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Negocios

En Caracas, ejecutivos petroleros evalúan retorno a Venezuela

Las compañías petroleras nunca han tenido tanta influencia con Maduro para negociar una parte de los más de 300.000 millones de barriles de crudo del país.

En Caracas, ejecutivos petroleros evalúan retorno a Venezuela. Fotógrafo: Carlos Becerra / Bloomberg
Por Fabiola Zerpa y Ben Bartenstein
19 de marzo, 2021 | 10:32 am
Tiempo de lectura: 5 minutos

Dentro de un elegante salón se reúnen ejecutivos y cabilderos de la industria petrolera, mientras en los pasillos se escuchan conversaciones en español, francés e italiano. Este no es el hotel boutique ZaZa en Houston, donde les gusta quedarse a los principales ejecutivos de la industria energética mundial. Es el hotel Cayena en la capital venezolana de Caracas.

Atraídos por las promesas de privatización y más autonomía para extraer las mayores reservas de crudo del mundo, se reúnen con el régimen de Nicolás Maduro y la estatal Petróleos de Venezuela SA para posicionarse mejor en un momento en que nuevamente es posible hacer negocios allí. Los productores más grandes como Chevron Corp., la francesa Total SE y la italiana Eni SpA probablemente esperarían hasta que se levanten las sanciones de Estados Unidos, pero los actores más pequeños podrían comenzar una vez que entren en vigor nuevas reglas que abren la industria a la empresa privada.

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“Quiero decir a los inversionistas de EE.UU. y de todo el mundo que las puertas de Venezuela están abiertas para la inversión petrolera”, dijo Maduro en un reciente discurso televisado.

Hotel Cayena en la urbanización La Castellana, en Caracas, Venezuela. Fotógrafo: Carolina Cabral Fernandez/Bloombergdfd

Es un momento decisivo para una nación empobrecida que se está quedando sin combustible para transportar alimentos y efectivo para pagar las importaciones de las necesidades básicas. Aún no está claro si Maduro logrará atraer alguna inversión. Pero una cosa es cierta: las compañías petroleras nunca han tenido tanta influencia con él para negociar una parte de los más de 300.000 millones de barriles de crudo del país.

“Hay un potencial fácil de lograr para aumentar la producción si la aplicación de las sanciones disminuye”, dijo Francisco Monaldi, profesor de economía energética en el Instituto Baker de Políticas Públicas de la Universidad de Rice y experto en la industria petrolera venezolana. “Después de eso, se necesitan inversiones significativas”.

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El sucesor del difunto Hugo Chávez, quien incautó activos de Exxon Mobil Corp. y ConocoPhillips, promete aprobar una ley que pondrá fin oficialmente a un monopolio petrolero en manos de PDVSA, como se conoce a la petrolera estatal.

Los ejecutivos que representan a las compañías petroleras están sosteniendo reuniones para discutir cuáles serían los términos de la nueva legislación, según personas con conocimiento de las conversaciones, que pidieron no ser nombradas porque no están autorizadas para comentar sobre ellas en público.

Chevron, por ejemplo, incluso se está contactando con contratistas para evaluar qué tan rápido podrían ayudar a la compañía con sede en San Ramón, California, a reiniciar las operaciones en la nación sudamericana, dijo una persona.

Chevron y Total no respondieron a las solicitudes de comentarios, tampoco lo hicieron el Ministerio de Información de Maduro, el Ministerio de Petróleo ni PDVSA. Eni dijo que ninguno de sus ejecutivos visitó Caracas.

El Gobierno de Maduro dice que su nueva ley de energía solo permitirá a las compañías petroleras volver a los negocios si asumen el control de los activos venezolanos. Esto se debe a que EE.UU. solo prohíbe hacer negocios con PDVSA, el régimen y aquellos que lo ayudan. Las empresas petroleras dirigidas por compañías independientes, en teoría, no tendrían prohibido desarrollar reservas crudo en el país.

Las principales petroleras probablemente esperarían a que se levanten las sanciones de todos modos, pero otras podrían intervenir tan pronto como puedan afirmar que operan independientemente del régimen de Maduro y PDVSA, y por lo tanto no están sujetas a sanciones.

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Hay personas cercanas al Gobierno “ansiosas por obtener algunos campos petroleros. Esperaría que haya algunas privatizaciones”, dijo Monaldi. “Intentarán invertir en los pozos que son más fáciles de conectar”.Wilmer Ruperti, un magnate de las exportaciones nacido en Venezuela, se encuentra entre los empresarios menos conocidos que han tratado de hacer negocios con PDVSA en el pasado a pesar de las sanciones. Ruperti no respondió a las solicitudes de comentarios sobre posibles inversiones en virtud de las nuevas reglas propuestas.

Restaurar la industria petrolera de Venezuela a su antigua gloria probablemente tomaría decenas de miles de millones de dólares, y eso podría no suceder nunca, pero cualquier actividad comercial ayudaría al país.

Venezuela alguna vez fue un próspero miembro fundador de la OPEP que producía más de 3 millones de barriles diarios de crudo, y ahora el país bombea menos de medio millón.

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El ministro de Petróleo, Tareck El Aissami, prometió recientemente aumentar la producción a 1,5 millones este año, y eso sería difícil de lograr sin ayuda. Monaldi estima que se requieren más de US$100.000 millones y más una década de trabajo para lograr una producción de más de 2 millones de barriles por día.

“Esto significa que se necesita una tonelada de inversión privada”, dijo.

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Un aumento en la producción de petróleo no solo impulsaría la economía, sino que también aumentaría el capital para pagar a los acreedores, con los que se tienen aproximadamente US$60.000 millones en obligaciones incumplidas.

Entonces, ejecutivos de la industria petrolera y los mercados de capitales también han estado defendiendo su caso ante funcionarios en Washington, dijeron personas familiarizadas con esas discusiones. Su mensaje: si otros van a participar, también entremos en la acción.

“La gran pregunta es si las petroleras tienen suficiente influencia política para una flexibilización de las sanciones”, dijo Raúl Gallegos, director con sede en Bogotá de Control Risks, una consultora internacional. “Están interesados en la flexibilidad que Maduro está ofreciendo”.

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Un camión de combustible de la estatal PDVSA recorre la urbanización La Castellana de Caracas, Venezuela. Fotógrafo: Carolina Cabral Fernández / Bloombergdfd

La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro de EE.UU., que hace cumplir las sanciones, no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios.

Con problemas más grandes que abordar, desde el coronavirus hasta la tensión con Rusia y el comercio con China, la Administración del presidente de EE.UU., Joe Biden, aún no ha dado un giro significativo frente a la estrategia de Trump respecto de Venezuela. El Gobierno de EE.UU. reconoce oficialmente al líder de la oposición, Juan Guaidó, como presidente interino de Venezuela hasta que haya elecciones libres y justas.

Si el nuevo Gobierno de EE.UU. tan solo toma medidas para permitir que las empresas reanuden los intercambios de diésel por crudo venezolano, eso ayudaría al país a evitar el colapso. El combustible es necesario para que los camiones lleven alimentos, medicamentos y otros productos importados de los puertos a las ciudades, así como para transportar productos de granjas y fábricas.

Sin embargo, si no hay inversiones en la infraestructura energética en ruinas del país, esa sería solo una solución provisional.

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