Bloomberg Línea — Las acciones estadounidenses avanzan en la apertura de este miércoles, en un contexto de mayor apetito por el riesgo impulsado por señales de una posible desescalada en la guerra en Medio Oriente, mientras los bonos del Tesoro muestran movimientos erráticos y el petróleo retrocede desde niveles elevados.
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El tono positivo de los mercados se apoya en las declaraciones del presidente Donald Trump, quien anticipó que el conflicto con Irán podría concluir en un plazo de dos a tres semanas, un escenario que ha comenzado a reflejarse en los precios de los activos globales.
El S&P 500 extiende las ganancias tras su mayor avance diario desde mayo, con un alza cercana al 0,60%, en una jornada en la que el optimismo geopolítico predomina sobre otros factores. El repunte no se limita a Estados Unidos: las bolsas europeas suben alrededor de 2,3% y los mercados asiáticos registraron avances cercanos a 4,9%, en un movimiento coordinado que sugiere una recomposición del apetito global por el riesgo.
El impulso proviene en gran medida de la expectativa de un eventual cese de hostilidades. Trump afirmó que Irán habría solicitado un alto el fuego, condicionado a que el estrecho de Ormuz esté “abierto, libre y despejado”. Aun así, el flujo de crudo por esa vía, clave para cerca de 20% del suministro mundial, sigue restringido y los ataques en la región continúan, lo que introduce cautela entre los inversionistas.

En el mercado energético, el Brent llegó a caer más de 5% y perforó brevemente el umbral de US$100 por barril antes de moderar su descenso y estabilizarse cerca de US$103. La volatilidad responde a la incertidumbre sobre la rapidez con la que podría normalizarse la oferta, incluso si se concreta una tregua. “Los flujos y las acciones importan más que las palabras”, señaló Giovanni Staunovo, analista de materias primas de UBS, en referencia a la necesidad de ver cambios efectivos en el suministro más allá de los anuncios políticos.
El comportamiento de los bonos del Tesoro refleja esa tensión. El rendimiento a dos años sube hacia 3,80% tras datos económicos sólidos, mientras que la tasa a 10 años retrocede desde niveles cercanos a 4,5%.
Las cifras macroeconómicas aportan un telón de fondo más firme: las ventas minoristas en Estados Unidos crecieron 0,6% en febrero, por encima de lo previsto, con avances generalizados en la mayoría de categorías, mientras que las ventas subyacentes aumentaron 0,4%.
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Al mismo tiempo, el empleo privado sumó 62.000 puestos en marzo, superando las estimaciones y mostrando un mercado laboral que se mantiene estable, aunque con crecimiento concentrado en sectores como salud y educación.
Este conjunto de datos ha llevado a los operadores a ajustar sus expectativas sobre la política monetaria. La probabilidad de un recorte de tasas por parte de la Reserva Federal hacia diciembre se sitúa en torno a 35%, en un entorno donde la atención comienza a desplazarse desde la inflación hacia los riesgos de crecimiento.
“El mercado está llegando a la conclusión de que la ausencia de guerra es un escenario mucho mejor para la economía global que un conflicto prolongado”, afirmó Michael Brown, estratega sénior de Pepperstone, quien describió el reciente repunte como una mezcla de “euforia, exuberancia y alivio”. No obstante, otras voces llaman a la prudencia. “Todavía hay mucha volatilidad, el mercado sigue siendo frágil”, advirtió Remi Olu-Pitan, de Schroders.

