Bloomberg Línea — El Banco de Japón elevó este martes su tasa de referencia en 25 puntos básicos hasta el 1%, su nivel más alto desde 1995. La decisión era ampliamente esperada por el mercado, pero la reacción del yen fue contenida, una señal de que los inversores siguen viendo un proceso de normalización monetaria lento frente a otras economías desarrolladas.
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La autoridad monetaria aprobó el movimiento por siete votos contra uno y reiteró que continuará ajustando el grado de acomodación monetaria conforme evolucionen la inflación, la actividad económica y las condiciones financieras.
Al mismo tiempo, anunció que reducirá gradualmente sus compras de bonos hasta marzo de 2027 y posteriormente las mantendrá en torno a 2 billones de yenes japoneses (aproximadamente US$12.500 millones). La moneda japonesa registró una modesta apreciación después de la subida de tasas, pero se mantuvo alrededor de las 160 unidades por dólar.
“El momento de la próxima subida de tipos probablemente dependerá de la rapidez con que se resuelvan las interrupciones en el suministro energético”, dijo Min Joo Kang, economista sénior, Corea del Sur y Japón. “La atención parece centrarse en el posible impacto en el crecimiento más que en la inflación”.
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La presión sobre el yen también se refleja en el posicionamiento de los inversores. Según datos de la Commodity Futures Trading Commission citados por Bloomberg, los fondos apalancados elevaron sus apuestas bajistas contra la moneda japonesa a más de 115.000 contratos en la semana al 9 de junio, el nivel más alto desde 2017.
La respuesta moderada de la moneda japonesa refleja una cuestión que aparece de forma recurrente en los análisis de mercado: aunque el Banco de Japón sigue elevando las tasas, el diferencial de rendimientos frente a otras economías continúa siendo suficientemente amplio para mantener atractivo el uso del yen como moneda de financiación en estrategias de carry trade.
Un ciclo de alzas que sigue siendo gradual
La decisión del Banco de Japón estuvo acompañada por un tono más firme sobre la inflación. La institución considera que los riesgos de que las presiones de precios superen el objetivo del 2% han aumentado, mientras que los riesgos bajistas para la economía han disminuido.
Los analistas de ING señalaron que la entidad está desplazando gradualmente el foco de la política monetaria hacia los riesgos inflacionarios y destacaron que las autoridades consideran que el ciclo positivo entre salarios y precios sigue consolidándose.

Durante la conferencia posterior a la reunión, el gobernador adjunto Shinichi Uchida también insistió en que las condiciones financieras continúan siendo acomodaticias pese a las alzas aplicadas hasta ahora.
Sin embargo, el mercado sigue percibiendo que el ritmo de endurecimiento monetario será lento. Los analistas de UOB destacaron que el Banco de Japón mantuvo su orientación hacia futuras alzas, pero sin ofrecer señales concretas sobre el calendario de los próximos movimientos.
Según la firma, la institución considera que “el Banco continuará elevando la tasa de interés de política y ajustando el grado de acomodación monetaria”, aunque seguirá evaluando el impacto de la situación en Medio Oriente sobre la economía japonesa.
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La ausencia de una hoja de ruta más definida contribuyó a contener el impacto sobre la moneda. KBC observó que el yen permaneció por encima de las 160 unidades por dólar incluso después de la decisión, mientras que los mercados monetarios continúan descontando que la próxima subida probablemente llegará en diciembre.
Maybank considera que esa cautela es precisamente uno de los factores que siguen limitando al yen. Según sus analistas, los comentarios de las autoridades “continúan reflejando un Banco de Japón que todavía avanzará con cautela respecto a futuras alzas de tasas”, mientras la institución sigue evaluando la evolución de los datos económicos y los riesgos geopolíticos.
El diferencial de tasas mantiene vivo el carry trade
La reacción del mercado cambiario muestra que una tasa del 1% sigue siendo reducida en comparación con los niveles observados en otras economías desarrolladas.

Maybank sostuvo que esta situación refuerza la percepción de que Japón continúa rezagado frente a otros bancos centrales y advirtió que existe “un carry altamente desfavorable, especialmente a medida que otros bancos centrales de economías desarrolladas elevan tasas”.
Esa diferencia sigue favoreciendo una estrategia ampliamente utilizada por los inversores internacionales: financiar posiciones en yenes para invertir en activos con mayores rendimientos en otros mercados.
Los propios analistas coinciden en que la normalización monetaria continuará, pero de forma gradual. UOB prevé una pausa durante el tercer trimestre antes de una nueva subida hasta el 1,25% hacia finales de 2026, mientras que ING mantiene diciembre como escenario base para el próximo ajuste.
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Kenanga Investments también considera que la subida de junio responde a una creciente preocupación por la inflación subyacente, impulsada por mayores aumentos salariales, expectativas inflacionarias más elevadas y una mayor transmisión del tipo de cambio a los precios internos.
Aun así, la firma estima que nuevas ganancias del yen requerirán más endurecimiento monetario y una reducción adicional de la brecha de tasas entre Estados Unidos y Japón.
El anuncio sobre las compras de bonos tampoco modificó significativamente esa percepción y fue interpretado por varios analistas como una señal de que la institución busca preservar la estabilidad del mercado mientras avanza con la normalización.

América Latina sigue beneficiándose de los flujos
La persistencia del carry trade no sólo influye sobre el comportamiento del yen. También ayuda a explicar el desempeño reciente de varias monedas emergentes.
Un análisis de Goldman Sachs, publicado en mayo, señalaba que los rendimientos ofrecidos por distintas divisas emergentes seguían siendo elevados, pese al ajuste de expectativas sobre las tasas globales. La entidad afirmó que “no sólo el nivel del carry emergente es ahora más alto de lo que era al comienzo del año y elevado frente a los promedios históricos de largo plazo, sino que ahora también esperamos una caída más lenta en las tasas reales y en los niveles de carry frente a lo que esperábamos al inicio del año”.
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Ese contexto ha favorecido monedas como el real brasileño, el peso mexicano y el rand sudafricano, que continúan ofreciendo rendimientos superiores a los disponibles en Japón. Goldman Sachs también destacó que “la diferenciación a través de los términos de intercambio ha sido el principal factor que impulsa los retornos de las monedas junto con las betas de riesgo”.
La permanencia de amplios diferenciales de tasas explica por qué el fortalecimiento del yen sigue siendo limitado incluso después de la subida anunciada por el Banco de Japón.

Mientras los mercados continúen percibiendo que el proceso de normalización será gradual y que otras economías seguirán ofreciendo retornos más elevados, el atractivo de financiar operaciones en yenes seguirá formando parte de las decisiones de inversión globales.
La atención del mercado se concentra ahora en dos variables. La primera es la evolución de la inflación japonesa y la capacidad del Banco de Japón para continuar elevando las tasas. La segunda es el comportamiento de los diferenciales de rendimiento frente a otras economías, un factor que seguirá determinando si el carry trade mantiene su atractivo durante los próximos trimestres.













