Bloomberg Línea — La inflación interanual en Bolivia se ubicó en 15,05% en marzo, una cifra que sigue reflejando un nivel elevado de precios pese a la reciente moderación del índice general, según cifras del Instituto Nacional de Estadística de Bolivia (INE).
El INE indicó que la variación mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) presentó una variación negativa en marzo de -0,34% respecto a febrero.
Entre tanto, la variación acumulada a marzo fue de 0,34%.
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Según el informe, en marzo la variación negativa respondió a los resultados registrados especialmente en Tarija (-0,89%), Trinidad (-0,89%), conurbación La Paz (-0,56%), y Potosí (-0,34%).
También destacan Sucre (-0,21%), Oruro (-0,20%), conurbación Santa Cruz (-0,18%), Región Metropolitana Kanata (-0,14%), y Cobija (-0,07%).
De acuerdo con la información del INE, las divisiones que más contribuyeron a la moderación de la inflación en marzo fueron bienes y servicios diversos (-1,50%); muebles, bienes y servicios domésticos (-0,79%) y transporte (0,71%).

También influyeron alimentos y bebidas no alcohólicas (-0,50%); recreación y cultura (-0,26%); bebidas alcohólicas y tabaco (-0,20%); prendas de vestir y calzados (-0,12%); y salud (-0,09%).
“El dato de marzo da algo de alivio en la superficie, pero la lectura de fondo sigue siendo incómoda”, según el economista Jonathan Fortun, del Instituto Internacional de Finanzas (IIF). “La desaceleración de la inflación general importa, pero la composición de esa desaceleración no luce especialmente tranquilizadora”.
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En su opinión, no se trata de una desinflación “amplia y ordenada”, sino una moderación parcial del índice general mientras varias presiones relevantes siguen presentes. "Eso no se parece a una desinflación limpia. Se parece más a una inflación que deja atrás su fase más explosiva para entrar en una fase más pegajosa".
Bolivia sigue enfrentando escasez de divisas, distorsiones cambiarias, presión fiscal y correcciones incompletas de precios relativos. En ese contexto, “dos meses de alivio en el índice general no alcanzan para hablar de estabilización”, apuntó.
Persistencia inflacionaria

La desaceleración del IPC general responde más a una moderación puntual, especialmente en alimentos.
En ese sentido, el hecho de que el IPC sin alimentos esté convergiendo hacia el índice general sugiere que la inflación está dejando de estar concentrada en rubros volátiles y comienza a difundirse con mayor claridad en el resto de la economía.
“La contribución de alimentos está bajando, pero el resto de la canasta no está acompañando con la misma fuerza”, señaló Fortun. “El alivio reciente no viene de una descompresión generalizada de precios, sino de que uno de los motores más visibles empezó a perder algo de fuerza mientras otras categorías siguen corriendo demasiado rápido”.
Esto debilita la idea de una normalización, ya que la inflación pierde dependencia de shocks específicos, pero gana persistencia.
El foco más delicado sigue siendo transporte y comunicaciones, cuya inflación reciente incluso supera la observada durante la fase más inflacionaria de 2025, indicó el IIF.
Dado su peso en costos logísticos y de distribución, este rubro mantiene una capacidad significativa de transmitir presiones al resto de la economía.
El contexto refuerza estas preocupaciones, dado que Bolivia aún opera con precios de combustibles parcialmente controlados, en medio de un proceso incompleto de ajuste de subsidios y de un entorno internacional marcado por presiones en el petróleo.
Esto sugiere que parte del traspaso de costos aún no se ha materializado, por lo que marzo podría representar más una pausa que un punto de cierre.
“Visto así, el mensaje del dato cambia bastante. No es simplemente que la inflación esté bajando. Es que la inflación está cambiando de forma”, apuntó Fortun en su análisis. “El componente de alimentos afloja algo, pero otros siguen mostrando bastante inercia, y justo uno de los canales más sensibles para la macro permanece demasiado caliente”.
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