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Catástrofe de avión amenaza con brecha aún mayor entre Boeing y China

El modelo implicado en el accidente fatal, el 737-800 de Boeing, es uno de los aviones más volados del planeta

China Eastern Airlines Corp.
Por Angus Whitley y Julie Johnsson
24 de marzo, 2022 | 08:31 PM
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Bloomberg — Determinar por qué un avión de pasajeros de Boeing Co. (BA) operado por China Eastern Airlines Corp. (CEA) se precipitó a tierra desde 29.000 pies (8.840 metros) es una tarea complicada en sí misma. Ahora, la política corre el riesgo de complicar la investigación y amplificar aún más las consecuencias.

Con las relaciones entre Washington y Pekín en su punto más bajo de los últimos años, la investigación del peor desastre de la aviación china en más de una década (un accidente de un avión de fabricación estadounidense gestionado por una aerolínea estatal china) ha convertido a los dos archirrivales en compañeros reacios.

Ambas partes se arriesgan a perder si la investigación se politiza, atrapadas en una lucha más amplia por el dominio entre las dos superpotencias que ha afectado a todo, desde el comercio y los orígenes del Covid-19 hasta la guerra en Ucrania.

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Una investigación transparente sobre el accidente del 21 de marzo reforzaría la ambición de China de ser un líder en la aviación mundial como regulador, y eventualmente un fabricante de aviones a la altura de Boeing y Airbus SE (AIR).

“Está en juego cómo se les percibe en todo el mundo”, dijo George Ferguson, analista de defensa y aeroespacial de Bloomberg Intelligence.

Una investigación prolongada sería perjudicial para Boeing, dejando al fabricante estadounidense al margen en su mayor mercado exterior, donde está trabajando para reanudar las entregas del avión 737 Max luego de tres años de paralización. La escasez de aviones de fuselaje estrecho podría perjudicar a las aerolíneas chinas una vez que el Covid-19 ceda, especialmente si Boeing tuviera que reasignar sus franjas de entrega de Max a otros clientes.

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Las aerolíneas de todo el mundo siguen de cerca el proceso. Y es que el modelo implicado en el accidente mortal, el 737-800 de Boeing, es uno de los aviones más volados del planeta. El fabricante de aviones con sede en Chicago entregó más de 5.100 unidades de este tipo durante dos décadas antes de finalizar la producción de la versión de pasajeros en 2019.

En virtud de un tratado de las Naciones Unidas, el país donde se produce un accidente dirige la investigación, y los representantes de las naciones en las que se construyó el avión y sus componentes tienen derecho a participar. La Junta Nacional de Seguridad del Transporte de Estados Unidos ya ha nombrado a su investigador, junto con un equipo técnico de la Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés), Boeing y el fabricante de los motores del avión destruido, CFM International, con sede en Ohio.

Accidente desconcertante

El avión de China Eastern, un modelo 737-800, se estrelló el lunes contra una ladera en el sur de China. No se ha encontrado algún superviviente entre los 132 pasajeros y tripulación. El avión pasó de una velocidad constante a una caída en picada, según los datos de seguimiento del vuelo. Tras nivelarse brevemente, se estrelló contra el suelo.

La naturaleza inusual del accidente hará que la transparencia en la investigación sea aún más importante, y algunos comentaristas ya especulan sobre lo que puede haber ido mal. La falta de una respuesta obvia ha puesto el foco en las cajas negras del avión como fuente de posibles pistas. Los buscadores en el lugar del accidente encontraron el miércoles la grabadora de voz de la cabina, que ha sido enviada a Pekín para su análisis. Todavía están buscando la grabadora de datos de vuelo.

Pero la desconfianza entre las dos partes no tardó en estallar. Poco después del accidente, la ministra adjunta de Asuntos Exteriores china, Hua Chunying, acusó al secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, de “difundir mentiras sobre el ‘genocidio’” cuando China se ocupaba de la tragedia inmediata. “¡Qué insensible!”, dijo en Twitter (TWTR), en aparente referencia a un discurso de Blinken en el que enumeró a China y Rusia entre los países que venden armas para ayudar a la represión de Myanmar contra el grupo minoritario rohingya.

Hua Chunying 华春莹 (@SpokespersonCHN): Cuando el pueblo #chino está dolido por la tragedia del vuelo de pasajeros MU5735, la Secretaría de Estado de #EEUU sigue difundiendo mentiras sobre el “genocidio” en China. ¡Qué insensible!

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La frustración de Estados Unidos ya estaba aumentando por la reticencia de China a presionar a Rusia por su invasión de Ucrania.

En el peor de los casos, los participantes estadounidenses en la investigación del avión de China Eastern podrían quedar excluidos de elementos clave de la misma, como el acceso completo a los datos y al audio de las cajas negras. La investigación se ha convertido, en parte, en una prueba del compromiso de China con la seguridad de la aviación, un área que ha mejorado significativamente en las últimas dos décadas.

“A China le interesa identificar la causa del accidente”, dijo Bonnie Glaser, directora del programa de Asia del German Marshall Fund of the United States. “No hay duda de que incluir a los representantes de Boeing ayudará a hacerlo”.

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Hasta ahora, China parece estar siguiendo el mismo libro de jugadas para las investigaciones del accidente que las agencias de Estados Unidos y Europa. Los funcionarios han celebrado conferencias de prensa diarias y han hecho público los avances clave como la recuperación de la grabadora de la cabina del avión. También se han puesto en contacto con los familiares e incluso se ha emitido una trasmisión de las tareas de salvamento, en el que se ve a los bomberos y a los trabajadores caminando por el barro, recogiendo trozos de los restos.