Por sectores, las tecnológicas y fabricantes de chips extienden ganancias, mientras algunas compañías muestran caídas pronunciadas. Nike (NKE) retrocede cerca de 11% tras ofrecer previsiones poco alentadoras.
En contraste, las mineras auríferas avanzan de la mano de un nuevo repunte del oro, que supera los US$4.700 por onza y encadena varios días de alzas. El metal precioso se beneficia del cambio de narrativa hacia riesgos de crecimiento y de la expectativa de tasas más bajas. “El atractivo del oro como valor refugio tiende a resurgir cuando la narrativa cambia de la inflación al riesgo de crecimiento”, explicó Yuxuan Tang, de JPMorgan Private Bank.
En otras materias primas, el cobre sube hasta 1,3% apoyado tanto por el optimismo geopolítico como por señales de demanda más sólida en China, mientras el aluminio mantiene presión alcista ante riesgos de oferta en Medio Oriente. En contraste, los granos retroceden en Chicago, con el trigo cayendo hasta 2,4%, siguiendo la corrección del petróleo y la expectativa de una menor presión sobre los costos energéticos.
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Los activos digitales también reflejan el renovado apetito por riesgo. El bitcoin (XBTUSD) se mantiene cerca de US$68.500 tras registrar su primer avance mensual en cinco meses, aunque analistas advierten que necesitará consolidarse por encima de US$70.000 para reforzar la confianza del mercado.
Pese al tono positivo, varias instituciones advierten que parte del repunte reciente responde al cierre de posiciones bajistas más que a un cambio estructural en las perspectivas. Estrategas de Goldman Sachs (GS) y JPMorgan (JPM) coinciden en que los inversionistas habían apostado desde el inicio del conflicto por una resolución rápida, lo que limita el margen de sorpresa positiva.
De cara a la jornada, la atención se centra en el discurso que Trump ofrecerá en la noche, donde se esperan definiciones más concretas sobre el rumbo del conflicto. Hasta entonces, los mercados parecen dispuestos a sostener el optimismo, aunque con la cautela de que la volatilidad podría persistir mientras no haya señales claras de normalización en el flujo energético y en la estabilidad geopolítica.

¿Cómo va el dólar hoy en América Latina?
El dólar a nivel global inicia la jornada con retrocesos en un contexto de menor aversión al riesgo, en medio de señales de distensión geopolítica. Felipe Sepúlveda Soto, analista jefe de Admirals Latinoamérica, señaló que la divisa alcanza su nivel más bajo en una semana.
“La baja del billete verde responde a una menor demanda por activos refugio, en medio de señales de posible desescalada en el conflicto en Medio Oriente”, dijo Sepúlveda. En esa línea, agregó que las negociaciones han “reducido las presiones sobre el petróleo y, con ello, los temores inflacionarios globales”.

En medio de ese contexto, las monedas de América Latina avanzan. El peso chileno (USDCLP), el peso mexicano (USDMXN) y el argentino (USDARS) suben, al igual que el real brasileño (USDBRL). El peso colombiano (USDCOP) es la única que cae tras el choque institucional entre el Banco de la República y el gobierno de Gustavo Petro.
Francesco Pesole, estratega de divisas de ING, señaló que “los mercados están haciendo otro intento de apostar por la desescalada”. Sin embargo, el analista advirtió que el mercado aún enfrenta interrogantes clave en torno al suministro energético global.
Las noticias corporativas del día:
- OpenAI cerró una megaronda de financiación por US$122.000 millones, elevando su valoración a US$852.000 millones, en una de las mayores transacciones financieras de la historia. La inversión fue liderada por Amazon (AMZN) con US$50.000 millones, junto a Nvidia (NVDA) y SoftBank con US$30.000 millones cada uno, en un contexto de fuerte apuesta global por la inteligencia artificial.
- Las exportaciones de BYD crecieron un 65% en marzo, alcanzando 120.083 unidades fuera de China, máximo en tres meses, impulsadas por el alza del petróleo derivada del conflicto en Irán, que ha favorecido la demanda de vehículos eléctricos. Sin embargo, el desempeño global sigue débil: las entregas totales cayeron cerca de un 20%, marcando siete meses consecutivos de descenso, reflejo de una desaceleración persistente en el mercado chino tras la reducción de subsidios a los EV.

- Braskem (BRKM5) está considerando solicitar protección judicial frente a acreedores, e incluso una posible reestructuración, tras un marcado deterioro financiero en los últimos meses. La decisión aún no es definitiva, pero refleja el aumento de la presión sobre su liquidez, en medio de un entorno adverso para la industria petroquímica y problemas operativos derivados de un desastre ambiental.
- Eli Lilly (LLY) anunció la adquisición de Centessa Pharmaceuticals (CNTA) por hasta US$7.800 millones, en una operación estratégica para expandirse más allá del lucrativo mercado de la obesidad hacia tratamientos para trastornos del sueño como la narcolepsia. La apuesta se centra en fármacos innovadores basados en agonistas de orexina, que han mostrado alta eficacia clínica con efectos secundarios limitados en ensayos intermedios.













