Bloomberg Línea — Ecuador actualizó los precios de los combustibles desde este 12 de mayo de 2026, dentro del sistema de bandas que ajusta mensualmente los valores de la gasolina y el diésel.
La medida oficial fue confirmada en una resolución de la Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos (ARCH) y responde especialmente a los choques petroleros generados por la guerra en Medio Oriente.
El diésel y las gasolinas Extra y Ecopaís en Ecuador subirán 14 centavos por galón desde el 12 de mayo hasta el 11 de junio de 2026.
Con este ajuste, el precio del diésel queda en US$3,10 y las gasolinas Extra y Ecopaís, de bajo octanaje, en US$3,16.
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Ya en el caso de la gasolina Súper Premium 95 (su precio está liberado), de mayor octanaje, el preció quedó en US$4,81.
Tras los recortes a los subsidios adoptados por el Gobierno de Daniel Noboa, Ecuador ha escalado en la lista de los países con los mayores precios de la gasolina de la región.

“Esto tiene que ver con la compra del combustible para las mezclas en Ecuador”, dijo a Bloomberg Línea el exviceministro de Economía ecuatoriano e investigador de ESPOL, José Gabriel Castillo. Por un lado, “hay un elemento de mercado y de selección en los contratos de importación de derivados; por otro, en este momento el país está importando la mayoría del combustible porque hay una subutilización de la capacidad de refinación por falta de inversión en operación y mantenimiento”.
En su opinión, mientras países importadores de crudo lo refinan y pueden controlar mejor el precio de los derivados, “Ecuador está expuesto a la dinámica del mercado internacional de derivados por su ineficiencia y capacidad de refinación”.
“Ecuador va ya varios años con problemas en su capacidad de refinación. Y en los últimos años su dependencia de las importaciones de derivados supera el 65%”, indicó José Gabriel Castillo. “Hay problemas en las refinerías nacionales y es necesaria una repotenciación para que operen a su capacidad”.
El año pasado la eliminación del subsidio al diésel en Ecuador disparó los precios y desató protestas indígenas y bloqueos viales, reflejando la sensibilidad que pueden causar estos ajustes en una región como Latinoamérica que sigue siendo dependiente a estos auxilios.
Previo al anuncio de los nuevos aumentos, de acuerdo a información del portal especializado Global Petrol Prices, el precio de la gasolina en Ecuador seguía siendo uno de los más bajos en América Latina a comienzos de mayo.
Con el ajuste, el precio del galón de gasolina de 95 octanos en Ecuador supera los niveles de Colombia (US$4,2), Paraguay (US$4,4), y El Salvador (US$4,6).
En comparación con estos países, en Estados Unidos el galón de gasolina se calcula en unos US$4,7 en promedio, según Global Petrol Prices.
En marzo, el precio de gasolina en EE.UU. superó los US$4 por primera vez desde agosto de 2022 debido a los impactos en la guerra en Irán.
El precio de la gasolina de 95 octanos en Ecuador se compara ahora con el de Panamá.
En la región, el galón más barato de gasolina (95 octanos) lo tiene Venezuela (US$0,132) y el más caro está en Uruguay (US$8,296), según Global Petrol Prices.
Sistema de bandas en Ecuador

En Ecuador, rige desde mediados de 2024 un denominado sistema de bandas de precios para las gasolinas de bajo octanaje.
Por medio de este mecanismo se busca evitar que los precios de la gasolina varíen de forma abrupta, presionando el bolsillo de los consumidores.
La banda define un aumento máximo del 5% o una rebaja de hasta el 10%, sin importar cuánto varíe el precio internacional del petróleo.
En agosto de 2025, el Gobierno del presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, también adoptó una nueva fórmula para calcular el precio de las gasolinas Extra y Ecopaís, aunque mantuvo el sistema de bandas.
En la región, las diferencias de precios entre países se deben especialmente a los diversos impuestos y subsidios a la gasolina.
En la región, el mayor precio del petróleo implica mayores ingresos fiscales por la venta de crudo y un mayor dinamismo en la cadena productiva vinculada al sector privado.
No obstante, “nuevos desafíos vinculados al crecimiento de la demanda de energía y la dependencia de la generación termoeléctrica ponen en riesgo ese vínculo por mayores costos de importación de derivados (gasolina y diésel), generando incrementos en precios internos, presiones inflacionarias y mayores costos logísticos y agrícolas”, manifestó José Gabriel Castillo.
La mayoría de los países de la región son altamente dependientes de la importación de derivados, especialmente por la reducida capacidad de refinación local de combustibles.
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