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Covid-19 puso fin a 10 años de progreso en el mercado laboral para migrantes: OCDE

El más reciente informe de la organización revela que la crisis de salud golpeó la economía mundial y amplió las desigualdades preexistentes en el mercado laboral.

Bloomberg Línea
28 de octubre, 2021 | 03:26 pm
Tiempo de lectura: 6 minutos

Los flujos migratorios se redujeron en al menos un tercio en 2020 debido al Covid-19, según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicado este jueves.

El estudio señala que, en el año de la pandemia, la llegada de extranjeros a los países de la OCDE con intención de quedarse de manera permanente se redujo en un 30%, hasta unos 3,7 millones, situándose así en el nivel más bajo desde el 2003. Además, indica que después de diez años de experimentar un crecimiento continuo y positivo de las tendencias del mercado laboral para extranjeros se registraron descensos históricos.

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Durante años la principal categoría de inmigración a los países de la OCDE ha sido la migración familiar. En 2020 esta categoría fue la más golpeada, cayendo en más de un 35%.

La migración laboral temporal (como los trabajadores agrícolas de temporada) también registró una reducción drástica, aunque en un nivel ligeramente menor que la migración familiar. Los traslados empresariales también disminuyeron, y también se vieron afectados los flujos de migración humanitaria, en particular hacia Estados Unidos y Canadá. La migración laboral y la libre movilidad tuvieron descensos globales de alrededor del 24% y el 17%, respectivamente.

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Ver más: OCDE reduce ligeramente previsión de crecimiento global para 2021

El informe también indica que el número de nuevas solicitudes de asilo en los países OCDE disminuyó en un 31% y que la pandemia impactó fuertemente los programas para personas que necesitan protección. De hecho, en el 2020 solo se reasentaron 34.400 refugiados, es decir, dos tercios menos que en el 2019, lo que representa el número más bajo registrado hasta la fecha.

El único país de la OCDE que registró un aumento de la migración permanente en plena pandemia fue México. El país tuvo más de 54.000 nuevos migrantes permanentes, una de las cifras más altas registradas tras un fuerte aumento de las admisiones por razones humanitarias.

Pero no solo se redujeron las migraciones, sino también las tasas de empleo y las oportunidades futuras.

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La pandemia acentuó desigualdades que afectan a los migrantes

Según la OCDE, la década anterior a la pandemia mostró grandes avances en materia de integración de migrantes al mercado laboral. El mundo iba en una dirección positiva y registraba niveles crecientes de educación para los extranjeros recién llegados, políticas más fuertes de acogida de refugiados, y mejores condiciones laborales para este grupo.

Pero llegó la pandemia, golpeó la economía global y como por efecto domino las desigualdades en el mercado de trabajo se acrecentaron.

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Según cifras del informe, el empleo se redujo y a la vez la diferencia en la tasa de ocupación entre extranjeros y nativos se amplió en todos los países OCDE hasta alcanzar una media de 2 puntos porcentuales. La diferencia en la tasa de desempleo es ahora de más de 3 puntos porcentuales.

Esta afectación desproporcinoada tiene que ver con el hecho de que este grupo tiene mayormente contratos laborales más precarios, pero también por su alta concentración laboral en sectores muy golpeados por las restricciones, como la hostelería, donde representan el 25% del empleo total entre países de la OCDE. Los grupos que se han visto más afectados por la crisis a nivel laboral son los de América Latina y Oriente Medio.

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Bajo este escenario, el estudio urge a reducir las desventajas que están enfrentando los migrantes y sus hijos desde antes de la pandemia, sumadas a las de la pospandemia, en cuanto a su integración al mercado laboral.

De acuerdo con cifras del informe, cuatro de cada cinco migrantes llevan más de cinco años en los países de la OCDE, por lo que la organización hace un llamado para establecer políticas que los beneficien a largo plazo sobre todo en los campos de la salud, el trabajo, la educación y la vivienda.

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Además, señala que dada la sobrerrepresentación de los inmigrantes entre los empleos poco cualificados es necesario garantizar que tengan las competencias necesarias para ocupar los puestos de trabajo del futuro. También pide prestar más atención a los retos específicos de las zonas de alta concentración de inmigrantes, generalmente los barrios más pobres y la periferia de las grandes ciudades metropolitanas.

Ver más: Tasa de desempleo de la OCDE cayó al 6,2% en julio, ¿qué países registran más personas sin trabajo?

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Y es que la llegada de migrantes a estas zonas puede ayudarles en el corto plazo a mejorar sus perspectivas iniciales de empleo. Sin embargo, a largo plazo les hacen es acumular desventajas como dificultades para aprender la lengua del país de acogida, que sus hijos tengan niveles educativos más bajos, y que tengan que enfrentarse a problemas de vivienda, entre otras.

Además, señala como fundamental abordar el hecho de que ser extranjero en medio de la pandemia podría ser un factor de desigualdades duraderas entre generaciones. El estudio concluye que como los padres extranjeros suelen estar menos capacitados para apoyar el aprendizaje en la lengua del país de acogida - y cómo sus hogares suelen estar menos adaptados para proporcionar un entorno de aprendizaje adecuado-, los hijos de inmigrantes se han visto especialmente afectados por la interrupción de la educación presencial.

Esto aumentaría las brechas educativas entre los menores migrantes y los nativos, después de casi dos décadas de progreso, lo que a su vez se traduciría en una transición escuela - trabajo más difícil para los niños con padres migrantes.

El llamado de la organización es a una acción global y coordinada con el fin de evitar que la pandemia provoque un retroceso duradero, dado que tendría consecuencias económicas nefastas y amenazaría la cohesión social en general. Además, mejorar la integración supondría también importantes ganancias fiscales, según los cálculos de la OCDE.

El impacto fiscal de la migración no sería tan malo como parece

El impacto fiscal de los inmigrantes, es decir, si los inmigrantes son contribuyentes netos o una carga para las finanzas públicas, está casi siempre en el centro del debate público sobre la migración. Y ahora que la pandemia pone presión sobre la economía de los países, inevitablemente volverá a la discusión.

Sin embargo, para la OCDE el debate podría tener solución si se tienen en cuenta varios datos. Su reciente informe señala que en los 25 países de los dispone de datos, durante el periodo 2006 - 2018, los inmigrantes contribuyeron más en impuestos y cotizaciones que lo que los gobiernos gastan en su protección social, salud y educación.

Además, indica que por lo general, las contribuciones de los inmigrantes cubren totalmente su parte de los gastos gubernamentales y contribuyen a la financiación de las cargas de deuda. En 2017, por ejemplo, la contribución de los inmigrantes a la financiación de bienes públicos puros representó un total de US$547.000 millones en los 25 países incluidos en el análisis.

Y aun cuando se incluye todo el gasto público, la contribución fiscal neta total de los inmigrantes sigue siendo positiva en aproximadamente un tercio de los países. De acuerdo con el estudio, en aproximadamente la mitad de los países se registra una mayor contribución per cápita de los inmigrantes en comparación con los nativos.

Teniendo en cuenta este escenario, para la OCDE las consecuencias económicas del Covid exigen mantener, si no aumentar, las inversiones en la integración en el mercado laboral de los inmigrantes recién llegados y asentados, ya que estos programas podrían beneficiar a miles de personas, ayudar a consolidar las economías nacionales y reflejar un rendimiento fiscal elevado.

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