Bloomberg Línea — Argentina, Bolivia y México agotarían anticipadamente sus recursos naturales para todo 2026 a mitad de año, según el balance de la Red Global de la Huella Ecológica (GFN, por sus siglas en inglés).
En el caso de Latinoamérica, el primer país en entrar en el denominado sobregiro ecológico fue Chile, al agotar todos sus recursos naturales disponibles para el año a comienzos de mayo.
Si toda la humanidad consumiera al ritmo de un chileno promedio, los recursos naturales que la Tierra genera en un año se habrían agotado el pasado 7 de mayo.
El Día del Sobregiro de un País, calculado por la Red Global de la Huella Ecológica, indica la fecha en la que se agotaría el presupuesto anual de biocapacidad del planeta si todos los habitantes de la Tierra consumieran tanto como los residentes de ese país en particular.
Chile entró nuevamente en sobregiro ecológico diez días antes de lo registrado en 2025 y lideró por séptimo año consecutivo “esta preocupante ‘marca’ ambiental en Latinoamérica”, lamentó el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).
“Para un país como Chile, la conservación de ecosistemas y especies debe ser un tema prioritario, no solo para el futuro y salud de la naturaleza, sino que para el bienestar de las personas y el desarrollo sustentable, resiliente y duradero que anhelamos como sociedad”, dijo en el marco del Día de la Tierra en abril Ricardo Bosshard, director de WWF Chile.
Argentina será el próximo país latinoamericano en entrar en sobregiro ecológico, en aproximadamente un mes, de acuerdo con la Red Global de la Huella Ecológica.
Este es el calendario del Día del Sobregiro por país en Latinoamérica:
- Chile — 7 de mayo (ya ocurrió)
- Argentina — 13 de junio
- Bolivia — 23 de julio
- México — 31 de julio
- Costa Rica — 4 de agosto
- Perú — 12 de agosto
- Brasil — 14 de agosto
- República Dominicana — 15 de agosto
- El Salvador — 30 de agosto
- Guatemala — 21 de septiembre
- Colombia — 1 de octubre
- Nicaragua — 6 de noviembre
- Ecuador — 12 de noviembre
- Honduras — 27 de noviembre
“Si la huella ecológica per cápita de un país es menor que la biocapacidad global per cápita (1,48 gha), la humanidad no superaría la capacidad regenerativa del planeta en un año si todos consumieran como ese país”, indica la organización.
En cambio, si los habitantes de la Tierra consumieran tanto recursos naturales como los chilenos se requerirían 2,9 planetas para cubrir la demanda.
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Al ritmo de Argentina se requerían 2,2 planetas, al de Bolivia 1,8, al de México y Costa Rica 1,7 y al de Perú y Brasil 1,6.
En el mundo, los primeros países en entrar en sobregiro ecológico fueron Catar (el pasado 4 de febrero), Luxemburgo (17 de febrero) y Singapur (febrero 23).
Según indican autores del reporte, los Días de Sobregiro Ecológico de los Países se publican anualmente.
Se publican a finales de diciembre del año anterior, utilizando los datos más recientes de la última edición de las Cuentas Nacionales de Huella Ecológica y Biocapacidad, que actualmente corresponde a la edición de 2025
Impactos del calor extremo
Los efectos generados por el calor extremo amenazan los medios de subsistencia, la salud y la productividad laboral de más de mil millones de personas en el mundo, según un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
El informe, que se publicó en el marco de la conmemoración del Día de la Tierra, señala que entre los más afectados por el impacto del calor figuran sobre todo trabajadores agrícolas y los sistemas agroalimentarios.
En general, el calor extremo genera riesgos para personas, cultivos, ganado y fauna marina.
“El calor extremo dicta cada vez más las condiciones de funcionamiento de los sistemas agroalimentarios”, dijo en un comunicado la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.
Las agencias de la ONU recomiendan acelerar la adaptación agrícola frente al calor extremo.
Entre las medidas sugeridas está impulsar cultivos más resistentes, ajustar calendarios de siembra y modificar prácticas de manejo para proteger la producción.
También destacan el papel clave de los sistemas de alerta temprana para anticipar impactos, así como el acceso a financiamiento (seguros, transferencias y protección social) para sostener la respuesta del sector.
Advierten que, además de fortalecer la resiliencia en el campo, será necesaria mayor cooperación internacional, voluntad política y una transición hacia economías con menores emisiones para garantizar la seguridad alimentaria.













