Bloomberg — Donald Trump y Xi Jinping adoptaron un tono optimista al inicio de su tan esperada cumbre, haciendo hincapié en las posibilidades de colaboración, mientras que el líder chino destacó que Taiwán es la cuestión prioritaria en las relaciones bilaterales.
“Si no se gestiona adecuadamente, ambas naciones entrarán en colisión o incluso en conflicto, lo que empujará a toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación sumamente peligrosa”, afirmó Xi, según un comunicado publicado por la agencia oficial Xinhua.
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La cuestión de la isla autónoma de Taiwán, que Xi calificó como el “tema más importante” en las relaciones bilaterales, se planteó tras las optimistas declaraciones iniciales de ambos líderes.
“Debemos ser socios, no rivales”, afirmó Xi en su discurso de apertura. “Debemos ayudarnos mutuamente a tener éxito y prosperar juntos, y encontrar la forma adecuada para que los grandes países se lleven bien entre sí en la nueva era”.
Los dos líderes se reunieron en el Gran Salón del Pueblo, junto a la plaza de Tiananmen, el jueves por la mañana tras una ceremonia de bienvenida con guardias de honor y una pompa cuidadosamente coreografiada.
Tras intervenir Xi, Trump elogió la acogida que había recibido y calificó a Xi de “gran líder”.
“La relación entre China y EE. UU. va a ser mejor que nunca”, afirmó Trump.
Destacó la presencia de la delegación empresarial que le acompañaba en el viaje, entre la que se encontraban Jensen Huang, de Nvidia, y Elon Musk, de Tesla. Los líderes empresariales estadounidenses están “aquí hoy para rendirles homenaje a usted y a China, y esperan con interés el comercio y los negocios, y por nuestra parte será totalmente recíproco”, afirmó.
En la ceremonia de bienvenida, Xi y Trump caminaron juntos y se detuvieron para saludar a altos funcionarios chinos, empezando por Cai Qi, jefe de gabinete de Xi, seguidos por la delegación estadounidense, que incluía al embajador de Estados Unidos en China, David Perdue, así como al secretario de Estado Marco Rubio y al secretario de Defensa Pete Hegseth.
Las relaciones entre Washington y Pekín se han estabilizado desde que ambos presidentes se reunieron el pasado mes de octubre en Busan, Corea del Sur. Sin embargo, las tensiones persisten, y la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán constituye el último foco de tensión.
También persiste la discordia en torno al dominio de China sobre el suministro de tierras raras y los controles de exportación estadounidenses que limitan la capacidad de las empresas chinas para acceder a chips de última generación.
Antes de la reunión, Rubio afirmó que la relación con China era “tanto nuestro principal reto político, desde el punto de vista geopolítico, como la relación más importante que debemos gestionar”.
“Es un país grande y poderoso. Va a seguir creciendo, pero tendremos intereses propios que entrarán en conflicto con los suyos”, declaró Rubio en una entrevista con Fox News grabada a bordo del Air Force One y emitida poco antes de la reunión.
Aunque es probable que los resultados concretos de las conversaciones no se conozcan hasta que concluya la cumbre, se espera que entre los temas de la agenda figuren el comercio, los aranceles, Taiwán e Irán. Trump, que incluyó en su delegación a un grupo de CEO de empresas estadounidenses, entre los que se encontraban Musk y Huang, afirmó que su principal prioridad sería pedir a Xi que eliminara las barreras comerciales.
“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria distinción, que “abra” China para que estas personas brillantes puedan hacer su magia y ayuden a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto“, escribió el líder estadounidense en una publicación en las redes sociales.
Estados Unidos y China están sopesando un posible marco en el que cada país identifique unos US$30.000 millones en productos sobre los que se podrían suavizar los aranceles sin poner en peligro los intereses de seguridad nacional, informó Reuters, citando a cuatro personas anónimas familiarizadas con los objetivos de la Administración Trump. La Casa Blanca no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios sobre la noticia.
Rubio también indicó en la entrevista con Fox News que Estados Unidos presionaría a China para que ayudara a poner fin a la guerra en Irán, ya que las negociaciones sobre un acuerdo de paz siguen siendo un quebradero de cabeza para la Casa Blanca.
“Esperamos convencerlos de que desempeñen un papel más activo para lograr que Irán abandone lo que está haciendo ahora en el Golfo Pérsico”, dijo Rubio, añadiendo que creía que a China “le interesaba resolver esto” debido a la fuerte dependencia energética de Asia respecto a la región, la posibilidad de que los barcos chinos siguieran siendo blanco de ataques y el riesgo de que el conflicto pudiera pesar aún más sobre la economía mundial.

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Los dos líderes se han reunido al menos seis veces en la última década, normalmente al margen de importantes cumbres multilaterales, aunque también se han visitado mutuamente en sus respectivos países.
Durante su estancia en Pekín, Trump asistirá a una cena de Estado con Xi el jueves por la noche. El viernes se reunirá de nuevo con el líder chino para una sesión fotográfica, seguida de una merienda y un almuerzo, antes de partir de Pekín por la tarde.

Este artículo fue actualizado a las 23:10 horas ET del miércoles 13 de mayo de 2026.
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