Buenos Aires — El Banco Central argentino (BCRA) anotó su 50ª rueda consecutiva de compras de reservas, pero la acumulación sigue limitada por pagos de deuda, la caída de las cotizaciones y salidas de depósitos en dólares. Sumó este martes otros US$73 millones en el mercado de cambios y alcanzó así los US$3.424 millones comprados en 2026, un tercio del piso de US$10.000 millones que se había comprometido a sumar en el año. De esa forma, quedó a un paso de alcanzar una racha del 2012.
Pese al delivery que viene haciendo el equipo económico en materia de compras de divisas desde que puso en marcha la nueva fase del esquema cambiario, el nivel de reservas internacionales brutas del BCRA se mantiene por debajo de los US$45.000 millones, lejos del pico de US$46.905 millones que tocó al cierre de febrero.
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Con las compras de este martes, la entidad que encabeza Santiago Bausili quedó a apenas dos ruedas de igual el registro de 2012, cuando el Central -bajo la presidencia de Mercedes Marcó del Pont- encadenó 52 ruedas consecutivas de compras entre febrero y abril, en las que compró US$3.743 millones.
El récord, no obstante, aun pertenece a las presidencias de Alfonso Prat-Gay y Martín Redrado, que encadenaron una racha de más de 180 ruedas entre febrero y noviembre de 2004, en las que el BCRA sumó casi US$5.300 millones (las estadísticas oficiales muestran que en seis de esas jornadas compras inferiores a un millón de dólares).

En cuanto a acumulados, sin embargo, el ministro de Economía, Luis Caputo, ha resaltado que el gobierno de Javier Milei es el que más reservas ha comprado en la historia argentina. Desde el cambio de gestión, las compras netas de divisas por parte de la autoridad monetaria supera los US$25.000 millones (cifra que supera los US$19.000 millones que compró el Central durante el gobierno de Néstor Kirchner en sus primeros 27 meses de gestión, aunque por debajo de los US$45.800 millones que sumó el Central durante los cuatro años de Kirchner al frente de la Casa Rosada).
Pese a esta racha de 50 ruedas consecutivas, y que en marzo suma compras por US$709 millones, la recomposición de reservas internacionales brutas se estancó desde el inicio de este mes. En buena medida, por pagos de deuda, por una caída de las cotizaciones en medio de la escalada de tensión por el conflicto en Medio Oriente y por salidas de depósitos tras el pago de los Bopreal.
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Pagos, cotizaciones y depósitos
El 2 de marzo pasado, el BCRA afrontó un pago por unos US$1.000 millones que pasó algo desapercibido en el nivel de reservas internacionales, debido a que parte de los acreedores eran locales, lo que implicaba que la mayor proporción de esos dólares quedaron igual en reservas por la vía de encajes.
Pero ese pago sí se reflejó en el nivel de depósitos privados, que saltaron US$802 millones ese día. Desde entonces, los depósitos en dólares del sector privado iniciaron un descenso que se sostuvo hasta el 13 de marzo, último dato oficial disponible. En ese lapso, los depósitos cayeron US$575 millones. Los encajes acompañaron esa tendencia, mostrando salidas netas por unos US$805 millones entre el 3 y el 12 de marzo, luego del salto de US$1.937 del 2 de este mes, cuando impactó no solo el pago de Bopreales sino también el regreso de las posiciones en dólares que bancos extranjeros desarman a fin de cada mes.
A esa dinámica, que viene poniendo un techo a la recomposición de reservas brutas en las últimas semanas se sumaron, además, las caídas de las cotizaciones -en los últimos cinco días el oro cedió 2,2%- y pagos a organismos multilaterales.
Desde que empezó marzo, los compromisos de deuda con organismos internacionales le restaron al BCRA unos US$473 millones. Solo el lunes, la entidad debió afrontar pagos al BID y al BIRF por unos US$450 millones, lo que explicó mayormente la caída de US$871 millones.
Otro de los factores que incidió en esa dinámica fue la caída de cotizaciones, por unos US$100 millones adicionales. Desde que comenzó marzo, un analista del sector financiero que pidió reserva calculó que las cotizaciones le restaron al BCRA unos US$579 millones.
La baja respondió mayormente a la evolución del precio de la onza de oro, que desde el pico de US$5.432 que alcanzó tras el inicio de los ataques abiertos en Irán el 28 de febrero, acumula una caída superior a 7%, hasta los US$5.011 la onza.
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