Bloomberg — Nissan Motor Co. ha pronosticado un beneficio operativo muy por encima de las estimaciones del consenso, lo que supone un primer indicio de que las medidas de recorte de gastos están contribuyendo a aliviar la precaria situación financiera del fabricante de automóviles.
La empresa publicó el miércoles unas previsiones de beneficios de 200.000 millones de yenes (US$1.300 millones) para el ejercicio fiscal que finaliza en marzo de 2027, superando la previsión media de los analistas, que se situaba en 119.000 millones de yenes, y los 58.000 millones de yenes que registró en el último ejercicio fiscal. El fabricante de automóviles también registró 240.000 millones de yenes en cargos por deterioro durante el último año.
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Los productos obsoletos de Nissan y la constante rotación de sus directivos han contribuido poco a reducir la enorme carga de deuda o a reforzar las débiles ventas. El CEO, Iván Espinosa, que lleva un año en el cargo, ha anunciado miles de recortes de empleo junto con planes para cerrar fábricas como parte de un esfuerzo de reestructuración para un fabricante de automóviles que sufre de exceso de capacidad y una gama de vehículos obsoleta.
Espinosa se comprometió en abril a racionalizar la gama de vehículos de Nissan recortando un 20 % de los modelos disponibles, al tiempo que fijaba objetivos ambiciosos para elevar el volumen de ventas anuales en EE.UU. y China a más de un millón de vehículos en cada mercado para 2030.
Para ello, Nissan tendrá que renovar su deslucida imagen de marca y mantenerse competitiva frente a sus rivales, en un momento en que el sector invierte miles de millones de dólares en vehículos eléctricos con funciones de software avanzadas.
Las acciones de Nissan han bajado un 6,6% este año, tras perder alrededor de un tercio de su valor en los dos años anteriores.
Se prevé que los ingresos alcancen los 13 billones de yenes en el actual ejercicio fiscal, lo que supone una mejora respecto a los 12 billones de yenes del periodo que acaba de terminar.
A pesar de su condición de pionera en tecnologías como los híbridos de gasolina y electricidad y los vehículos eléctricos de batería, Nissan está teniendo dificultades para competir en ambas áreas en sus dos mercados más importantes.
En EE.UU., espera recuperar su ventaja competitiva con la introducción de versiones híbridas de su crossover compacto más vendido, el Rogue, y del renovado SUV Xterra. La ausencia de modelos híbridos en los últimos años ha obligado a Nissan a perderse el reciente repunte de popularidad de los automóviles con propulsión mixta.
Mientras tanto, Nissan también está apostando por su negocio en China, el mayor mercado automovilístico del mundo, para recuperar algo de impulso.
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Los sofisticados vehículos eléctricos desarrollados a una velocidad vertiginosa han llegado a dominar la industria automovilística nacional china, donde las marcas locales están desplazando a las marcas extranjeras que pasaron décadas fabricando modelos tradicionales de gasolina o híbridos.
Nissan ha lanzado la mitad de los 10 nuevos vehículos eléctricos que prometió para el mercado chino. También tiene previsto exportar vehículos fabricados en China, 100.000 unidades al año en un primer momento, y posteriormente 300.000 al año, a otros mercados, concretamente al sudeste asiático, América Latina y Medio Oriente.
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