Deuda pública global no para de subir: estos son los países de América Latina más endeudados

El FMI advierte que la deuda global se encamina al 100% del PIB mientras aumentan los riesgos fiscales, con América Latina en niveles de 74,2% y crecientes presiones en economías emergentes.

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Bloomberg Línea — La deuda pública global mantiene una trayectoria ascendente en un entorno de presión fiscal persistente, mayores costos de financiamiento y tensiones geopolíticas, que evocan episodios de disrupción económica comparables a los observados desde la Segunda Guerra Mundial.

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó su Monitor Fiscal, en medio de sus reuniones de primavera, en el que advierte que en América Latina el endeudamiento alcanza 74,2% del PIB, reflejando una posición fiscal exigida frente a sus promedios históricos.

“Los efectos fiscales son desiguales entre países y están golpeando en un momento en que los colchones son débiles en muchos lugares”, dijo Rodrigo Valdés, director del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI. El deterioro ocurre en un entorno donde los shocks externos se transmiten a través de precios de energía, condiciones financieras y actividad económica.

La región se inserta en una dinámica global en la que “la deuda pública sigue siendo históricamente alta y continúa aumentando”, con implicaciones sobre la sostenibilidad fiscal en un contexto de tasas más elevadas y menor margen para políticas expansivas. Este marco condiciona la evolución de las economías emergentes, donde los niveles de deuda coexisten con mayores necesidades de financiamiento.

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Two attendees contemplate their place among the meeting of 191 nations during the 2026 Spring Meetings of the International Monetary Fund and the World Bank Group in Washington, DC, April 13, 2026.

La deuda global se encamina al 100% del PIB

El deterioro fiscal global se consolida en un escenario donde la deuda pública alcanzó cerca de 94% del PIB en 2025 y se proyecta que llegue a 100% en 2029, un nivel que históricamente solo se había observado tras la Segunda Guerra Mundial.

A este escenario se suma el aumento de los riesgos fiscales. El informe estima que la deuda global en riesgo a tres años se sitúa cerca de 117% del PIB, lo que refleja una ampliación de las vulnerabilidades en un contexto de mayor sensibilidad de los mercados a la trayectoria fiscal.

El deterioro de la deuda se produce en paralelo a déficits persistentes. El organismo señala que el déficit fiscal global se mantuvo en torno a 5% del PIB en 2025, reflejando el impacto acumulado de medidas fiscales, mayores costos de financiamiento y presiones de gasto que no han sido compensadas con ajustes estructurales.

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Este aumento coincide con un cambio en las condiciones financieras. El FMI advierte que “los costos de endeudamiento están muy por encima de los niveles previos a la pandemia y la combinación favorable de bajas tasas reales y crecimiento se está desvaneciendo”, lo que limita el margen fiscal de los gobiernos. El peso del servicio de la deuda refleja esta transición, con pagos de intereses que han aumentado de 2% a casi 3% del PIB global en cuatro años.

Según el Fondo, el deterioro fiscal está concentrado en las principales economías. En Estados Unidos, el déficit se mantiene entre 7% y 8% del PIB, con una deuda proyectada hacia 142% del PIB en 2031, mientras que en China los déficits cercanos a 8% del PIB empujan la deuda hacia niveles próximos a 127% del PIB en el mismo horizonte.

Los factores estructurales refuerzan esta tendencia. El organismo advierte que “las presiones de gasto se están intensificando: el envejecimiento de la población, el aumento del gasto en defensa y las necesidades de inversión asociadas a la transición climática y la seguridad energética”, en un entorno donde el ajuste fiscal ha sido limitado.

An attendee arrives for the 2026 Spring Meetings of the International Monetary Fund and the World Bank Group in Washington, DC, April 13, 2026.

El aumento del endeudamiento refleja además un cambio en su composición. El Instituto de Finanzas Internacionales advierte que el incremento reciente ha estado impulsado principalmente por deuda pública, mientras que los niveles de endeudamiento del sector privado se han moderado frente a los máximos observados durante la pandemia.

A este contexto se suma el impacto de shocks recientes, pues “la guerra en el Medio Oriente está afectando economías y mercados, con el potencial de sacudir las finanzas públicas a nivel mundial”, en un escenario donde el aumento de precios de energía y alimentos, junto con la incertidumbre, presiona tanto los ingresos como el gasto público.