Las autoridades también han ordenado una revisión de la seguridad que abarca gran parte de la industria de la aviación del país, mientras que China Eastern ha dicho que está llevando a cabo su propia investigación exhaustiva. Los medios de comunicación estatales también publicaron una grabación del control del tráfico aéreo y de los pilotos de otros aviones intentando contactar con la tripulación de China Eastern.

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Sin embargo, el deseo de China de mantener su estatura internacional (y un enfoque primordial en la preservación de la estabilidad social dentro del país) corre el riesgo de socavar una investigación llevada a cabo junto a su principal rival mundial, en particular si expone acciones desagradables de un piloto chino o malas prácticas de la aerolínea estatal.

Hace poco más de un año, se acusó a China de dar largas a las peticiones de Estados Unidos y algunos de sus aliados para que se investigara el origen del virus causante del Covid-19. Finalmente se permitió la entrada de expertos extranjeros en el país como parte de una misión de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero se les negó un acceso significativo en el epicentro original de Wuhan, lo que planteó dudas sobre los resultados de la investigación.

Los investigadores estadounidenses del accidente aún no han viajado a China debido a las restricciones por Covid-19 en ese país, pero están participando en la investigación, según informó el miércoles la NTSB en un comunicado. Hasta el momento, no ha habido indicios de que Estados Unidos vaya a ser excluido, dijeron dos personas familiarizadas con el asunto que pidieron no ser identificadas al hablar de este delicado tema. Aunque ya se está analizando el contenido de la primera caja negra y se está estudiando el lugar del accidente, no es inusual que equipos externos lleguen al lugar del accidente en el extranjero días después.

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El rol de Boeing

Boeing “ha estado en estrecha comunicación con nuestro cliente y las autoridades reguladoras desde el accidente, y ha ofrecido todo el apoyo de nuestros expertos técnicos a la investigación dirigida por la Administración de Aviación Civil de China (CAAC por sus siglas en inglés)”, dijo Dave Calhoun, director ejecutivo de la compañía, a los empleados el 21 de marzo. Aunque los viajes al país están “limitados por los requisitos de visado y cuarentena de Covid-19”, la NTSB dijo el miércoles que “estamos trabajando con el Departamento de Estado para tratar esos temas con el gobierno chino antes de que se determine cualquier viaje.”

Preguntado el jueves sobre la posibilidad de invitar a representantes estadounidenses a unirse a la investigación del accidente, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Wang Wenbin, dijo que el gobierno estaba en “estrecho contacto” con las partes pertinentes.

“China continuará siguiendo la convención sobre aviación civil internacional y sus protocolos y las leyes pertinentes en China”, dijo Wang.

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El orgullo nacional y las tensiones políticas han creado obstáculos en algunas investigaciones anteriores, pero los países rara vez discrepan sobre las causas de un accidente. Después de que un 737 Max de Ethiopian Airlines se estrellara en 2019, Etiopía se resistió a enviar las grabadoras del avión a Estados Unidos, pero pronto aceptó que Francia descargara los datos de los dispositivos.

Una rara excepción se produjo tras el accidente de 1997 de un 737 de Silkair en Indonesia. El Comité Nacional de Seguridad en el Transporte del país publicó un informe en el año 2000 en el que concluía que no había pruebas suficientes para determinar la causa del accidente. Pero, en un movimiento inusual, la NTSB emitió un informe discrepante diciendo que lo más probable es que el piloto hubiera cometido un asesinato-suicidio.

Las investigaciones sobre accidentes aéreos suelen concluir con uno de los cuatro resultados generales: los pilotos y la tripulación fueron los culpables, hubo errores de mantenimiento que causaron el accidente, el avión o sus sistemas fueron defectuosos, o hubo factores externos importantes, como el mal tiempo.

“Mantenimiento estricto”

Las autoridades chinas parecen estar tratando de restar importancia a las dos primeras posibilidades, haciendo hincapié en la cualificación, la experiencia y la salud de los pilotos del avión siniestrado, limitando así las posibilidades de atribución de responsabilidades a nivel local. Sun Shiying, director de la filial de China Eastern en Yunnan, provincia de la que despegó el avión, dijo que el avión había sido sometido a un mantenimiento estricto y que cumplía todas las normas de mantenimiento y los requisitos de aeronavegabilidad antes de partir por última vez. En cuanto al tiempo, el día del accidente estaba despejado.

China ambiciona desde hace tiempo desempeñar un papel más global en el futuro de la aviación y establecer la CAAC como un regulador de categoría mundial. Fue el primer país en dejar en tierra el 737 Max tras su segundo accidente mortal en seis meses, atribuido en parte a un sistema defectuoso del avión. China también busca cierto grado de autosuficiencia e influencia internacional a través del fabricante nacional de aviones Commercial Aircraft Corp. of China Ltd., conocido como Comac.

“Si van a ser un actor mundial en la aviación”, dijo Ferguson, de Bloomberg Intelligence, sobre la investigación del accidente de China, “tienen que mostrar la misma puntualidad, la misma minuciosidad, la misma especificidad”.

Con la asistencia de Lucille Liu, Kari Lindberg, Alan Levin y Richard Clough.

Este artículo fue traducido por Andrea González

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