San Pablo — El ministro de Economía argentino, Luis Caputo, “no se equivoca” al buscar una tasa más baja para una eventual emisión de deuda en los mercados internacionales, según Goldman Sachs. “Ya está dentro de aquel rango en que si el soberano se animara tendría acceso a los mercados internacionales. Ya podría emitir, me parece que probablemente habría demanda”, afirmó Alberto Ramos, economista jefe del banco para América Latina, en una entrevista con Bloomberg Línea Brasil.
A juicio de Ramos, la postura del gobierno de Javier Milei de no validar la tasa actual y esperar un mejor momento en el que los fundamentos macro mejoren y el riesgo país baje aún más, para poder emitir en condiciones más favorables, “es una decisión estratégica”.
El riesgo país de la Argentina se encontraba cerca de los 2.000 puntos básicos cuando Milei llegó a la Casa Rosada en diciembre de 2023. Actualmente, se ubica en torno a los 500, provocando mayores expectativas en torno al regreso del país a los mercados internacionales.
Excluyendo la reestructuración de deuda durante el Gobierno de Albero Fernández, Argentina colocó bonos internacionales por última vez en el 2018.
La lectura de Goldman Sachs se suma a la de otros grandes inversores institucionales que en las últimas semanas comentaron a Bloomberg Línea su perspectiva sobre un retorno argentino a Nueva York. Pablo Goldberg, de BlackRock, dijo que “claro que habría apetito, al precio correcto”, mientras que Brendan McKenna, de Wells Fargo, sostuvo que hubiera preferido ver a la Argentina emitir tras las elecciones legislativas de octubre.
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Caputo condiciona la vuelta a “tasas razonables”
La semana pasada, Caputo dejó abierta la posibilidad de acudir a los mercados internacionales antes del final del mandato de Milei, pero condicionó esa emisión a tasas “más razonables”.
Dijo que el programa financiero hasta el fin del mandato está “cubierto prácticamente en su totalidad”, y detalló que la Argentina apunta a obtener entre US$10.000 y US$10.500 millones entre colocaciones en el mercado local (US$4.000 millones), créditos de organismos multilaterales (US$4.000 millones) y privatizaciones (US$2.000 a US$2.500 millones).
Con esos fondos, el gobierno pretende cubrir los próximos tres vencimientos de capital con bonistas privados, que rondan los US$8.100 millones —a razón de US$2.700 millones cada uno, a cancelarse en julio de 2026 y enero y julio de 2027—. Los vencimientos de intereses serán afrontados con el superávit fiscal en pesos, sumó.
La eventual colocación de deuda internacional sería, entonces, por los US$2.000 a US$2.500 millones restantes para cubrir parte de los vencimientos con el FMI, por una cifra cercana a los US$4.400 millones.
“Si el mercado está en un nivel razonable iremos al mercado”, dijo Caputo.
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El “riesgo kuka”
Una de las razones por las que el riesgo país no cede, según viene señalando el propio Caputo, es lo que él denomina el “riesgo kuka”: la probabilidad que el mercado le asigna a un regreso del kirchnerismo al poder en 2027. Aunque Caputo desestima esa posibilidad completamente, reconoce que los inversores aún no comparten su visión.
La semana pasada, la calificadora Fitch elevó la nota argentina de CCC+ a B-, mientras que el mercado aguarda por la posibilidad de una decisión en la misma dirección por parte de Moody’s en julio.













