Bloomberg Línea — El cambio de tono en las grandes casas de análisis empieza a consolidarse en Wall Street a pesar de la crisis en Medio Oriente. Tanto BlackRock (BLK) como Citigroup (C) han revisado su posicionamiento hacia la renta variable estadounidense, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, revisiones al alza en beneficios empresariales y ajustes en las valoraciones.
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La decisión se produce tras semanas de volatilidad vinculada al conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ha condicionado el comportamiento de los mercados globales, desde el petróleo hasta los bonos soberanos. En ese entorno, el reposicionamiento hacia Wall Street refleja una evaluación más favorable del equilibrio entre riesgos y oportunidades.
El giro no implica una lectura lineal del entorno. Se apoya en señales específicas, tanto macroeconómicas como corporativas, y en la evolución de variables clave como los beneficios del S&P 500, las expectativas de crecimiento global y la dinámica sectorial dominada por la inteligencia artificial.
BlackRock: mejora con foco en beneficios y tecnología
La revisión de BlackRock parte de un cambio en las condiciones que habían llevado previamente a reducir la exposición a renta variable estadounidense. “Volvemos a una toma de riesgo moderada y pasamos a sobreponderar las acciones de Estados Unidos”, dice la firma, en un contexto donde identifica incentivos económicos claros para la desescalada del conflicto en Medio Oriente.

El análisis incorpora dos factores clave. Por un lado, la evolución del tráfico en el estrecho de Ormuz y, por otro, la contención del impacto macroeconómico. “Vemos evidencia de incentivos económicos para poner fin al conflicto entre Estados Unidos e Irán”, resaltan los analistas de la gestora.
El soporte fundamental proviene de los beneficios empresariales. BlackRock señala que “las expectativas de beneficios corporativos han aumentado tanto para Estados Unidos como para mercados emergentes para 2026, incluso desde que comenzó el conflicto el 28 de febrero”, en una dinámica impulsada por el ciclo tecnológico.
La referencia a la inteligencia artificial es central, con un crecimiento estimado del 80% en beneficios del sector de semiconductores este año y una proyección del 43% para el sector tecnológico en 2026.
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En términos de valoración, el ajuste reciente de precios ha reducido la prima del sector tecnológico, situando sus múltiplos relativos en niveles no vistos desde 2020. Este ajuste, combinado con revisiones al alza en beneficios, configura un punto de entrada más favorable según la firma.
El posicionamiento se financia mediante la reducción de activos defensivos, en particular deuda soberana europea de corto plazo, en un movimiento que refleja una rotación hacia activos de mayor riesgo. En paralelo, BlackRock mantiene una sobreponderación en mercados emergentes, apoyada en el ciclo de beneficios vinculado a la infraestructura tecnológica en Asia.
A nivel estructural, el análisis se articula en torno a cinco fuerzas: divergencia demográfica, disrupción digital, fragmentación geopolítica, transformación financiera y transición energética. En ese marco, identifica oportunidades en defensa, energía e infraestructura, con un énfasis transversal en activos vinculados a la inteligencia artificial.

Citi: sobreponderación de EE.UU. con sesgo defensivo
El enfoque de Citi converge en la sobreponderación de Estados Unidos, aunque introduce un matiz relevante en términos de estilo. La entidad adopta un sesgo defensivo y de calidad en su estrategia global de renta variable, en un contexto de elevada incertidumbre.
El banco sostiene que “adoptamos un sesgo de calidad/defensivo en nuestra estrategia global de renta variable”, en un entorno donde la geopolítica se ha consolidado como el principal factor de volatilidad. A pesar del repunte reciente tras el alto el fuego, advierte que “las tensiones probablemente empeoren antes de mejorar”.
El análisis del ciclo de beneficios es central. Citi estima un crecimiento del 20% en el beneficio por acción global para 2026, aunque sus modelos apuntan a un 16%. Esta divergencia introduce riesgos a la baja en las expectativas, especialmente en sectores cíclicos. En este sentido, señala que “los mercados cíclicos y sectores clave todavía están valorados con expectativas de mejoras en beneficios, lo que deja margen para decepciones”.
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La distribución del crecimiento también muestra concentración. El banco indica que “el crecimiento de beneficios puede estar concentrándose en un conjunto más reducido de sectores, temas y grandes capitalizaciones”, con un peso significativo del sector tecnológico y de materias primas.
El escenario base contempla una trayectoria de “escalar para desescalar” en el conflicto en Medio Oriente, con implicaciones directas para el precio del petróleo. Citi anticipa un repunte en el corto plazo seguido de una moderación hacia final de año, siempre que se materialice una resolución del conflicto.
En cuanto a asignación geográfica, la entidad eleva a sobreponderar Estados Unidos y Reino Unido, mientras reduce mercados emergentes a neutral. No obstante, reconoce el carácter táctico de esta decisión, condicionado por la limitada visibilidad a medio plazo.

El cambio en la recomendación hacia Estados Unidos se apoya en un escenario donde, aun con riesgos geopolíticos elevados, el mercado mantiene capacidad de recuperación y potencial de subida. Citi señala que “nuestros objetivos de precios todavía ven alzas hacia fin de año, asumiendo un eventual cese en el conflicto entre Estados Unidos e Irán”, integrando esa expectativa dentro de una asignación táctica.
A esto se suma que, pese a la volatilidad reciente, las acciones globales “están solo ligeramente por debajo de máximos históricos tras el repunte de alivio de la semana pasada”, un comportamiento que refuerza la resiliencia del mercado estadounidense frente a otros bloques.
El potencial alcista se mantiene. Citi proyecta que el MSCI AC World alcance los 1.380 puntos a finales de 2026 y el S&P 500 en 7.700 puntos, lo que implicaría un crecimiento de doble dígito desde niveles actuales en ambos casos, condicionados a la evolución del entorno geopolítico y de los beneficios empresariales.
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En general, la convergencia entre ambas casas de análisis se articula en torno a tres ejes: beneficios, valoraciones y geopolítica.
En beneficios, las revisiones al alza se mantienen incluso en un entorno de conflicto, con el sector tecnológico como principal motor. En valoraciones, el ajuste reciente ha reducido múltiplos, aunque sin situarlos en niveles claramente atractivos. En geopolítica, el conflicto en Medio Oriente sigue siendo el principal factor de riesgo, con impacto directo en energía, inflación y política monetaria.













