, afirmó Bulgarelli. Esa combinación ayuda a explicar por qué la región mantiene una exposición significativa a activos tradicionales al mismo tiempo que incrementa posiciones en temáticas de crecimiento de largo plazo.
IA, infraestructura y activos reales
La inteligencia artificial emerge como la principal temática de inversión para las grandes fortunas latinoamericanas. El 77% identifica la IA entre las tres prioridades para asignar capital, por delante de infraestructura, con 55%, y energía y recursos, con 45%.

Sin embargo, la apuesta va más allá de las empresas tecnológicas. Bulgarelli explicó que las inversiones se están extendiendo a toda la cadena de valor asociada al desarrollo de la inteligencia artificial.
“Las familias de la región no están tratando la IA como una operación tecnológica limitada. Están combinando innovación digital con los sistemas físicos que la respaldan: energía, infraestructura y activos reales”.
Esa visión se refleja en la composición de las carteras. Las family office latinoamericanas mantienen un 16% de exposición a private equity, además de participaciones relevantes en infraestructura, energía y otros activos vinculados a la economía real.
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El informe también muestra una presencia superior al promedio global en renta variable de mercados emergentes, con 9% frente al 5% observado a nivel mundial.
La relación entre inteligencia artificial e infraestructura ocupa un lugar central dentro de esa estrategia.
El desarrollo de centros de datos, redes energéticas, capacidad de procesamiento y sistemas logísticos aparece cada vez más conectado a las oportunidades generadas por la expansión de la IA.

“Con una exposición de 77% a inteligencia artificial, 55% a infraestructura y 45% a energía y recursos, las familias de la región no están tratando la IA como una operación tecnológica limitada”, sostuvo Bulgarelli. “La están combinando con los sistemas físicos que respaldan su desarrollo”.
Pese al interés por nuevas temáticas de inversión, las family office latinoamericanas mantienen un perfil relativamente conservador frente a otras regiones. La renta fija representa el 29% de las carteras y el efectivo otro 5%.
Para Bulgarelli, esto refleja que “las familias no están eligiendo entre innovación y protección, están intentando capturar ambas”. La combinación ayuda a explicar por qué la inteligencia artificial gana espacio al mismo tiempo que la región conserva posiciones relevantes en renta fija, activos reales y mercados donde las familias mantienen experiencia operativa.
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Una nueva forma de construir carteras
Más allá de las cifras de asignación, UBS identifica un cambio de mentalidad entre las grandes fortunas de la región.
Las family office latinoamericanas muestran una exposición superior al promedio global tanto en renta variable como en renta fija de mercados emergentes, al tiempo que mantienen una fuerte presencia en Norteamérica y activos privados.
Para Bulgarelli, esa combinación responde a una estrategia más intencional de diversificación. “Lo que esto sugiere es un enfoque más deliberado de la diversificación”, que integra inversión temática, activos reales y exposición a mercados emergentes dentro de una misma construcción de largo plazo.

UBS también detecta diferencias dentro de América Latina. Bulgarelli explicó que en Brasil la experiencia histórica con entornos más volátiles ha favorecido una aproximación más pragmática al riesgo y una mayor presencia de activos reales.
En México, en cambio, observa una evolución más rápida en la sofisticación de las carteras, impulsada por la creación de riqueza y tendencias estructurales como el nearshoring.
Aunque las estrategias difieren, ambas apuntan hacia una misma dirección: una mayor diversificación de las fuentes de crecimiento y una revisión más activa de la asignación patrimonial.

El informe también muestra que el 88% de las family office globales mantiene activos en múltiples jurisdicciones, una tendencia que apunta a reforzar la flexibilidad patrimonial frente a cambios regulatorios, fiscales o geopolíticos.
Aunque Norteamérica sigue siendo el principal destino del capital de estas familias, UBS observa una revisión gradual de los supuestos que guiaron la construcción de portafolios durante la última década.
La inteligencia artificial, la infraestructura y los activos reales ganan espacio dentro de esa transición, mientras la diversificación monetaria y regional adquiere un papel más relevante en las estrategias de preservación patrimonial.













