Bloomberg Línea — El mercado del oro registra un punto de inflexión en su relación con el dólar estadounidense. Un análisis de Deutsche Bank sostiene que el metal ha comenzado a mostrar señales de divergencia positiva frente a la divisa, un comportamiento que respalda su escenario de precios hacia niveles cercanos a US$7.000 por onza.
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El cambio se produce tras varias semanas de corrección y volatilidad vinculadas a episodios de debilidad en acciones tecnológicas y comentarios de tono restrictivo desde la Reserva Federal. En este contexto, el banco identifica un cruce técnico que altera la dinámica observada desde finales de enero.
Michael Hsueh, analista de Deutsche Bank, señala que “el viernes, el oro cruzó un umbral desde bajo rendimiento a sobre rendimiento frente al dólar estadounidense, medido utilizando su beta móvil de 60 días”. La entidad considera que este movimiento rompe con la fase previa y abre un escenario distinto para la cotización del metal.
Hsueh precisa que “esto es importante porque marca una ruptura de un período de bajo rendimiento desde finales de enero” y agrega que “aunque todavía hay un largo camino por recorrer antes de igualar el sobre rendimiento observado en los últimos dos años, la reanudación de cierta similitud es un contexto alentador para nuestra visión constructiva sobre el oro”.

La referencia a los últimos dos años introduce el parámetro histórico que sustenta el objetivo superior de precios.
Oro y divergencia frente al dólar
El informe parte de un nivel índice de 100 el 26 de enero y calcula de forma incremental el precio implícito del oro con una beta de seis veces frente al índice amplio del dólar.
Esa beta corresponde al máximo valor móvil de 60 días registrado a finales de enero y a mediados de febrero, un nivel por encima de los promedios de largo plazo.
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Según el análisis, el metal se ha mantenido en una zona positiva pese a factores adversos. Hsueh sostiene que “según este cálculo, el oro cruzó de una desviación negativa a una positiva y se ha mantenido positivo desde entonces” y subraya que “esto es a pesar de los desafíos de episodios de debilidad en acciones lideradas por tecnología y comentarios restrictivos de la Fed”. La persistencia de la desviación positiva constituye un elemento central para la proyección de precios.
Cuatro semanas antes, el oro había marcado el movimiento opuesto. El banco recuerda que el 30 de enero, segundo día de la corrección desde US$5.600 por onza, se produjo un cruce hacia bajo rendimiento.
El punto de partida alternativo del 12 de enero arroja el mismo resultado, aunque la entidad advierte que la beta del dólar solo alcanzó niveles elevados desde enero, lo que limita la comparación hacia atrás.

El informe alude a la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos que anuló la vía legal IEEPA, utilizada por el gobierno para imponer aranceles. Ese día el oro cayó por debajo de US$5.000 por onza, aunque después recuperó terreno, lo que sugiere una reacción inicial del mercado ante el fallo.
Sin embargo, Deutsche Bank considera que el efecto fiscal es limitado, ya que el Ejecutivo puede recurrir a otros fundamentos jurídicos para aplicar aranceles. Por tanto, el impacto estructural sobre el precio del oro sería acotado y no alteraría de forma sustancial el escenario de fondo.
En términos de proyección, la entidad establece que su previsión base de US$6.000 por onza requiere la continuidad de la divergencia positiva frente al dólar, aunque no con la magnitud observada en 2025.
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Hsueh afirma que “en resumen, el oro está mostrando señales tempranas de volver a exhibir una divergencia positiva frente a la beta del dólar estadounidense, que nuestro pronóstico de US$6.000 por onza requiere en cierto sentido, aunque no en un grado tan grande como vimos en 2025”. El escenario alternativo contempla un movimiento adicional si se replica el patrón reciente.
El propio analista concluye que “si el oro reanudara un grado similar de sobre rendimiento frente al dólar estadounidense como se vio en los últimos 2 años, esto estaría más en línea con que el oro alcance US$6.900 por onza”. Ese nivel se aproxima al umbral de US$7.000 que comienza a incorporarse en las estimaciones de mercado.
Plata y ruptura del patrón histórico
El informe incorpora un segundo eje vinculado a los metales blancos. Deutsche Bank observa que la plata retoma un desempeño superior frente al oro en un contexto que no replica el esquema histórico de avance seguido de corrección parcial.

Hsueh indica que “la otra característica notable esta semana es la reanudación del sobre rendimiento de los metales blancos frente al oro, que no encaja con el modelo histórico ordenado de sobre rendimiento de la plata seguido por un retroceso parcial”. Este comportamiento altera la secuencia que había servido como referencia para estimaciones previas.
La ratio oro plata se sitúa en 57, por debajo de los supuestos de largo plazo del banco de 60 a 65 para finales de 2026 y 2027. El movimiento ocurre pese a la moderación de las tasas de arrendamiento elevadas observadas desde mediados de 2025.
Como evidencia adicional sobre el posicionamiento, el analista expone que “como dos piezas de evidencia de que el sentimiento sobre la plata sigue siendo excepcionalmente fuerte, la reversión de riesgo a 3 meses de la plata ha subido a su nivel más alto de todo el año, y el nivel del lunes de hecho marcó un nuevo máximo de 20 años”.
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A este cuadro se añade la reaparición de la backwardation entre los contratos M1 y M2 en el mercado de Shanghái tras el receso por el Año Nuevo chino.
La backwardation describe una situación en la que el precio del contrato más cercano supera al de vencimientos posteriores, lo que suele interpretarse como señal de tensión en la oferta inmediata.

En este caso, M1 y M2 aluden al primer y segundo mes de vencimiento en el mercado de futuros, de modo que el contrato con entrega más próxima cotiza por encima del siguiente. Tras la festividad, esa estructura volvió a instalarse con niveles superiores a los de enero, aunque aún por debajo de los máximos previos al receso.
Estos elementos introducen riesgo alcista para la previsión de US$100 por onza a fin de año, construida bajo una ratio oro plata de 60. La dinámica conjunta de ambos metales refuerza el marco analítico del banco, en el que la divergencia frente al dólar y la fortaleza relativa de la plata configuran un escenario que acerca al oro al umbral de US$7.000 por onza.













