Honduras

Los cinco rostros del alcohol ilícito y sus elementos de respuesta para hacerle frente

Cualquier tipo de ilícito tiene múltiples caras que necesitan entenderse, porque así la industria sabe a qué se enfrenta, dijo el economista Henri Hebrard en el Encuentro de la Alianza Latinoamericana Anticontrabando (Alac)

Actividad en Puerto Cortés, al norte de Honduras.
29 de mayo, 2022 | 04:00 pm
Tiempo de lectura: 4 minutos

San Pedro Sula — Las redes sociales son hoy en día uno de los canales de mayor crecimiento en todo tipo de ilícitos, lo que obliga a cada país a revisar la legislación existente, destacó el analista económico y consultor empresarial Henri Hebrard, durante la conferencia que brindó en el séptimo Encuentro de la Alianza Latinoamericana Anticontrabando (Alac), celebrado en Honduras.

En su ponencia Alcohol ilícito en Latinoamérica: elementos de respuesta frente a desafíos fiscales y sociales, el especialista compartió reflexiones sobre cinco estudios paralelos que desarrolló en los mercados de Ecuador, Perú, Honduras, El Salvador y República Dominica, donde radica actualmente.

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El comercio internacional de mercancías ilícitas alcanzó los US$464.000 millones en 2019, lo que representa el 2.5% del comercio mundial, reveló el último estudio de incidencia global de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), una problemática que históricamente se ha concentrado más los sectores de licores, cigarrillos, textiles, confecciones y metalmecánico y que en años recientes se han adherido en los rubros de alimentos y medicamentos.

Hebrard recalcó que cuando se habla de alcohol ilícito, del mismo modo que otro tipo de ilícitos, “tienen múltiples rostros y eso es importante entenderlo, porque así sabemos a qué nos estamos enfrentando”.

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Las cinco caras del alcohol ilegal

El economista definió este tipo de ilícito como todas aquellas bebidas alcohólicas, destiladas o fermentadas que están fuera de la legalidad por adulteración, contrabando de productos terminados o materia prima, fabricación artesanal ilegal, evasión de impuestos de la producción local o, porque es alcohol no apto para consumo humano desviado hacia el mercado de bebidas alcohólicas. “Estamos hablando de cinco caras”:

  1. Alcohol adulterado: alcohol ilegal vendido como marcas legales, botellas vacías de productos legítimos, resurtidas con alcohol más barato o producción industrial de marcas ilegales o de alcohol ilegal sin marca.
  2. Contrabando de materia prima o producto terminado: importaciones ilegales de etanol como materia prima o importaciones ilegales de bebidas alcohólicas ilegales de bebidas alcohólicas como producto terminado.
  3. Alcohol ilegal: bebidas alcohólicas artesanales ilegales fabricadas con propósitos comerciales.
  4. Alcohol no apto para consumo humano: alcohol no fabricado para ser ingerido por personas, por ejemplo el alcohol farmacéutico, enjuagues bucales y colonias.
  5. Evasión de impuestos: bebidas alcohólicas ilegales producidas localmente sobre las cuales no se paga impuesto al consumo.

El consumidor pierde tres veces

Según las investigaciones de Hebrard, hay distintos ejes de ilícito muy transversales, independientemente del país o de la industria afectada.

El primer eje es del consumidor que no siempre sabe que comete un ilícito, o bien porque está comprando en un sitio “licito”, donde se mezclan productos ilegales con otros legales, o porque no tiene capacidad para detectar un producto ilícito, agregó el especialista.

También, porque el consumidor final no tiene conciencia clara de los graves riesgos del consumo ilícito y de sus serias implicaciones en términos de salud. Además, los altos niveles de informalidad crean una cultura de que lo ilícito es parte del ambiente y una forma de beneficiarse de un sistema con altos impuestos.

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El acceso a ilícito puede llegar a ser social o culturalmente aceptable por resultar ser una buena “ganga”, agregó. “A nivel cultural, lamentablemente, en muchos casos, puede existir una percepción positiva por parte del consumidor y el comerciante. La única forma de vencer esto es campañas, comunicación, cultura y educación”.

El economista recalcó que la sociedad debe entender que el comercio ilícito es un negocio donde pierden todos. “Pierde el Estado, porque le resta su responsabilidad y su capacidad de poder intervenir en educación, salud, viviendas, en carreteras; pierden las empresas privadas, porque no hay peor competencia desleal que el negocio ilícito; y finalmente pierde el ciudadano”.

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Hebrard agregó que, con el comercio ilícito el consumidor pierde tres veces, puesto que el Estado se ve limitado en hacer inversiones sociales, las empresas en generar empleos e invertir y el ciudadano, que resiente todo ello, aparte compromete su salud con productos ilegales.

Un segundo eje detectado en la investigación es el precio brecha entre lícito e ilícito, un factor preponderante, pero que además recientemente parece surgir un fenómeno nuevo. “Se reduce el diferencial de precio entre ilícito y lícito, tanto por el lado de los costos que por el lado de la percepción del consumidor que desconfiaría si el precio es demasiado bajo”, identificó el especialista.

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Canales de distribución

El expositor recalcó que un tercer eje está enfocado en que se requieren mejores controles, en especial, en el acceso a la materia prima y controlar mejor algunos accesos a consumidores desde puntos informales, como zonas de libre comercio y plataformas digitales.

Había un auge importante antes del covid, pero lo que pasa es que el covid ha disparado esta práctica: las redes sociales son hoy en día uno de los canales de mayor crecimiento en todo tipo de ilícitos”. Tal escenario obliga a cada país a revisar la legislación, porque es posible que algunos delitos no estén tipificados, recalcó Hebrard.

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Un cuarto eje es el marco regulatorio, que según el economista va desde lo insuficiente hasta lo demasiado rígido, es decir, que hace falta crear un marco más balanceado para evitar abrir puertas, pero al mismo tiempo, evitar supuestos controles cuya rigidez o altos costos de cumplimientos incentive prácticas ilícitas.

“Es importante lograr poner el cursor de manera adecuada, porque no tener control obviamente es la invitación al desastre absoluto, pero tratar de poner demasiado control termina perjudicando al que está cumpliendo”, explicó el expositor.

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Finalmente, el quinto eje es el andamiaje institucional, enfocado a que es indispensable lograr sinergia entre las agencias del Estado, como inteligencia, seguridad, justicia y agencias recaudadoras.

Algunas reflexiones

El estudio global de Euromonitor (2018) muestra que el promedio de consumo ilícito de alcohol en Latinoamérica alcanzaba 15%, equivalente a una pérdida fiscal de US$1,693 millones al año. “¿Cuántas camas de hospitales, cuántas aula de escuela, cuántos kilómetros de carretera asfaltaba se hubiesen podido construir con este dinero?”, dijo Hebrard.

En el caso de Honduras, el mismo estudio muestra que el mercado ilícito se mantiene a un nivel muy alto de 20.4%, lo que colocaría al país en un 36% por encima del promedio regional (15%), es decir, que uno de cada cuatro tragos tiene algún problema de comercio ilícito.

De acuerdo con el especialista, Honduras tiene “un potencial interesante para recuperar fuentes muy buenas de recaudaciones y que esas recaudaciones permitan hacer las inversiones que tanto necesita la sociedad en materia de salud, educación, vivienda y carretera”.

A nivel de cada uno de los mercados, el economista instó por establecer una metodología para medir el ilícito. “Los foros internacionales nos puede servir para esto. Hay mucha literatura disponible a nivel del internet e inclusive algunos organismos internacionales ya están trabajando con estos temas”.

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