Bloomberg — Ecuador planea licitar campos petroleros estatales a empresas del sector privado en un esfuerzo por reactivar la producción estancada, dijo en una entrevista el viceministro de Hidrocarburos, Eduardo Racines.
La empresa estatal Petroecuador transferirá una cartera de activos al ministerio, liberándolos para “licitación internacional abierta para que logre atraer inversión”, señaló el funcionario.
“Tenemos ya la hoja de ruta para, de manera diligente y formal, sacar los campos en producción que no son productivos con Petroecuador para que vayan a la iniciativa privada y podamos fácilmente aumentar tres o cuatro veces el volumen de producción”, agregó.
El campo Sacha, que representa alrededor del 15% de la producción total de crudo de Ecuador, está entre los activos que el gobierno planea ofrecer, puntualizó Racines.
Los contratos serán acuerdos de participación en la producción bajo estándares de la industria, por lo que los inversionistas podrán contabilizar reservas para asegurar financiamiento, añadió.
Este modelo reemplazaría contratos de servicios vigentes desde hace más de una década —en los que las compañías recibían pagos por la producción de petróleo— que desalentaron la inversión y dejaron al exmiembro de la OPEP rezagado frente a otros productores latinoamericanos.
La producción de petróleo de Ecuador ha caído por debajo de los 462.000 barriles diarios, su nivel más bajo en dos décadas, después de alcanzar un máximo de 560.000 barriles diarios en 2014, según datos del gobierno.
Un acuerdo comercial suscrito en marzo entre Ecuador y la administración Trump especificó a Sacha como un activo que se abriría a inversiones de compañías estadounidenses. Con inversión y técnicas de recuperación mejorada, la producción del campo podría “fácilmente podrá llegar a 110.000 barriles” diarios, desde los 70.000 actuales, afirmó Racines.

Ubicado en el noreste de Ecuador, Sacha ha sido presentado como la pieza clave para una recuperación del sector upstream, pero los reiterados intentos de atraer inversión privada fracasaron. Un acuerdo con Sinopetrol —un consorcio entre Amodaimi, subsidiaria de la china Sinopec, y Petrolia, filial de la canadiense New Stratus Energy Inc.— se desmoronó el año pasado.
Otro activo que podría volver a la gestión privada es el oleoducto de crudo pesado OCP, originalmente controlado por un consorcio de compañías y devuelto al Estado en 2023.
El próximo mes, los oleoductos clave SOTE y OCP serán trasladados temporalmente a una nueva ruta para evitar la erosión alrededor del río Coca. Con ese proyecto y los planes para una ruta permanente, podrá prepararse una licitación para devolver el OCP al sector privado, señaló Racines.
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Este año, Ecuador enfrentó una doble crisis petrolera interna. Un incendio dejó fuera de servicio su principal refinería de petróleo en Esmeraldas, y la guerra en Irán elevó los precios de las importaciones de combustibles. La unidad de craqueo catalítico fluido de la refinería reanudó las operaciones el viernes y otras unidades volverán a funcionar en la primera semana de junio, según indicó el viceministro.
Con Esmeraldas nuevamente operativa, la demanda nacional de gasolina importada caerá desde cerca del 70% a un 55%, y en el caso del diésel bajará de más del 90% a un 70%, explicó.
Salvo algunas interrupciones de suministro la semana pasada, Ecuador logró mantener una distribución normal de combustibles pese al cierre del estrecho de Ormuz, y Racines afirmó que espera que el país pueda seguir haciéndolo.
A nivel internacional, “existe bastante inventario todavía, entonces, más allá del cambio de precios que este conflicto ha derivado, no vemos a mediana escala una restricción de abastecimiento”, aseveró.
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