Bloomberg Línea — Las acciones en Estados Unidos revierten las pérdidas y cotizan en verde, en medio de la volatilidad por una posible desescalada del conflicto en Medio Oriente, aunque el repunte de los precios del petróleo volvió a ejercer presión sobre los mercados.
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El avance se dio tras una sesión previa marcadamente alcista, lo que refleja un mercado que oscila entre el alivio geopolítico y los riesgos inflacionarios asociados a la energía. El S&P 500 avanza 0,25%, mientras que el Dow Jones y el Nasdaq también operan en terreno positivo.
El movimiento se da en paralelo con un avance del crudo por encima de US$100 por barril, impulsado por la persistencia de interrupciones en el estrecho de Ormuz, una arteria clave para el suministro energético global.
La limitada reanudación del tráfico marítimo y las acusaciones cruzadas entre Irán y Estados Unidos sobre incumplimientos del acuerdo han elevado las dudas sobre la viabilidad de una tregua sostenida.
El frente geopolítico se mantiene como el principal catalizador del mercado. El presidente Donald Trump reiteró que mantendrá la presencia militar estadounidense en el Golfo Pérsico mientras continúan las conversaciones con Irán, en un intento por consolidar un acuerdo que aún luce frágil. En paralelo, ataques en el Líbano y tensiones adicionales en la región refuerzan la percepción de que el conflicto dista de resolverse, lo que mantiene restringido el flujo de petróleo.
En este contexto, firmas como Goldman Sachs (GS) advierten que, si el bloqueo en Ormuz se prolonga durante un mes, el crudo Brent podría promediar por encima de US$100 en lo que resta de 2026. “La situación sigue siendo cambiante”, señalaron analistas liderados por Daan Struyven, quienes subrayan que los riesgos para sus previsiones de precios están inclinados al alza. Este escenario no sólo impacta a los mercados energéticos, sino que también introduce un factor adicional de presión sobre la inflación global.
Las materias primas reflejan esta dinámica. El oro sube por encima de US$4.800 la onza, en medio de la búsqueda de liquidez por parte de los inversionistas y de un entorno de tasas de interés incierto. Sin embargo, su papel tradicional como refugio se ha visto matizado por la necesidad de cubrir pérdidas en otros activos.
En paralelo, el trigo y otros productos agrícolas también suben, ante el riesgo de interrupciones en las cadenas de suministro de fertilizantes y energía, elementos clave para la producción.
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En el plano corporativo, la guerra ya comienza a reflejarse en los resultados. Chevron (CVX) informó una caída de hasta 6% en su producción durante el primer trimestre, afectada por menores operaciones en el Golfo Pérsico y otras regiones. La compañía anticipa impactos negativos en sus ganancias por efectos contables vinculados al alza de los precios del crudo, aunque espera que parte de estos se reviertan en los próximos trimestres.
Los datos macroeconómicos publicados en la mañana ofrecen señales mixtas. Por un lado, las solicitudes continuas de subsidio por desempleo descendieron a su nivel más bajo en casi dos años, lo que sugiere cierta estabilización en el mercado laboral. No obstante, el ritmo de contratación se mantiene contenido y persisten riesgos asociados al deterioro del entorno económico.
Por otro lado, el gasto del consumidor apenas creció en febrero, con un avance marginal tras un mes previo sin variación. La moderación del consumo refleja una mayor cautela de los hogares frente al aumento del costo de vida. A esto se suma un repunte en la inflación subyacente, que registró un incremento mensual de 0,4% y una tasa anual de 3%, reforzando la percepción de que las presiones sobre los precios continúan.

“En otras palabras, la Reserva Federal ya tenía un problema de inflación incluso antes de la crisis en Medio Oriente”, afirmó Sonu Varghese, de Carson Group. “Esto empieza a parecer un momento de ‘el emperador está desnudo’: todos pueden ver que la inflación es demasiado alta, pero la Fed continúa desviando la mirada”, agregó.
La combinación de inflación persistente, energía cara y crecimiento moderado complica el panorama para la política monetaria. Los inversionistas comienzan a ajustar sus expectativas sobre posibles recortes de tasas, tanto en Estados Unidos como en economías emergentes, donde además se observa un repunte en la volatilidad y salidas de capital.
¿Cómo va el dólar hoy en América Latina?
El dólar ha perdido terreno en los últimos días frente a monedas de mayor beta, en un contexto marcado por el anuncio de un alto el fuego que ha impulsado el apetito por el riesgo y favorecido especialmente a divisas emergentes y estrategias de carry.
Según señala Francesco Pesole, estratega de divisas de ING, este comportamiento responde a la expectativa de un entorno de menor volatilidad, condiciones que tienden a beneficiar a este tipo de activos, junto con cierta persistencia en los precios de la energía, que también respalda a algunas monedas procíclicas. No obstante, subraya que la situación sigue siendo frágil.

En medio de ese contexto, las monedas de América Latina tienen un desempeño mixto. El real brasileño (USDBRL) y el peso mexicano (USDMXN) avanzan, mientras que el peso colombiano (USDCOP), el argentino (USDARS) y el chileno (USDCLP) retroceden.
Pesole concluye que la dinámica del mercado sigue dominada por los titulares geopolíticos. Señala que una normalización del tráfico en el estrecho de Ormuz podría ejercer presión adicional sobre el dólar, aunque advierte que un movimiento más sostenido requeriría señales claras de que el alto al fuego evoluciona hacia un acuerdo duradero. De lo contrario, anticipa que la incertidumbre podría resurgir a medida que se acerque el vencimiento del actual cese temporal de hostilidades.
Las noticias corporativas del día:
- Las acciones de Nvidia (NVDA) suben más de 10% en seis sesiones y se acercan a un nivel técnico clave de US$185, cuyo quiebre podría activar un nuevo rally hacia US$200, respaldado además por una valoración más baja. Sin embargo, para los analistas, el soporte en US$170 sigue siendo crítico, ya que perderlo podría llevar la acción hacia US$150, en un contexto donde el mercado tecnológico muestra divergencias.
- CoreWeave (CRWV) firmó un nuevo contrato de US$21.000 millones con Meta (META) hasta 2032 para proveer capacidad de cómputo en inteligencia artificial, sumándose a un acuerdo previo de US$14.200 millones, en un contexto de fuerte expansión del gasto en infraestructura de IA liderado por Mark Zuckerberg.

- OpenAI pausó su proyecto de centros de datos Stargate UK, clave para expandir infraestructura de IA, debido a los elevados costos de energía y condiciones regulatorias, en medio de un ajuste de gasto previo a su posible salida a bolsa pese a una valoración reciente de US$852.000 millones. La decisión golpea la estrategia del gobierno británico liderado por Keir Starmer.
- Samsung Electronics planea invertir US$4.000 millones en una planta de empaquetado de chips en Vietnam (con una primera fase de US$2.000 millones), reforzando su estrategia para capitalizar la creciente demanda de semiconductores vinculados a inteligencia artificial y diversificar producción fuera de China. El movimiento consolida a Vietnam como hub manufacturero global.
Esta historia fue actualizada a las 11:52 am hora de Nueva York con repunte del S&P.













