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La forma correcta de ayudar a los que sufren por los altos precios de la energía

La idea clave detrás de todas las medidas es en realidad tener una menor demanda de energía

Gasolinera en California
Por Gernot Wagner
03 de abril, 2022 | 09:02 PM
Tiempo de lectura: 3 minutos

Bloomberg — Los precios de la energía están por las nubes mientras Rusia continúa su guerra contra Ucrania. Es demasiado tentador para los gobiernos de todo el mundo intentar reducirlos directamente. Sin embargo, hacerlo es un error. No porque la gente no requiera ayuda: la necesita. Pero reducir el costo de cada litro de gasolina, cada pie cúbico de gas natural, o cada kilovatio hora de electricidad es un error en más de un sentido.

Es raro poder apuntar a Economía 101 para dar una imagen completa de cómo abordar un desafío de política particular, y cómo no hacerlo. Este es uno de esos casos.

Con el aumento de los precios de la energía, los gobiernos se inclinan a brindar alivio a través de subsidios directos o diversas formas de exenciones fiscales. El problema es que hacerlo establece los incentivos equivocados. Los altos precios de la energía les dicen a los consumidores que usen menos de esa forma particular de energía y les dicen a los productores que busquen suministros alternativos. La reducción artificial de los precios de la energía tiene exactamente el efecto contrario.

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Eliminar un impuesto reduce los precios para los consumidores, alentándolos a usar más energía. También eleva los precios a los productores, aumentando sus ingresos totales. El presidente ruso, Vladimir Putin, solo puede agradecer a cada gobierno occidental que intenta brindar alivio a sus ciudadanos al reducir los impuestos a la energía. Europa gasta cientos de millones de dólares cada día solo en gas ruso.

¿Qué hacer en su lugar? Una respuesta es aumentar los impuestos específicamente sobre el petróleo, el gas y el carbón rusos. Eso ayudaría a respaldar las sanciones más amplias de los gobiernos occidentales. Dañaría el esfuerzo de guerra de Putin. Pero no brindaría alivio a los consumidores que dependen de la energía rusa.

Ese alivio debería venir en forma de pagos directos en efectivo. La parte clave: no vincularlos con el uso de energía. Austria acaba de aprobar subsidios a la energía que reducen el costo de cada kilómetro recorrido, cada metro cúbico de gas quemado y cada kilovatio hora de electricidad consumido, en un paquete con valor de 1.300 millones de euros (US$1.435 millones). En lugar de este tipo de subsidios, el gobierno austriaco simplemente debería haber dado a cada uno de sus 4 millones de hogares un cheque de $325 euros (US$359). Los ricos no necesitarán el dinero. El hogar pobre probablemente obtendrá más alivio de esta manera que a través de facturas de energía reducidas artificialmente. Dado que los ricos no necesitarán el dinero, de hecho hay mejores formas de enfocar el alivio, pero cualquiera que sea la forma que tome, no debe estar vinculado al uso de energía.

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El reembolso de California de US$400 por automóvil registrado no está ligado a cada milla recorrida, por lo menos. Pero solo beneficia a los conductores, no a aquellos que han arreglado su vida en el estado para vivir sin auto, ya sea por necesidad o por elección. Mucho mejor es entonces dar los mismos US$400 a cada residente, independientemente de si tienen o no un automóvil.

Existen otras medidas directas encaminadas a reducir la demanda energética, desde la subvención del transporte público hasta el fomento del teletrabajo, ya que reduce el consumo de energía en los desplazamientos y la calefacción de los edificios de oficinas. Todo esto debería haberse hecho hace cinco semanas, inmediatamente después de la invasión a Ucrania. Pero más vale tarde que nunca. La idea clave detrás de todas estas medidas es en realidad una menor demanda de energía. No fomentar su uso en medio de una guerra de combustibles fósiles.

Este artículo fue traducido por Miriam Salazar

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