“Boom” de remesas digitales expone nuevas vulnerabilidades y alertas en América Latina: Chubb

La digitalización acelera las remesas en América Latina, pero también aumenta el riesgo de fraudes y ciberataques. Chubb advierte que la región necesita integrar seguros y protección financiera dentro de las plataformas de envío.

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Un hombre sostiene billetes de dólares estadounidenses y un fajo de bolívares venezolanos en Caracas, Venezuela.

Bloomberg Línea — El ecosistema de remesas en América Latina avanza hacia una digitalización acelerada, pero ese cambio viene acompañado de una exposición creciente al fraude, los ciberataques y las brechas de protección para los usuarios.

Un reciente informe de la firma global de seguros Chubb revela que el 34% de los emisores de remesas en el mundo han sido víctimas de fraude cibernético y que el 86% ya usa canales digitales para enviar dinero.

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En países como Argentina, el 17% de los usuarios consultados por Chubb redujo significativamente el uso de plataformas de pago digital debido a preocupaciones por estafas cibernéticas, mientras que en México ese porcentaje llega al 15% y en Brasil y Colombia al 13%.

“Esa combinación de alta digitalización y alta exposición al fraude define el momento que vivimos”, dijo a Bloomberg Línea Mónica Triviño, vicepresidenta sénior de Seguros de Accidentes y Salud de Chubb Latinoamérica. “Para las plataformas de remesas, la respuesta no puede limitarse a mejoras técnicas: debe incluir protección financiera real para el usuario cuando algo sale mal”.

A su juicio, eso significa integrar coberturas contra fraude, robo en transferencias y ciberataques directamente en el flujo de la transacción.

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En su reciente informe, titulado La trampa de la confianza en las remesas: revelando vulnerabilidades ocultas, la empresa de seguros identifica tres riesgos críticos para los usuarios en estos mercados.

Ver más: Estos países recibirán más remesas en Latinoamérica y el Caribe en 2025, según el BID

Los principales riesgos incluyen fraudes en la transacción misma (suplantación, plataformas falsas y phishing); interrupción del flujo por incapacidad del emisor; y falta de mecanismos de recuperación cuando una transferencia falla o es interceptada.

Las conclusiones del informe se basan en una encuesta en línea realizada a 3.502 adultos por Opinium Research, una agencia global de análisis estratégico.

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En este contexto, el reporte de Chubb identificó que el 89% de los emisores a nivel global expresó interés en seguros de protección de ingresos.

Asimismo, el 80% de los consultados reconoció que usaría con mayor probabilidad una plataforma que ofrezca protección contra robo o pérdida.

En Brasil, la mayor economía del continente, Chubb identificó que el 89% de los receptores usaría una plataforma que ofrezca seguro contra robo o pérdida de remesas.

“La infraestructura digital existe. Lo que se necesita es integración: los seguros deben estar embebidos en el flujo de la transacción, no como producto separado”, según la ejecutiva Mónica Triviño.

Triviño manifestó que existe una “oportunidad sustancial” precisamente porque la infraestructura de remesas ya llega a poblaciones que otros canales financieros no alcanzan, incluyendo redes bancarias que hoy tienen presencia en comunidades receptoras y pueden ser aliadas clave en esta distribución.

“La pregunta no es si la región está lista. La demanda lo confirma. La pregunta es con qué velocidad la industria responde”, apuntó. “Las remesas pueden ser la palanca más poderosa para la inclusión en protección financiera en América Latina”.

Doble fragilidad

Remesas

De acuerdo con cifras reveladas en el estudio, solo el 3% de los trabajadores migrantes y gig workers en Estados Unidos podría sostener sus gastos de vida por más de tres meses sin ingresos.

Eso significa que ante un accidente o una hospitalización, el flujo de remesas se interrumpe casi de inmediato.

A propósito, el reporte reporte muestra que más del 90% de los trabajadores migrantes y gig workers en EE.UU. y Asia-Pacífico encuentran atractivos los seguros de accidente, hospitalización y ciberseguridad.

Para los hogares receptores en América Latina —donde las remesas financian consumo básico, salud y educación— esa fragilidad tiene consecuencias inmediatas.

Las remesas funcionan como una red de seguridad social informal, pero Mónica Triviño indica que esa red está sostenida por trabajadores sin protección.

Desde Chubb, consideran que las coberturas de accidente e incapacidad que garantizan continuidad del flujo de remesas incluso cuando el trabajador no puede trabajar.

“Este tipo de soluciones pueden distribuirse a través de los canales que ya conocen estos trabajadores —incluyendo la banca tradicional— para llegar con mayor alcance a quienes más lo necesitan”, apuntó Triviño.

Los receptores en América Latina cargan con una doble fragilidad.

Dependen de flujos que pueden interrumpirse en cualquier momento —por accidente, fraude o pérdida de empleo del emisor— y al mismo tiempo tienen acceso limitado a productos de protección financiera.

“Los trabajadores migrantes y de la economía gig son el motor de las remesas hacia América Latina, y son exactamente el grupo más expuesto”, manifestó Triviño.

El estudio identifica una triple vulnerabilidad en estos trabajadores: inestabilidad económica por ingresos irregulares, aislamiento social por barreras idiomáticas y culturales, y mayor exposición al fraude digital.

En la práctica, ahondó Triviño, eso significa que un accidente, una hospitalización o un ciberataque puede interrumpir abruptamente el flujo de fondos a hogares que dependen de esas remesas para cubrir alimentación, salud y educación.

“La vulnerabilidad del emisor se convierte directamente en vulnerabilidad del receptor. Proteger al trabajador migrante es proteger al hogar latinoamericano”, dijo. “Fortalecer la protección en un extremo fortalece toda la cadena”, manifestó la vicepresidenta sénior de Seguros de Accidentes y Salud de Chubb Latinoamérica.

Y en ese esfuerzo, considera que la banca tradicional juega un papel fundamental: “Tiene la capilaridad, la confianza institucional y la infraestructura para llevar soluciones de protección a hogares que de otro modo quedarían fuera del sistema”.

Según Chubb, las vulnerabilidades que enfrentan los remitentes de remesas, especialmente trabajadores migrantes y de plataformas digitales, requieren una respuesta inmediata y coordinada.

En ese sentido, dice que empresas de remesas, gobiernos, aseguradoras y usuarios tienen un papel clave para construir un sistema financiero “más seguro e inclusivo”, según señala en el reporte.

En 2025, las remesas recibidas en la región acumularon alrededor de US$174.400 millones, US$11.700 millones más de lo que se había recibido en 2024, de acuerdo con un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (Grupo BID).

México fue el país que más recibió remesas ese año con un estimado de US$61.810 millones, aunque se anotó US$2.936 millones menos que el año anterior.

Le siguen en monto Guatemala (US$25.857 millones), Colombia (US$13.379 millones) y Honduras (US$11.983 millones).

El flujo de remesas en la región en todo caso resistió en 2025 a los impactos generados por las políticas contra la migración del presidente estadounidense, Donald Trump.

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