Bloomberg — La decisión del tribunal de apelaciones sobre la inmunidad de Donald Trump le aproxima a la posibilidad de ser juzgado por intentar cambiar el resultado de las elecciones del 2020, aunque esté haciendo campaña para volver a la presidencia.
El veredicto de este martes ratifica un argumento fundamental de la fiscalía: el expresidente no se diferencia jurídicamente de ningún otro ciudadano.
Sin embargo, quizá la última decisión no la tenga el panel de tres magistrados del Tribunal de Apelaciones del Circuito de Washington DC. La decisión en contra de Trump, candidato favorito a la nominación por el Partido Republicano, está suspendida hasta el 12 de febrero para que recurra ante la CSJ de EE.UU. Asimismo, podría pedir al pleno del circuito de DC que se pronuncie sobre el caso. Los dos tribunales no están en la obligación de admitir a trámite su apelación.
El fiscal especial Jack Smith está ejerciendo presión para someter a Trump a juicio sobre sus acciones para revertir el triunfo del presidente Joe Biden, que culminó con los disturbios del 6 de enero de 2021 en el Capitolio estadounidense. Inmediatamente, la campaña de Trump comenzó a recolectar fondos a partir del dictamen y su portavoz, Steven Cheung, lanzó una advertencia.
“Si no se concede inmunidad a un presidente, todo futuro presidente que deje el cargo será inmediatamente acusado por el partido contrario”, afirmó Cheung. “¡Sin inmunidad total, un presidente de Estados Unidos no podría funcionar adecuadamente!”
Aquí hay algunas conclusiones clave del fallo:
‘Ciudadano Trump’
En su fallo unánime, el panel concluyó que Trump no puede afirmar que el cargo de presidencia lo protege de ser procesado.
“El expresidente Trump se ha convertido en ciudadano Trump, con todas las defensas de cualquier otro acusado penal. Pero cualquier inmunidad ejecutiva que pudiera haberlo protegido mientras se desempeñaba como presidente ya no lo protege contra este procesamiento”.
‘Asalto sin precedentes’
El panel dictaminó que las supuestas acciones de Trump para permanecer en el poder, de ser probadas, eran “un asalto sin precedentes a la estructura de nuestro gobierno. Supuestamente se metió en un proceso en el que el presidente no tiene ningún papel (el recuento y la certificación de los votos del Colegio Electoral), socavando así los procedimientos constitucionalmente establecidos y la voluntad del Congreso”.
Inmunizarlo aún más “engrandecería la oficina presidencial, que ya es tan potente y relativamente inmune a la revisión judicial, a expensas del Congreso”.
‘Carta blanca’
Como jefe de Estado, el presidente está muy por encima de cualquier otra persona en la vida pública, con un poder inigualable que puede anular a quienes se supone deben controlar su poder, según el panel. Aún así, ese poder es limitado en las elecciones, escribieron.
“No podemos aceptar la afirmación del expresidente Trump de que un presidente tiene autoridad ilimitada para cometer delitos que neutralizarían el control más fundamental del poder ejecutivo: el reconocimiento y la implementación de los resultados electorales. Tampoco podemos aprobar su aparente afirmación de que el ejecutivo tiene carta blanca para violar los derechos de los ciudadanos individuales a votar y a que sus votos cuenten”.

Separación de poderes
La postura de Trump, dictaminó el panel, socavaría la separación de poderes entre los tres poderes del gobierno: ejecutivo, legislativo y judicial.
“En el fondo, la postura del expresidente Trump colapsaría nuestro sistema de poderes separados al colocar al presidente fuera del alcance de las tres ramas”, dictaminó el tribunal.
“La inmunidad presidencial contra una acusación federal significaría que, en lo que respecta al presidente, el Congreso no podría legislar, el ejecutivo no podría procesar y el poder judicial no podría revisar. No podemos aceptar que el cargo de presidencia coloque a sus antiguos ocupantes por encima de la ley para siempre”.
No hay doble incriminación
El panel dictaminó que el segundo juicio político contra Trump por parte de la Cámara de Representantes de Estados Unidos no lo hace inmune al procesamiento. Sus abogados argumentaron que su juicio en el Senado el 6 de enero significa que ahora está sujeto a una “doble incriminación” si es juzgado en un tribunal penal.
Pero los jueces dictaminaron que el impeachment (juicio) no es lo mismo que una sanción penal, y que la acusación contra Trump no imputa el mismo delito que la que formuló la Cámara al procesarle.
“El peso de la autoridad histórica indica que los redactores pretendían que los funcionarios públicos enfrentaran un proceso penal ordinario además de un juicio político”, según la opinión.
Capacidad de gobernar
Trump ha argumentado que un fallo en su contra enfriaría la capacidad de un presidente para gobernar sin temor a cargos penales o procesamientos en represalia. El panel dijo que es más importante contar con el tipo de “procedimientos judiciales justos y precisos” que brindan los juicios penales.
La historia reciente muestra que los expresidentes, incluido el propio Trump, entendieron que no eran “totalmente inmunes a la responsabilidad penal por actos oficiales” durante su presidencia.
Por ejemplo, Gerald Ford indultó a Richard Nixon, “lo que evidentemente ambos ex presidentes creyeron que era necesario para evitar la acusación de Nixon posterior a su renuncia”. Bill Clinton aceptó una suspensión de cinco años de su licencia de abogado y una multa de US$25.000 a cambio de que el abogado independiente Robert Ray aceptara no presentar cargos contra él. Y durante el segundo juicio político a Trump, su abogado dijo que la vía más apropiada era el procesamiento, “al que ningún ex funcionario es inmune”.
¿Qué sigue para Trump?
El panel de apelaciones le dio a Trump hasta el 12 de febrero para solicitar a la Corte Suprema de Estados Unidos que escuchara el caso. Si el tribunal superior acepta su petición, los nueve jueces probablemente presentarían nuevos argumentos, posiblemente de forma acelerada, antes de emitir una decisión. Si la Corte Suprema se niega a aceptar el caso, la decisión del tribunal de apelaciones se mantendrá y Trump deberá ir a juicio.
Trump también podría solicitar una nueva audiencia ante un panel completo del circuito de DC. Esa revisión “en banc” (procedimiento especial en el que todos los jueces de un tribunal en particular conocen un caso)rara vez se concede, y la decisión del martes entraría en vigor mientras el tribunal decide qué hacer. Eso significa que el caso procedería en el tribunal de primera instancia. De concederse la nueva audiencia, ésta podría quedar nuevamente en suspenso.
Cualquiera de estas medidas retrasaría aún más el juicio de Trump, quien enfrenta otros tres casos penales.
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