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El resultado es una dinámica fiscal más frágil a nivel global, ya que el Fondo advierte que “muchos países enfrentan altos niveles de deuda, dinámicas desfavorables o ambos”, en un contexto donde la capacidad de absorción de shocks se reduce y las vulnerabilidades se amplifican.

El organismo advierte que hay “una poderosa combinación de expansión fiscal, política monetaria acomodaticia y simplificación regulatoria podría impulsar una mayor acumulación de deuda, al tiempo que aumenta las preocupaciones sobre el apalancamiento y el sobrecalentamiento en partes del mercado”, lo que introduce nuevos riesgos en la dinámica financiera global.

América Latina: dentro del bloque emergente

Dentro de este contexto, América Latina forma parte de un grupo más amplio de economías emergentes que enfrentan presiones crecientes sobre sus finanzas públicas. El nivel regional de 74,2% del PIB se inserta en un entorno donde las condiciones de financiamiento y los flujos de capital son determinantes.

Behind the scenes of the 2026 Spring Meetings of the International Monetary Fund and the World Bank Group in Washington, DC, April 13, 2026.

Para 2025, los principales países de la región registran los siguientes niveles de deuda pública sobre PIB, según los datos del FMI:

  • Venezuela: 308,7%
  • Argentina: 110,3%
  • Brasil: 92,6%
  • Uruguay: 65,7%
  • Colombia: 60,7%
  • República Dominicana: 59%
  • México: 55,1%
  • Ecuador: 54,4%
  • Chile: 41,0%
  • Perú: 33,5%

En el conjunto de economías emergentes, la deuda pública se mantiene en niveles elevados, con ratios cercanos a 57,5% del PIB, en un contexto donde el acceso a financiamiento y las condiciones externas siguen siendo determinantes para la estabilidad fiscal.

Las diferencias reflejan trayectorias fiscales heterogéneas. Mientras algunas economías mantienen niveles moderados, otras continúan con ratios elevados tras los ajustes posteriores a la pandemia y en un entorno de déficits persistentes.

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El marco global amplifica estas diferencias. Para el FMI, las “condiciones financieras más estrictas incrementan los costos de refinanciación, especialmente para economías emergentes importadoras de energía”, lo que incide directamente en países de la región con alta dependencia de financiamiento externo o exposición a precios de commodities.

En este contexto, el IIF había advertido sobre la magnitud de las necesidades de financiamiento en mercados emergentes al señalar que “los mercados emergentes enfrentan necesidades de refinanciación récord de más de US$9 billones en 2026”, lo que subraya la presión sobre el acceso a capital en el corto plazo.

El comportamiento de los flujos financieros será determinante. El entorno de liquidez global y la demanda por activos emergentes han permitido sostener condiciones de financiamiento, aunque con diferencias entre emisores y segmentos de riesgo.

Behind the scenes of the 2026 Spring Meetings of the International Monetary Fund and the World Bank Group in Washington, DC, April 13, 2026.

Menor tolerancia y aumento de vulnerabilidades

El aumento de la deuda coincide con un cambio en la percepción de riesgo. Para el FMI, “los inversionistas han cuestionado cada vez más la capacidad ilimitada de endeudamiento soberano”, mientras los mercados reaccionan con mayor rapidez a desviaciones fiscales.

Este cambio se refleja en episodios recientes de repricing en mercados de deuda soberana, donde aumentos en déficits o señales de debilidad fiscal se traducen en incrementos inmediatos en los costos de financiamiento.

El margen de reacción también se ve condicionado por el nivel de endeudamiento, ya que el Fondo considera que “la capacidad de responder depende críticamente del espacio fiscal existente”, en países que no han reconstruido colchones tras crisis anteriores.

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El aumento de los costos de financiamiento refuerza estas restricciones. A medida que los gobiernos refinancian deuda a tasas más altas, el peso de los intereses se incrementa, limitando el margen para otras prioridades de gasto y condicionando la política fiscal.

En paralelo, la evolución de los mercados financieros introduce nuevos factores de riesgo. La creciente participación de inversionistas privados en la compra de deuda soberana y los cambios en la estructura de los mercados amplifican la sensibilidad a episodios de volatilidad.

En este entorno, la trayectoria de la deuda en América Latina dependerá de la interacción entre factores globales y domésticos, incluyendo la evolución de las tasas de interés, el crecimiento económico y la capacidad de ajuste fiscal, en un contexto donde las condiciones de financiamiento seguirán siendo determinantes.

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