Buenos Aires — La mayor parte de los dólares que ingresan a la Argentina no se canalizan hacia la producción, sino que se dirigen el atesoramiento. Así lo destacó un informe elaborado por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), en el que marcó que “los dólares que entran por superávit comercial y préstamos del exterior terminan siendo atesorados por la gente".
“Es vital acelerar la normalización cambiaria para que los dólares se vuelquen a la producción”, resaltó el trabajo.
Datos oficiales y estimaciones privadas coinciden en señalar una dinámica persistente: el stock de divisas en bancos o ‘bajo el colchón’ aumenta, incluso en un contexto de estabilidad cambiaria.
En los últimos meses, el equipo económico puso en marcha una serie de iniciativas con el objetivo de impulsar el uso de los dólares que los argentinos atesoran fuera del sistema formal. Una de las más recientes implicó flexibilizar una normativa para habilitar depósitos en efectivo en cuentas bancarias de Agentes de Liquidación y Compensación (ALyCs).
Así sucedió luego de que en febrero el gobierno reglamentara la Ley de Inocencia Fiscal, que había sido aprobada sobre el cierre de 2025, junto con la normativa complementaria que pone en vigencia el Régimen de Declaración Jurada Simplificada del Impuesto a las Ganancias.
Por ese entonces, en el equipo económico estimaban que eran alrededor de US$170.000 millones los que se encontraban sin declarar por los argentinos.
Con la nueva ley, el umbral de evasión simple pasó a ARS$100 millones desde los ARS$1,5 millones previos. El de evasión agravada, en tanto, subió de ARS$15 millones a ARS$1.000 millones. También se modificó el plazo de prescripción del delito, que disminuye de cinco años a tres años.
En diálogo con Bloomberg Línea, el economista Rodrigo Álvarez evaluó que “durante décadas, la Argentina premió a quien ahorraba fuera del circuito formal, ya sea con cuentas en el exterior, en caja de seguridad o dólares en el colchón”.
“Creo que ese escenario se está revirtiendo. En primer lugar, porque el entorno macroeconómico se está normalizando. La Argentina empieza a tener una economía más normal con tasas de interés reales positivas, con oportunidades de inversión en sectores eh muy concretos, como es la energía, el real estate, el agro o la minería y también por la posibilidad que tienen hoy las familias a través de cuentas de inversiones, de acceder a activos de todo el mundo y activos de la Argentina que son muy sólidos, como pueden ser obligaciones negociables de empresas, acciones y también bonos soberanos", explicó.
Los dólares que van “al colchón”
De acuerdo con cifras del INDEC, los argentinos tenían atesorados fuera del sistema bancario unos US$254.898 millones al cierre del cuarto trimestre de 2025. Se trata de una cifra que representó un incremento interanual de US$11.579 millones, lo cual equivale, a su vez, a una suba del 4,5%.
En ese lapso -en rigor, entre el último día hábil de 2024 y el cierre de 2025-, los depósitos en dólares del sector privado en el sistema financiero treparon en US$5.538 millones (17,6%) al pasar de US$31.444 millones a US$36.982.
En ese escenario, el trabajo de IDESA sostuvo que “la mayoría de los dólares que entran, van al colchón”.
El próximo informe del Indec de Balanza de Pagos, correspondiente al primer trimestre de 2026, revelará si el paquete de medidas que se implementó este año logra revertir la tendencia ascendente del último tramo de 2025.

“Las dos fuentes más importantes de ingresos de dólares al país se están utilizando fundamentalmente para el atesoramiento de dólares por parte de la gente”, expresó.
Los argentinos prefieren los dólares en el colchón
“Se trata de un proceso que se explica por la incertidumbre y malas experiencias del pasado, pero que no es deseable ni sostenible. La calma en el mercado se basa en cubrir la demanda de dólares para atesorar con las divisas que se generan gracias a la contracción de importaciones, que es lo que mantiene el superávit comercial, y al ingreso de dólares por endeudamiento en el exterior”, indicó el informe de IDESA.
A su vez, evaluó que este esquema cambiario, junto con el entorno general que pone muchas trabas al desarrollo de la actividad productiva, “explica que el dinamismo se concentre en el agro, energía y minería”.
“Mientras tanto el desempeño de los sectores urbanos que son los que más peso tienen en la generación de empleos es negativo. Los indicadores laborales urbanos muestran aumento del desempleo, destrucción de puestos de trabajo asalariados formales, crecimiento del cuentapropismo informal y estancamiento del salario real que se encuentra en similar nivel que finales del 2023 cuando el proceso inflacionario estaba descontrolado”, resaltó.
Además, afirmó que es “fundamental” eliminar “el remanente del cepo para que haya total libertad de transacciones cambiarias, darle curso legal al dólar y dejar que el tipo de cambio y la tasa de interés se determinen por el mercado”.
“Esto evitará riesgos de apreciación cambiaria y le dará fluidez al crédito tanto en pesos como en dólares. Más previsibilidad y más créditos son vitales para reactivar el consumo privado y la producción nacional”, estimó.
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