¿Por qué el oro y la plata podrían repuntar de nuevo tras el alto al fuego en Medio Oriente?

El acuerdo de alto al fuego por dos semanas alcanzado por EE.UU. e Irán redujo de forma abrupta las tensiones geopolíticas y podría beneficiar a los principales metales como el oro y la plata.

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Gold Tops $5,500 as Record Rally Gains Pace
08 de abril, 2026 | 01:42 PM

Bloomberg Línea — Metales como el oro y la plata podrían retomar su tendencia alcista impulsados por un dólar más débil y expectativas de menor inflación y tasas más bajas, en un movimiento que responde al cambio de expectativas tras el anunciado alto el fuego en Medio Oriente.

Durante el primer trimestre de este año, los principales metales entraron en territorio de corrección desde sus últimos máximos históricos en medio de la guerra en Medio Oriente y la recuperación del dólar, que volvió a cobrar protagonismo como activo refugio.

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La mayoría de los bienes básicos, especialmente los metales como el oro, la plata y el cobre, cotizan en dólares en los mercados internacionales y cuando el billete verde se fortalece la demanda por estos commodities tiende a bajar.

Durante la fase más intensa del conflicto, los analistas explican que estos activos no se comportaron como refugio puro, sino que fueron utilizados como fuente de liquidez en un entorno de alta presión sobre los portafolios, lo que generó caídas a pesar del contexto geopolítico.

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“Los metales preciosos como el oro y la plata han mostrado una respuesta positiva, beneficiándose del cambio en las expectativas macroeconómicas y de un dólar que se ha debilitado frente a las principales divisas, lo que a su vez refuerza la demanda por materias primas denominadas en la moneda estadounidense", dijo en un análisis Ignacio Mieres, líder de Investigación de la app de inversiones XTB.

El acuerdo de alto al fuego por dos semanas alcanzado por EE.UU. e Irán redujo de forma abrupta las tensiones geopolíticas y desató una caída pronunciada en los precios de la energía.

Dicho acuerdo incluye la reapertura del estrecho de Ormuz, un paso clave para aliviar las disrupciones en el suministro energético global.

Scotiabank reseñó en su reporte diario que “el mercado seguirá con alta incertidumbre mientras se evalúa si las negociaciones de las próximas dos semanas logran una desescalada”.

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En el corto plazo, explica que continúa la escasez de suministro y ya hay daños en la infraestructura energética, por lo que los precios “tomarían meses” en retornar a niveles previos a la guerra.

En metales, el DXY más débil fue alcista para los precios, el oro sube el miércoles a US$4.800/oz, mientras la plata se cotiza en US$77/oz y el cobre en US$5,70/lb.

“El movimiento de los metales vendría asociado, en parte, a una debilidad del dólar que se había fortalecido como activo refugio en este contexto particular”, dijo a Bloomberg Línea el analista financiero Gregorio Gandini.

Adicionalmente, explicó que algunos bancos centrales habían vendido oro para poder tener recursos en caso de alargarse el conflicto y evitar sus impactos en la economía.

El mercado empieza a reajustar expectativas

El movimiento de los metales responde a un cambio de expectativas más que al evento en sí mismo.

“Es completamente razonable ver una respuesta positiva en los metales preciosos como el oro y la plata tras el anuncio del alto al fuego, y de hecho lo que estamos observando es una recuperación de la tendencia alcista que traían previamente, más que un movimiento aislado”, manifestó a Bloomberg Línea Paula Chaves, analista de mercados de Greyhound Trading

Con el cambio en la narrativa, pasando de un escenario de escalada a uno de tregua temporal, explica que el mercado empieza a reajustar expectativas macro clave.

Por un lado, se reduce la presión sobre el petróleo, lo que modera las expectativas inflacionarias.

Por otro, se debilita el dólar y aumentan las probabilidades de una política monetaria más flexible hacia adelante. “Este conjunto de factores vuelve a posicionar al oro y la plata en un entorno más favorable, especialmente considerando que son activos que no generan rendimiento y dependen en gran medida del nivel de tasas reales”, anotó Chaves.

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Macrociclo de materias primas

Un balancín de bombeo activo se encuentra en Midland, Texas, Estados Unidos, el jueves 23 de abril de 2020.

El oro se mantiene inmerso en el macrociclo de materias primas y mercados emergentes, un proceso que aún podría extenderse entre dos y tres años más, según la analista Paula Chaves.

En ese contexto, “es completamente natural ver flujos regresando hacia este tipo de activos cuando el mercado se estabiliza y empieza a anticipar mejores condiciones de liquidez global”, señaló la analista. “No es solo un tema geopolítico, sino un proceso más amplio de reasignación de capital dentro del ciclo”.

Desde el análisis técnico, detalla que aunque la estructura en temporalidades cortas, como la diaria, muestra cierto deterioro, los marcos de tiempo mayores se mantienen constructivos, lo que deja abierta la puerta a continuaciones de tendencia.

Sin embargo, tras el fuerte rally reciente, cree que es probable que el oro entre en una fase de compresión o lateralidad, dado que se encuentra cerca de niveles de proyección relevantes que limitan el potencial inmediato de subida.

En este escenario, la base no apunta a una caída, sino a un proceso de consolidación que requiere paciencia.

Para retomar un tramo alcista más agresivo, Chaves dice que será necesario un catalizador suficientemente sólido que reactive el flujo comprador. “Mientras eso ocurre, es normal ver movimientos más pausados, incluso laterales, dentro de una tendencia estructural que, por ahora, sigue vigente”.

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Reacción del petróleo

En respuesta al alto el fuego, el petróleo registró una de sus mayores caídas en años, con el Brent retrocediendo alrededor de 16% hasta ubicarse cerca de US$92 por barril, mientras que el gas natural europeo llegó a desplomarse cerca de 20%.

También cayeron con fuerza los precios de combustibles refinados como el diésel y el jet fuel, que habían sido uno de los principales focos de presión inflacionaria.

Este ajuste en la energía tuvo un efecto directo sobre las expectativas macroeconómicas.

Los mercados comenzaron a descontar nuevamente la posibilidad de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal hacia el cierre del año, con probabilidades que repuntaron hasta cerca de 60%, frente a niveles prácticamente nulos a comienzos de la semana.

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