Bloomberg Línea — La carrera por registrar patentes en América Latina se ha acelerado en búsqueda de crear entornos más innovadores y aportar al desarrollo de la industria local.
Las economías más prosperas del mundo han desarrollado durante décadas un sistema de registro de patentes muy amplio para proteger la propiedad intelectual.
América Latina ha avanzado en los últimos años en el mejoramiento de las condiciones para proteger el conocimiento y el lucro que se deriva de la innovación, pero persisten desafíos.
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La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) señala en un reciente informe que, en una región donde la inversión en investigación y desarrollo (I+D) continúa siendo relativamente baja y depende principalmente del financiamiento público y de las instituciones académicas, los derechos de propiedad intelectual pueden desempeñar un papel clave para impulsar la innovación.
Asimismo, destaca que pueden facilitar la llegada de nuevas tecnologías al mercado, especialmente cuando existen capacidades complementarias que favorecen su desarrollo y adopción.
Explica que, dado que casi todas las solicitudes de patente presentadas en América Latina y el Caribe se dirigen al sector manufacturero, “la actividad de patentamiento proporciona una señal fiable tanto de las capacidades tecnológicas nacionales como de los flujos de conocimiento transfronterizos”.
En América Latina, de acuerdo con el informe Aprovechamiento de la propiedad intelectual para el desarrollo: oportunidades y desafíos para América Latina y el Caribe, los mayores registros de patentes se concentran en los siguientes países:
- Brasil: 45,6%
- México: 34%
- Argentina: 7,1%
- Chile: 5,7%
- Colombia: 3,5%
- Perú: 2,4%
- Otros: 1,7%
Los autores indican que las cifras corresponden al porcentaje del total de solicitudes de patentes en América Latina y el Caribe por autoridad de tramitación entre los años de presentación 2016-2020.
A nivel regional, según dicho informe, “el promedio de América Latina y el Caribe aumentó moderadamente entre los dos períodos, 2011-2015 y 2016-2020, lo que sugiere una ligera mejora en el número de patentes en relación con el PIB agregado”.
De acuerdo con el documento, las industrias con alta intensidad de derechos de propiedad intelectual aportan entre el 12 % y el 16 % del valor agregado manufacturero y entre el 12 % y el 13 % del empleo en economías grandes de la región.
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Participación extranjera en registro de patentes

El reporte da cuenta de que América Latina funciona principalmente como un mercado para proteger invenciones desarrolladas en el extranjero, reflejando su dependencia de las importaciones en sectores intensivos en propiedad intelectual.
Por ejemplo, de acuerdo a las cifras presentadas por la Cepal, en nueve países de la región se presentaron entre 2011 y 2020 más de 500.000 solicitudes de patentes.
De ese total, más del 85% correspondió a solicitantes extranjeros, principalmente de Estados Unidos (36,2%) y Europa (34,7%).
En contraste, los solicitantes de América Latina representaron apenas el 13,5% de las solicitudes
Entre tanto, Asia Oriental, especialmente Japón, China y Corea del Sur, aportó alrededor del 10,8%.
Al comparar los períodos 2011-2015 y 2016-2020, Cepal observó un cambio en el origen de las solicitudes de patentes.
En ese lapso, el número total de solicitudes extranjeras disminuyó debido a una menor demanda de protección por parte de Estados Unidos (-4,5%) y Europa (-11,9%).
En cambio, la actividad de patentes de los solicitantes locales de América Latina y el Caribe aumentó un 4,8%, elevando su participación del 12,9% al 14,2% del total.
Esta tendencia fue impulsada principalmente por las solicitudes presentadas en Brasil.
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Aporte de la academia
La Cepal señala que las universidades y las instituciones públicas de investigación son las principales impulsoras del registro de patentes en América Latina en los sectores más intensivos en propiedad intelectual.
Entre 2011-2015 y 2016-2020, su participación en las solicitudes nacionales aumentó del 22,4% al 29,1%.
En contraste, las empresas privadas redujeron su peso del 32,1% al 25,9%.
“Las empresas privadas nacionales y los inventores individuales se centran predominantemente en sectores que no hacen uso intensivo de patentes, lo que indica que la innovación empresarial nacional sigue orientada hacia la manufactura tradicional y menos compleja, dejando al sector público la tarea de generar innovaciones más fundamentales”, dice el documento.
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